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Hice un curso de conversión sexual para entender el fanatismo yanqui
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"in jesus name we pray"

Hice un curso de conversión sexual para entender el fanatismo yanqui

El sur estadounidense es un oasis conservador que reniega de la homosexualidad y de medidas progresistas como el aborto. Las 'trigger laws' ya han entrado en vigor tras la decisión del Supremo de derogar el Roe vs. Wade

Foto: La gente protesta contra la decisión del Supremo sobre el aborto. (Reuters/Evelyn Hockstein)
La gente protesta contra la decisión del Supremo sobre el aborto. (Reuters/Evelyn Hockstein)

El Tribunal Supremo de Estados Unidos derogó el Roe vs. Wade el pasado viernes, un derecho reproductivo que permitía a las mujeres interrumpir el embarazo en todos los estados desde 1973, en mitad de una década marcada por el escándalo de los Papeles del Pentágono y el caso Watergate.

La decisión actual no es más que el reflejo de una sociedad profundamente conservadora camuflada entre dispositivos tecnológicos de alta gama, rap urbano y rock and roll y súbditos de la meritocracia. La realidad oculta es el arraigo a lo tradicional, el fanatismo cristiano y cazador y el vértigo al qué dirán los demás. Este es un recorrido por los recovecos del sur, estados de pantanos, cowboys y cantos hacia el ‘Holy Spirit’.

Foto: Una protesta pro derecho al aborto. (Reuters/Evelyn Hockstein)

"Es verdad porque es mi historia"

"Sé que todo esto es verdad porque es mi historia. El gospel me limpió y su poder quiere hacer lo mismo contigo. Nuestro pecado no es muy grande para Él, te aseguro que puede abarcarlo. Ahora estoy casado con una mujer", dice Ricky Chelette a través de la pantalla del ordenador.

En un curso online de una hora, y por el módico precio de 15 dólares, el director de Living Hope Ministries –una organización religiosa con sede en Texas— imparte un taller para hombres homosexuales que busquen entender su condición sexual y que estén dispuestos a cambiarla. Lo mismo ocurre con Bonnie White, que imparte la clase para mujeres.

Durante la sesión, ambos explican cómo los vínculos parentales y con niños de la misma edad en la infancia influyen en la sexualidad del ser humano. Al final de esta, inciden en el poder de la palabra de Dios para modificar esas conductas. Se presentan como un proyecto religioso que escucha a quienes nunca han sido escuchados dentro del gospel y les propone alternativas.

placeholder Ricky Chalette impartiendo su charla.
Ricky Chalette impartiendo su charla.

Se inicia la sesión. Aparecen Bonnie White o Ricky Chelette en la pantalla con una pizarra en blanco que, durante la charla, irán rellenando con dibujos y esquemas. Divide a los hombres y a las mujeres en más o menos femeninos y más o menos masculinas, sentenciando que muchos hombres afeminados y muchas mujeres masculinas confunden su sexualidad.

"Si una niña no establece una profunda conexión con otras niñas de su edad entre los 4 y los 10 años, cuando llega la adolescencia y se disparan las hormonas, se siente atraída por otras mujeres", asegura. La misma explicación se aplica a los hombres, y aunque el debate sobre el origen de la homosexualidad es otro tema, y bien este podría ser un grupo de apoyo entre personas LGTB+ en estos estados, el quid de la cuestión es que predican que todo esto puede modificarse.

Justificando la existencia de la homosexualidad a causas ajenas a la decisión individual, quitan la culpa al susodicho. En otras palabras: es verdad que tú no lo has elegido, pero no has nacido así. Y aunque no es tu culpa, puedes, a través de la reconciliación con Dios, vivir una vida heterosexual plena. Como hizo el propio Ricky Chelette, que según dice, ya no es gay y vive felizmente casado con una mujer "preciosa".

placeholder Bonnie White dando su clase para mujeres.
Bonnie White dando su clase para mujeres.

Esta resumida terapia de escasos 60 minutos formó parte de la vida de Julie Rodgers durante dos décadas. Tenía 16 años cuando empezó a ir a terapias de reconversión sexual para no defraudar a su entorno familiar. Fue criada en casa hasta la adolescencia, en el seno de una familia conservadora de carácter evangelista en el estado de Texas. Sus relaciones sociales, hasta entonces, se limitaban a jugar al baloncesto con sus hermanos y compartir tiempo con sus padres.

