UNA VIDA DE 'THRILLER'

El curioso caso de Julian Assange, el activista que entró héroe y salió villano

Es complejo todo lo que envuelve al hombre que saltó a la fama en 2010, al revelar con WikiLeaks cientos de miles de documentos secretos que hicieron temblar los despachos presidenciales

Foto: Julian Assange, tras ser detenido. (Reuters)
Julian Assange, tras ser detenido. (Reuters)

“Lo importante es tenerle localizado. Hay que saber dónde le tienen en todo momento. Tenemos que hacer guardia en todas las comisarías de Londres, en todos los juzgados”, explica Karen. La británica “pro derechos humanos y pro libertad de prensa” -tal y como ella misma se define- coordina un grupo de activistas concentrados a las puertas de la Embajada de Ecuador de Londres.

El curioso caso de Julian Assange, el activista que entró héroe y salió villano

En los alrededores del edificio, situado a pocos metros de los lujosos almacenes Harrods, acampan manifestantes y medios de comunicación de todo el mundo. La historia de Julian Assange lleva años convertida en un 'thriller' y nadie quiere ahora perder detalle.

¿Héroe o villano? Es complejo todo lo que envuelve al hombre que saltó a la fama en 2010 después de revelar, a través de WikiLeaks, cientos de miles de documentos secretos que hicieron temblar los despachos presidenciales a ambos lados del Atlántico. Entre ellos, 92.000 informes sobre la Guerra de Afganistán.

El 'hacker', de 47 años, ha pasado su primera noche bajo arresto después de que el jueves fuera detenido por Scotland Yard en la embajada en la que llevaba encerrado desde junio de 2012. Buscó allí refugio huyendo de las autoridades suecas, que le reclamaban por supuestos delitos de abuso sexual. Él siempre ha negado los cargos.

La detención se llevó a cabo por dos razones. La primera, por violar los términos de su libertad condicional. La segunda, por una orden de extradición en nombre de las autoridades de Estados Unidos, relacionada con un “delito informático”. Y esta última es la que preocupa ahora tanto a su equipo de abogados como a sus fieles seguidores.

“Reino Unido debe resistir a las presiones de la administración Trump”, gritó una y otra vez el australiano cuando fue sacado de la legación por varios agentes. Con un aspecto físico muy deteriorado, se resistió hasta el último momento a entrar en el furgón policial.

El mismo libro que mostró entre sus manos –'History of The National Security State', de Gore Vidal- lo llevó también luego a la Corte de Magistrados de Westminster. ¿Provocación o denuncia? Allí fue declarado culpable de violar los términos de su libertad condicional. El juez Michael Snow aseguró que el 'exhacker' muestra un “comportamiento de un narcisista que no puede superar su propio interés egoísta”.

Su situación es ahora una compleja maraña legal. Por una parte, podría recibir una pena de hasta doce meses en el Reino Unido al no haberse presentado en junio de 2012 ante la Justicia británica para responder por los supuestos delitos sexuales de los que se le acusaba en Suecia.

En lugar de asistir a esa vista, el australiano se refugió en la delegación ecuatoriana en la capital británica, que le había dado asilo político hasta ahora. A pesar de que Suecia retiró la petición de extradición contra él, la Justicia británica mantenía abierto el proceso por no haber comparecido cuando se le requería.

¿Cinco años de prisión?

El fundador del WikiLeaks permanecerá ahora bajo custodia y recibirá su sentencia definitiva por el delito cometido en el Reino Unido en una fecha aún por determinar en la Corte de la Corona de Southwark, en Londres. Por otra parte, Assange volverá a comparecer el próximo 2 de mayo ante la Corte de Magistrados de Westminster, en relación con el proceso de extradición a EEUU. Está previsto que aparezca en esa sesión por videoconferencia desde prisión.

Las autoridades británicas han garantizado a Ecuador que el activista no será extraditado a un país donde podría enfrentar la pena de muerte. Aunque uno de sus abogados, Carlos Póveda, recalca ahora que teme por su vida si finalmente es entregado a las autoridades norteamericanas.

Según el ministerio de Justicia estadounidense, “Assange ha sido acusado de conspiración por intrusión en los ordenadores del Gobierno”, por lo que, de ser declarado culpable, “se enfrenta a una posible condena de cinco años de prisión”.

