Una exfiscal anticorrupción en el centro del último pulso entre la UE y Rumanía
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uno de los alumnos más revoltosos de la ue

Una exfiscal anticorrupción en el centro del último pulso entre la UE y Rumanía

Laura Kovesi, defenestrada por el Gobierno rumano al perseguir sus casos de corrupción y meter en la cárcel a decenas políticos, es la favorita del Parlamento Europeo para dirigir la nueva fiscalía

placeholder Foto: Laura Kovesi. (EFE)
Laura Kovesi. (EFE)

Aunque la lista aumenta cada año, hay pocos alumnos más revoltosos en la clase de la UE que Rumanía. Corrupción endémica y algunas tendencias euroescépticas conforman la imagen de una Bucarest que cuenta con pocos apoyos en Bruselas. Ahora, la Unión Europea tiene que afrontar una decisión difícil pero determinante: elegir entre proteger los intereses de un Estado miembro que trabaja en contra de algunos valores europeos básicos -pero que sigue siendo miembro del club- o amparar a una persona que se postula a un cargo siendo la mejor candidata para los expertos, pero odiada por Bucarest.

Esta persona es Laura Kovesi, antigua fiscal anticorrupción de Rumanía. Cuando el país ocupó la presidencia rotatoria del Consejo al comenzar el 2019 algunos temían que pudiera haber choques con el equipo rumano. Incluso se llegó a dudar de la capacidad técnica de la delegación. Sorprendentemente el trabajo diplomático está funcionando bien, y la mayoría en la capital comunitaria está contenta con el ritmo que lleva la presidencia rumana. El primer golpe ha venido por otro lado.

Foto: La cantante rumana Loredana Groza (c), durante la celebración del desfile del orgullo gay en Bucarest. (EFE)

Laura Kovesi llegó al cargo de fiscal anticorrupción de Rumanía en mayo de 2013. Desde entonces sentó ante los tribunales a primeros ministros, ministros, miembros del Parlamento y muchos otros cargos políticos. La rumana se convirtió en la persona de confianza de Bruselas en un país con una corrupción rampante. Hasta julio de 2018, cuando fue relegada del cargo por orden del Tribunal Constitucional rumano.

La mujer cayó en el olvido de la mayoría. Muchos perdieron la esperanza de que se pudieran lograr progresos sustantivos en la lucha contra la corrupción ahora que la ‘sheriff’ anticorrupción ya no patrullaba la ciudad. En noviembre, bajo un mecanismo de control reforzado que la Comisión Europea mantiene sobre Rumanía y Bulgaria, Bruselas alertó de que se estaban dando pasos hacia atrás en la lucha contra la corrupción.

La vuelta de Kosevi

Pero Kovesi ha resucitado. Al menos temporalmente y muy lejos de la capital rumana. La exfiscal anticorrupción se ha presentado como candidata para liderar la futura Fiscalía Europea, un organismo en el que participarán 22 Estados miembros y que tendrá como objetivo combatir el fraude contra la UE.

Desde el primer momento Rumanía ha hecho campaña contra ella, y eso le coloca ya en una posición de mucha desventaja frente a los otros dos candidatos, el francés Bohnert y el alemán Andrés Ritter. El Gobierno rumano ha puesto toda su maquinaria a funcionar para evitar que el nombre de Kovesi sea finalmente el elegido para dirigir el trabajo de la fiscalía europea.

Foto: Presos supuestamente relacionados con Al Qaeda en Guantánamo

Kovesi no es la mejor situada en esa lucha, pero el pulso está servido. El candidato francés es el que prefieren los Estados miembros por dos razones: la primera porque Francia ha hecho campaña por él, y en Bruselas contar con el apoyo de tu país es crucial. La segunda porque nadie quiere un choque frontal con Rumanía, y si escogiendo a Bohnert se lo ahorran, mejor.

