una bajada del 2.000% de llegadas a Europa

Open Arms, las mafias y el efecto llamada: verdades y mentiras en el Mediterráneo

¿Existe el efecto llamada en el Mediterráneo? ¿Qué papel juegan las mafias y cómo están compuestas? ¿Por qué la UE no hace nada? ¿Se puede multar al Open Arms por su labor?

Foto: El barco de la ONG española Open Arms. (Reuters)
El barco de la ONG española Open Arms. (Reuters)

El número de migrantes que han cruzado el Mediterráneo para alcanzar Europa se ha desplomado de un millón en 2015 a menos de 50.000 en lo que llevamos de 2019. Pese a esta caída del 95%, la inmigración sigue siendo la principal preocupación de los europeos y el debate se ha ideologizado tanto que rechazar o acoger un barco de una ONG con inmigrantes, como ha demostrado el Open Arms, se percibe como una victoria o un fracaso político.

Con 160 migrantes a bordo, el Open Arms ha esperado durante más de 20 días frente a las costas italianas para desembarcar en Lampedusa. Matteo Salvini, ministro de Interior italiano, rechazó su entrada calificándolo de "servicio de taxi marítimo". La situación encontró un final inesperado cuando este martes España mandó un barco para recogerlos y, apenas unas horas después, con el buque ya en camino, un fiscal italiano ordenó su incautación y el desembarco inmediato de los náufragos.

Esta crisis, que puede continuar con el Ocean Viking, un barco de Médicos sin Fronteras con 356 personas que lleva 12 días esperando ante las costas de Malta, evidencia la falta de respuesta europea con la inmigración. Pero también demuestra la creciente polarización dentro de los propios países, donde verdades y mentiras se mezclan en el debate migratorio.

¿Existe el efecto llamada?

Hace unos días, Pablo Casado acusó a Pedro Sánchez de provocar "un efecto llamada" por su gestión de la crisis del Open Arms. Algunos expertos se muestran escépticos. "No hay evidencia empírica de que exista un efecto llamada en el Mediterráneo. Sin embargo, sí sabemos que cuantos menos barcos de rescate hay en el agua, más muertes se producen", explica Arezo Malakooti, experta migratoria para Global Initiative Against Transnational Organised Crime, una organización no gubernamental con sede en Ginebra.

"Para los migrantes, es totalmente irrelevante si los discursos políticos de un país se muestran hostiles o despliegan sus Open Arms. El cálculo principal que hacen es económico", cuenta Enrique Martino, profesor en el Departamento de Historia, Teoría y Geografía Política de la Universidad Complutense de Madrid y experto en migraciones.

Pero hay matices. Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, publicó en 2017 un informe de 64 páginas en el que aparecía tres veces el término "efecto llamada ('pull factor')", en referencia al acercamiento de barcos de rescate de la UE o de las ONG a las aguas territoriales libias.

¿Ganan las mafias? ¿Y las muertes?

El informe no señalaba explícitamente que fueran a venir más migrantes, sino que provocaría viajes más peligrosos. ¿Por qué? Porque las mafias, que sabían que los barcos de rescate estarían esperando en aguas internacionales, usaban embarcaciones de peor calidad, repletas de gente y con muy poca gasolina. Una fuente de Salvamento Marítimo consultada por este diario confirma esta teoría: en 2017, comprobaron que si pasaban unos días en las mismas coordenadas cerca de Marruecos, las mafias se lo aprendían y mandaban peores pateras a ese punto.

Estas tácticas benefician a las mafias porque abaratan costes, pero al mismo tiempo reducen el número de ahogados en el Mediterráneo. Elias Steinhilper y Rob Gruijters, dos investigadores de la Universidad de Oxford, llevaron a cabo un estudio en 2017 en el que analizaron si existía una causalidad entre las operaciones de búsqueda y rescate (SAR, por sus siglas en inglés), el flujo de migrantes y las muertes en el Mediterráneo.

Su conclusión fue que la hipótesis del efecto llamada era falsa: se produjeron más llegadas y más muertes cuando había menos operaciones de rescate y viceversa.

¿Por qué la UE no hace nada?

Para entender el tira y afloja entre la Unión Europea, los países y las ONG en la zona central del Mediterráneo, hay que remontarse a octubre de 2013, cuando más de 600 migrantes se ahogaron en la costa de Lampedusa. Como respuesta, Italia lanzó la operación Mare Nostrum, involucrando a casi 900 militares, barcos, helicópteros y submarinos. Un año después, tras rescatar a más de 100.000 personas, se congeló por la "falta de solidaridad" del resto de la UE. El coste de la operación italiana rondaba los nueve millones de euros mensuales.

Frontex lanzó en 2014 una nueva operación en el Mediterráneo llamada Triton, aunque con un presupuesto tres veces más pequeño. Su director de operaciones, Klaus Rosler, recordó que Frontex no podía sustituir a Mare Nostrum porque era "responsabilidad de los Estados miembros" llevar a cabo operaciones de rescate.

