BUSCA UNA MAYORÍA PARA LA VOTACIÓN

La 'camaleón' Von der Leyen llega a Bruselas para purgar sus pecados en la Eurocámara

La aspirante a liderar la Comisión Europea está tratando de convencer a los grupos de la Eurocámara para que voten a su favor la próxima semana. Pero no lo tiene fácil

Foto: Von der Leyen en el Parlamento Europeo. (Reuters)
Von der Leyen en el Parlamento Europeo. (Reuters)

Cuando el nombre de Ursula von der Leyen empezó a escucharse por los pasillos del Consejo Europeo como una opción real para presidir la Comisión había muchos en Bruselas que necesitaban asegurarse de que no estaban soñando tras dos días consecutivos de cumbre prácticamente sin dormir. Este miércoles han despertado de golpe a la realidad.

La ministra de Defensa de Alemania, una auténtica desconocida para el gran público, pero fiel aliada de Angela Merkel en Berlín, acabó siendo la elegida. Un rostro no conocido para una Bruselas que le ha empezado a recibir con un alto nivel de escepticismo. Sin ninguna imagen pública, hierática, mostrando grandes deficiencias en la gestión de su imagen pública. Muchos días después de ser nominada por el Consejo Europeo, la alemana sigue sin responder a las preguntas de la prensa.

Su elección se produjo pasando por encima de la Eurocámara, que exigía que fuera uno de los llamados “spitzenkandidaten”, candidatos que habían participado en las elecciones comunitarias como cabezas de lista de una de las grandes familias: el alemán Manfred Weber, del Partido Popular Europeo, el holandés Frans Timmermans, de los Socialdemócratas, o la danesa Margrethe Vestager, de los Liberales. Oídos sordos y portazo de los líderes nacionales.

Los tres 'spitzenkandidaten' durante el debate electoral. (Reuters)
Los tres 'spitzenkandidaten' durante el debate electoral. (Reuters)

Tras unos primeros minutos de orgullo, en los que el Parlamento Europeo trató de enseñar sus garras amenazando con tumbar la candidatura de Von der Leyen, llegó el momento de la realidad. La Eurocámara difícilmente votará en contra de la alemana, pero se está encargando de que la candidata tenga que arrastrarse por los pasillos de la institución, tenga que dar explicaciones y hacer promesas a cada uno de los grupos políticos. Pocos dudan de que Von der Leyen vaya a obtener la luz verde del Parlamento Europeo. Pero muchos de los 751 eurodiputados, entre los que necesitará una mayoría absoluta, venderán cara su piel.

Un camaleón en Bruselas

Von der Leyen ha pasado los últimos días tratando de tocar la música que más apetecía escuchar a cada una de las grandes familias. Ha prometido a los socialdemócratas lo que querían oír; a los liberales, lo que deseaban recibir; a los verdes, un mensaje a favor de la lucha contra el cambio climático, y a los conservadores. un mensaje de tranquilidad. Algunos de sus discursos han sido directamente contradictorios.

La candidata ha tenido que ser un camaleón durante las últimas horas, intentando parecer socialdemócrata, liberal, verde y conservadora en un espacio de tiempo muy corto. No lo está teniendo fácil. “Ha llegado ahí solo gracias a Emmanuel Macron y Angela Merkel. No estoy convencido de que pueda tomar decisiones que vaya en contra de sus intereses nacionales”, aseguró hace pocos días Philippe Lamberts, co-líder de Los Verdes.

Son muchos los pecados que tiene que purgar ahora Von der Leyen. No es una “spitzenkandidaten” y por eso su primera promesa se ha centrado en asegurar a la Eurocámara que trabajará por apuntalar el sistema ideado por el propio Parlamento Europeo. El escepticismo entre los eurodiputados es normal. Von der Leyen promete proteger un mecanismo que su nombramiento acaba de destruir.

Ursula von der Leyen, candidata a presidir la Comisión Europea. (Reuters)
Ursula von der Leyen, candidata a presidir la Comisión Europea. (Reuters)

Equilibrios peligrosos

La aspirante al máximo puesto europeo no lo tiene fácil. Porque, aunque en el Consejo confían en que el Parlamento Europeo es dócil y acabará haciendo caso a los mandatos que llegan desde las capitales, los números son muy justos y muchos eurodiputados libran sus propias guerras en la Cámara. La alemana tiene que buscar un apoyo muy amplio, que le permita tener una legitimidad con bases sólidas.

Los socialdemócratas, el segundo grupo más grande del hemiciclo, tiene todas las cartas. Iratxe García, presidenta de los socialistas y mano derecha de Pedro Sánchez en Bruselas, ya marcó el tono agresivo contra Von der Leyen el día de su nominación, calificando de “profunda decepción” el acuerdo alcanzado por el Consejo Europeo, entre otros, por el propio Sánchez.

Pero en las filas socialistas hay división. La cosa va por barrios. Casi todos están convencidos de que Von der Leyen es una candidata sólida, con buenas bases, que puede ser una buena presidenta de la Comisión Europea, pero la línea de división está entre los que están dispuestos a perdonar la defenestración de Timmermans y los que están dispuestos a seguir afilando sables de cara a la votación de la semana que viene.

La candidata ha ofrecido a los socialdemócratas poner sobre la mesa que todos los países de la Unión Europea tengan salario mínimo por ley. Pero la reunión de este miércoles no ha ablandado las posiciones de algunos de los más opuestos a su figura. Los 19 eurodiputados italianos, la segunda delegación más grande, prometen dar guerra. Nicol Zingaretti, secretario general de los socialistas italianos, ha señalado que la candidatura de Von der Leyen da señales “insuficientes y dañinas para Italia”, lo que hace prever que los socialdemócratas transalpinos puedan rechazar a la alemana.

Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)
Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)

Para Von der Leyen perder apoyos por el camino de socialistas y liberales es un lujo que no se puede permitir. En las filas de “Renovar Europa”, el grupo de Ciudadanos y los eurodiputados de Emmanuel Macron, la pelea promete ser más compleja de lo que esperaban hace algunos días.

La reunión de la candidata con el grupo liberal ha dejado claro que algunos eurodiputados no están a favor del ataque de Macron contra el "spitzenkandidaten" y que se plantean votar en contra de Von der Leyen.

Si la alemana se deja por el camino un buen puñado de votos socialistas y liberales significa que tampoco podrá contar con parte de apoyo de Los Verdes. Eso hará que Von der Leyen necesite todavía más los votos del grupo de los Conservadores, donde se encuentra Vox y los ultraconservadores polacos.

Pero los equilibrios son difíciles: con una mano ha prometido a Los Verdes que hará suyo el compromiso para lograr una neutralidad climática para 2020 y, al mismo tiempo, ha mostrado un perfil más blando con los Conservadores, debido a la fuerte dependencia de Polonia de las energías fósiles. También con estos se ha mostrado menos tajante que con los liberales en su compromiso para poner en marcha nuevos mecanismos para proteger el Estado de derecho en la UE.

A Von der Leyen no le vale una victoria pírrica. Necesita una mayoría sólida que le dé la llave de la presidencia de la Comisión Europea de forma estable, sabiendo que podrá contar con apoyo durante el próximo lustro. Los próximos días serán clave.

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