Washington acusa al 'hacker' de colaborar con la exsoldado Chelsea Manning, que en 2010 filtró al portal WikiLeaks más de 700.000 documentos clasificados. La relación entre Assange y Manning -que por aquel entonces trabajaba como analista de inteligencia para el Departamento de Defensa de EEUU bajo el nombre de Bradley Manning-, era conocida desde hace años. Pero se creía que el australiano apenas había sido un receptor de la información enviada por la exmilitar (que se ha sometido a una operación de cambio de sexo).

El 'show' de Truman de Assange

A pesar de que hacía ya tiempo que pesaba una orden de extradición expedida por el Departamento de Justicia de EEUU sobre Assange, el Gobierno estadounidense no había desvelado hasta ahora los cargos presentados contra el 'hacker'. El exterior de la embajada ecuatoriana en Londres está invadido ahora por diferentes 'altares' donde se exponen camisetas con la imagen del australiano y su gato, la única compañía que ha tenido en estos últimos largos años de refugio, donde supuestamente hacía vida en un espacio de 30 metros cuadrados.

Desde WikiLeaks señalaban que, en el último año, Assange había sido víctima de una campaña de espionaje. En definitiva, que vivía una versión del 'Show de Truman', donde se analizaban cada uno de sus movimientos dentro del edificio.

WikiLeaks denunció precisamente este miércoles que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad acabaron en manos de un grupo de presuntos chantajistas. Les pidieron hasta 3 millones de libras (3,5 millones euros) a cambio de no sacar los vídeos a la luz, asegurando incluso que algunos de ellos tenían contenido sexual. Según WikiLeaks, los estafadores han sido detenidos en Madrid.

Assange asegura no haber visto la luz del sol, salvo en las contadas apariciones públicas al balcón. La última fue en febrero de 2016

“Este hombre ha estado viviendo un calvario. Es una víctima del Gobierno americano y del británico. El Gobierno de Ecuador le ha traicionado. Es una vergüenza todo”, asegura Kyle, de 22 años, otro de los activistas que piden su liberación.


Durante estos últimos años, Assange asegura no haber visto la luz del sol, salvo en las contadas apariciones públicas al balcón. La última fue en febrero de 2016, cuando reclamó al Reino Unido y Suecia que acataran la decisión de Naciones Unidas. El organismo consideró que su detención era ilegal y señalaba que su decisión era jurídicamente vinculante en la medida en que estaba “basada en normas internacionales de derechos humanos”.

Huida abortada

En septiembre del año pasado, 'The Guardian' sacó a la luz un supuesto plan secreto de los diplomáticos rusos para tratar de evacuar al activista el día de Nochebuena de 2017 en un coche diplomático y trasladarlo a otro país. Se estudió como posibles destinos Rusia o Ecuador. Sin embargo, la operación de rescate fue abortada apenas unos días antes de la fecha señalada por ser “demasiado peligrosa”.

Las fuentes consultadas por el periódico aseguraron que el plan de escape implicaba la entrega a Assange de documentos que avalaran que gozaba de inmunidad diplomática y que el Gobierno ruso habría estado dispuesto a ofrecer su apoyo para llevarlo a cabo.

Dos de los implicados en la confabulación habrían sido, según el rotativo, el exdirector de la Agencia de Inteligencia Ecuatoriana Rommy Vallejo y el cónsul de Ecuador en Londres y hombre de confianza de Assange, Fidel Narváez, quien negó cualquier implicación en esas supuestas conversaciones secretas.

En cualquier caso, el 'hacker' no ha estado quieto durante este tiempo. En varias ocasiones, el Gobierno de Quito reprochó a su huésped que se involucrara en los asuntos de terceros países, como las elecciones estadounidenses de 2016 o la crisis política en Cataluña, donde se posicionó a favor de los independentistas.

En julio de 2016, WikiLeaks hizo públicos 20.000 correos pirateados del Partido Demócrata, entre los cuales hubo algunos muy dañinos para la campaña de la entonces candidata presidencial demócrata Hillary Clinton, que, según analistas, sirvieron para llevar a Donald Trump a la presidencia. Frente a estas acusaciones, Assange negó que Rusia o cualquier otro estado estuviera detrás de estas filtraciones.