Para reforzar su posición en el Mediterráneo Central Frontex creó en 2015 la operación Sophia, cuyo objetivo era combatir a las mafias y entrenar a la Guardia Costera libia, que está siendo investigada por la Corte Criminal Internacional por abusos contra migrantes. Pero en la práctica, Sophia, al igual que Triton, también era una operación humanitaria que rescató a miles de personas. Sin embargo, la cooperación migratoria estalló cuando en diciembre de 2018 Italia decidió plantarse: los barcos no podrían acudir a sus puertos. En marzo, los líderes europeos consiguieron mantener la operación Sophia viva, pero sin barcos en el agua y sin operaciones de rescate.

Una de las críticas recurrentes en el caso del Open Arms ha sido que "la inmigración es una política de la Comisión Europea", en palabras de José Luis Ábalos, ministro de Fomento en funciones. Sin embargo, Bruselas repite una y otra vez que "la Comisión no tiene competencias en lo que se refiere a operaciones de salvamento ni en la indicación de lugares de desembarco".

El vacío en el Mediterráneo ha sido sustituido por los barcos de rescate de las ONG, que se enfrentan a una creciente presión legal por parte de gobiernos como Malta o Italia. El 6 de agosto, el Parlamento italiano aprobó un decreto que establecía que el ministro del Interior podía limitar o prohibir la entrada de naves en aguas italianas por motivos de seguridad.

¿Se puede multar al Open Arms?

Por su parte, el Gobierno español está estudiando multar al Open Arms o paralizar el barco de forma prolongada. "El Open Arms podía navegar por aguas internacionales y proporcionar ayuda humanitaria (en caso de encontrarse durante la navegación con personas a la deriva), pero no tenía autorización para realizar búsquedas activas y rescates en la zona del Mediterráneo central", explica Fernando Ibáñez, experto en seguridad marítima y profesor de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y del Campus Internacional de Seguridad y Defensa (Cisde).

La ONG Proactiva Open Arms, dirigida por Òscar Camps, puede enfrentarse a una multa en España de hasta 901.000 euros por infracción "contra la seguridad marítima" que establece la Ley de Puertos, según recuerda Ibáñez.

¿Cuál es la ruta más transitada?

Los migrantes toman tres vías para cruzar el Mediterráneo: la ruta occidental, que incluye la frontera marítima y terrestre entre España y Marruecos, la ruta este entre Turquía, Grecia y Bulgaria y la ruta central, que consiste en cruzar el Mediterráneo saliendo de Túnez, Libia o Egipto. Hace 15 años, la ruta más transitada era la occidental, pero España detuvo el flujo endureciendo los controles en Ceuta y Melilla. Marruecos hizo lo propio.

Durante la crisis de refugiados de Siria de 2015, más de 800.000 personas usaron la ruta oriental. Tras el acuerdo migratorio de la UE con Turquía en 2016, el flujo se detuvo y la ruta central se convirtió en la más transitada y también la más mortífera. En 2016, casi 5.000 personas se ahogaron en el Mediterráneo, mar que se ganó el triste apodo de la frontera más mortífera del mundo.

En los últimos dos años, los esfuerzos de Italia y de la UE por frenar el flujo migratorio poniendo el foco en las mafias han vuelto a alterar el estado de estos caminos para llegar a Europa, y ahora la ruta oriental vuelve a ser la más usada.

¿Cómo son las mafias?

Los migrantes pagan a los traficantes de personas alrededor de 1.000 euros para poder cruzar el Mediterráneo en barco, pero sus viajes pueden ser más caros si quieren esquivar los controles de las autoridades en los países del norte de África. Este negocio es tan lucrativo que la Europol calcula que está valorado en entre 3.000 y 6.000 millones de euros. En Libia, alcanza un ingreso anual de entre 250 y 300 millones de euros, y en algunos pueblos de la región de Tripolitania puede suponer el 50% del ingreso total.

"El negocio del tráfico de personas es muy dinámico. Ahora está cambiando mucho y es cada vez más organizado", afirma Arezo Malakooti. Tradicionalmente, los migrantes iban pagando pequeñas cantidades a distintos grupos en cada parada de su ruta migratoria. Pero en el último año el conflicto libio se ha recrudecido y la ruta es más peligrosa, lo que provoca que los migrantes busquen otras rutas o paguen a una sola mafia "la mitad en África y la otra mitad en Europa".

Italia y la Unión Europea han regado de dinero las milicias libias para alejarlas de este lucrativo negocio y conseguir que ellas frenen el flujo de migrantes. De hecho, hay una pequeña broma en Libia que dice que ya solo se puede trabajar de dos cosas: de traficante de personas o contra el tráfico de personas. Sin embargo, aunque el flujo ha disminuido (ver mapa 1), Malakooti recuerda que algunos individuos de esas propias milicias pueden trabajar a espaldas de su jefe y ayudar a migrantes a que crucen el Mediterráneo.

"Los traficantes del norte de África recuerdan a la policéfala Hidra de Lerna, con la misma virtud de que sus cabezas se multiplican por otras rutas y medios con cada intento de desarticularlos. Son una gran industria sin monopolio alguno", concluye Martino.

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