El problema es que no son solo los Estados miembros los que tienen la palabra a la hora de elegir la persona que dirigirá el nuevo organismo. El Consejo se tiene que poner de acuerdo con el Parlamento Europeo, y en la mañana de este miércoles las comisiones de Control Presupuestario y la de Libertades Civiles han votado mayoritariamente a Kovesi (26 votos) dejando a Bonhert en segundo lugar (24 votos).

El 18 de febrero, el líder de los liberales en la UE, Guy Verhofstadt, expresó sus preocupaciones en Twitter por los ataques contra Laura Kovesi. Adjuntó una carta coescrita con Sophie in't Veld en la que solicitaban a Donald Tusk a que asegurara la integridad en el proceso de selección para liderar la fiscalía Europea.

¿Qué pasó en Rumanía?

La justicia rumana abrió el 15 de febrero de 2018 diligencias contra Jovesi por "abuso de poder, falso de testimonio y aceptación de sobornos". Ella negó cualquiera de esos cargos, asegurando que nunca había "cometido delitos penales". Además, calificó esas acusaciones de "fábulas de delincuentes de cuello blanco en una venganza política".

Kovesi, de complexión fuerte -fue jugadora de baloncesto en su época universitaria-, se convirtió en la primera mujer y en la persona más joven en ser fiscal general de la historia de Rumania. En 2013, una vez en el cargo, consiguió que las investigaciones de su departamento derivaran en la condena de más de mil altos cargos. En 2015, llegó la dimisión de Victor Ponta, primer ministro, tras ser acusado de falsificación, blanqueo de capitales y evasión fiscal. El trabajo de Kovesi, fundamental en estas operaciones, fue premiado en Francia con la Legión de Honor.

Kovesi: "Creo que la actividad de la DNA ha cambiado la mentalidad de los rumanos. Ahora saben que ya no necesitan pagar sobornos"


"Creo firmemente que la actividad de la DNA (Dirección Nacional Anticorrupción) ha cambiado la mentalidad de los ciudadanos rumanos. Ahora saben que no necesitan pagar sobornos para garantizar sus derechos", llegó a decir Kovesi, ante el aplauso de la UE. Las encuestas mostraban que los rumanos confiaban el doble en la agencia anticorrupción que en el gobierno.

Foto: Manifestación en Bucarest contra la despenalización de algunos delitos de corrupción, adoptada por decreto por el Partido Socialdemócrata, el 29 de enero de 2017 (EFE)

En febrero de 2017, el gobierno rumano aprobó un decreto de emergencia -orquestado en secreto- modificando el Código Penal para proteger a los políticos de ciertas acciones judiciales. Cientos de miles de personas protestaron en las calles al grito de "ladrones" y "traidores". Las crónicas relataban la manifestación como "la mayor en la historia del país" desde la caída del régimen comunista en 1989.

Kovesi se mostró muy crítica con la medida del gobierno, ya que podía afectar "a uno de cada tres casos" que ya estaba llevando el DNA. "Será un gran riesgo para el sistema judicial", dijo en aquel momento a la 'BBC'. El gobierno socialdemócrata acabó por retirar el decreto, pero no siguió intentando erosionar la credibilidad de Kovesi.

Amor y odio contra Kovesi

El 9 de julio de 2018, el presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, cesó a Kovesi. En un principio el presidente no estaba dispuesto, pero el ministro de Justicia del gobierno, Tudorel Toader, argumentó que Kovesi "había excedido sus competencias" y dañado la imagen internacional del país. Consiguió llevarlo al Constitucional y el brazo judicial falló en favor de Toader.

El propio ministro de Justicia rumano ha intentado por todos los medios detener el posible nombramiento de Kovesi como futura fiscal general europea, argumentando que la justicia rumana se había "politizado" y que muchas de las investigaciones "se habían convertido en una caza de brujas". Vera Jourová, comisaria de Justicia europea, ha pedido respetar los procesos de selección y lanzó un dardo al país implicado: "Las autoridades rumanas deberían preguntarse cómo se vería algo así", en referencia al posible bloqueo del nombramiento de Kovesi.

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