De Farage a Pamela Anderson

Para evitar más problemas, la embajada de Ecuador acabó quitando a su inquilino el acceso a internet e instaló un dispositivo de interferencia para evitar que usara otro wifi. Le restringió también las visitas. Durante los primeros años habían pasado por el edificio personajes de todo tipo. Desde el líder euroescéptico y protagonista del triunfo del Brexit, Nigel Farage, a la actriz Pamela Anderson. Pero en el último año solo tenía permiso para verle su equipo legal.

Desde que Quito estableciera en agosto del año pasado contacto con los abogados para buscar una salida a su situación, se incrementaron los rumores sobre un inminente desenlace en este complejo caso.

La embajada de Ecuador acabó quitando a su inquilino acceso a internet e instaló un dispositivo de interferencia para evitar que usara otro wifi

De lo que no hay duda es que el destino de Assange tomó otro rumbo desde que Lenín Moreno se convirtiera en 2017 en el nuevo presidente de Ecuador. A pesar de estar apadrinado por Rafael Correa, el actual mandatario no tardó en distanciarse de las políticas de su antecesor y nunca estuvo especialmente cómodo con la situación del 'inquilino', a la que llegó a denominar una “piedra en el zapato”. Correa acusa ahora a su sucesor de ser “el traidor más grande” del país y la región por la “canallada” de retirar el asilo político al 'hacker'.

Pero, ¿cómo empezó realmente toda esta trama? Desde luego tiene detalles para toda una saga. No falta política, sexo y mucha teoría de conspiración. En verano de 2010 -el mismo año que publicó documentos secretos de diferentes gobiernos, entre ellos los de la Casa Blanca-, Assange viajó a Estocolmo para dar una serie de conferencias.

Fue invitado por varias organizaciones, como el colectivo cristiano del Partido Socialdemócrata sueco, cuya portavoz era Anna Ardin, una joven que actuó como su jefa de prensa y lo acogió en su casa. El periodista dio una charla el 14 de agosto y allí conoció a Sofia Welin, acreditada como fotógrafa. Dos días después, viajaron en tren a la casa de esta última en Enköping y pasaron la noche juntos.

Refugio en la embajada

Nadie sabe qué pasó exactamente entre ellos. Pero las dos jóvenes, que se habían conocido días antes, decidieron acudir a una comisaría del centro de Estocolmo el día 20 para presentar una denuncia por violación y acoso sexual.

Lo cierto es que varios detalles planteaban interrogantes, sobre todo los relacionados con Ardin, que tras ser acosada supuestamente por el 'hacker' lo dejó vivir con ella una semana más y escribió en su cuenta de Twitter que iban a ir juntos a una fiesta al día siguiente y que era “asombroso” estar con la “gente más 'cool' del mundo”. Borró los mensajes tras presentar la denuncia, pero quedaron guardados en el caché de Google, un mecanismo de almacenamiento de información en internet.

Tras varias apelaciones que sirvieron para limitar a cuatro los delitos y rebajar el de violación a “grado menor”, Assange fue detenido en Londres en diciembre de 2010 y comenzó entonces en el Reino Unido un proceso judicial que culminó en junio de 2012. Cuando el Supremo reafirmó su extradición a Suecia, el activista buscó refugio en la embajada de Ecuador.

Varios medios suecos insinuaron en su momento que Ardin pudo actuar por despecho tras recibir el día 18 una llamada de Welin a su casa y descubrir que Assange mantenía relaciones sexuales con otra joven. Por si fuera poco, la primera mantuvo supuestamente durante años vínculos con grupos anticastristas, lo que hizo surgir especulaciones sobre supuestos contactos con la CIA.

La fiscalía sueca asegura que no ha tomado aún una decisión, pero el caso que cerró en mayo de 2017 contra el australiano podría ahora reabrirse. En febrero del año pasado, la jueza británica Emma Arbuthnot decidió que la orden de detención seguía siendo válida desde un punto de vista legal, porque esa decisión se emitió después de que Assange violara las condiciones de su fianza. El australiano defiende que teóricamente ya ha purgado “más de tres veces la pena máxima” por evadir la Justicia.

Con la esperanza de alcanzar una solución a este rompecabezas jurídico y diplomático, Quito le otorgó la nacionalidad ecuatoriana en diciembre de 2017 con la idea de que la inmunidad le permitiera salir del país. Pero el Reino Unido se negó a otorgarle un estatus diplomático que le hubiera permitido dejar la embajada sin ser detenido por la Policía. La trama continúa y no cabe duda de que los próximos capítulos darán mucho de qué hablar.

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