Cuando empezó a darse cuenta de que le atraían las mujeres, su madre -con quien a día de hoy apenas mantiene relación-, le apuntó a los cursos de Living Hope Minister de la mano del mismo pastor Ricky Chelette. "Nos reuníamos para leer la Biblia, rezar y confiar en que Dios nos estaba reconduciendo a lo que debíamos ser".

Estas terapias son solo la punta del iceberg de una sociedad regulada por el libro sagrado

Los grupos de estudio de cada iglesia se unificaron en lo que hasta 2013 se conocía como Exodus International, un conjunto de profetas homosexuales convertidos a la heterosexualidad por la gracia divina. Se animaba a todos los adolescentes y jóvenes con "problemas con su sexualidad" del país a acudir a sus charlas. Debido a su cercanísima relación con Ricky, Rodgers pasó de ser una alumna más a ser conferenciante. "Me siento muy culpable porque sé que he afectado en la salud mental de muchos. Me comían la cabeza. Sentía que si eso era ser buena persona, yo quería ser buena persona", explica desde su apartamento de Nueva York a El Confidencial.

Su historia se hizo pública a raíz del documental "Pray Away" de Netflix. Explica a este medio que no quiere saber nada de Living Hope Ministries y que, aunque es consciente del daño que le han hecho, continúa siendo creyente a su manera. Chelette, por su parte, se ha negado a dar declaraciones a este medio por su mala experiencia con la prensa.

Según datos de la asociación Movement Advancement Project, 22 estados tienen leyes que prohíben las terapias de conversión sexual en menores de edad. Otros cinco cuentan con legislaciones parciales, tres tienen órdenes preliminares exclusivas para menores y los 22 restantes no tienen ningún tipo de regulación. Entre estos últimos destacan Texas, Luisiana, Arkansas, Mississippi o Tennesse, todos parte de la cultura ‘southern’ del país.

Home School

Estas terapias son solo la punta del iceberg de una sociedad regulada por el libro sagrado. El sur huele a rollos de canela y a pollo cajún. La banda sonora de lo que se conoce como ‘El cinturon de la Biblia’ alaba a Dios los miércoles por la tarde y los domingos por la mañana. Extremadamente hospitalarios, llevan iPhones 13 en el bolsillo, no creen en el evolucionismo, y muchos padres, como los de Rodgers, prefieren educar a sus hijos en casa para evitar que tengan confusiones.

placeholder Jacob McReady después de una sesión de fotos.
Jacob McReady después de una sesión de fotos.

Una mujer de 34 años, madre de dos hijos, explica a este medio que prefiere impartir ella misma las clases. Su marido es pastor y viajan constantemente, por lo que le es más sencillo organizar la agenda escolar de los niños desde una clase que ha acomodado en su salón. Además, puntualiza que "no quiere que le digan a su hijo que si se siente una chica, puede ir al baño de las chicas".

La profesora se saltaba la parte del darwinismo para "no mentir a los adolescentes"

Jacob McReady, un joven homosexual de 26 años que abandonó su ciudad natal del norte de Luisiana por la extendida homofobia, explica que su hermano tampoco lleva a sus hijos al colegio, para que ‘’no les coman la cabeza con la supuesta pandemia y les obliguen a vacunarse’’. Hace un apunte: "Iba conduciendo por aquí con esto puesto (extensiones en el pelo) y pensaba "como me vea alguien, la he liado". Catherine Frazier, que también huyó de la Luisiana tradicional y ahora reside en Colorado, sí fue a la escuela, pero recuerda que en la clase de ciencias del instituto la profesora se saltaba la parte del darwinismo porque ‘’no quería contar mentiras a los adolescentes’’.

El aborto es un asesinato

La realidad es que Estados Unidos no es solo California o Nueva York y los sureños conservadores ya han puesto en marcha sus las leyes estatales tras la decisión del Supremo de derogar la protección constitucional del derecho al aborto que daba el precedente de Roe vs. Wade. La medida se aprobó en 1973, legalizando la interrupción voluntaria del embarazo en todo el país y amparándose en el derecho a la privacidad, que si bien no aparece explícitamente reconocida en la Constitución como tal, se reconoce en varias enmiendas de la Carta de Derechos americana.

"Roe vs. Wade siempre ha sido una decisión legal defectuosa", apunta Royal Alexander

Los periódicos locales y los capitolios regionales echan humo desde principios de mayo. El abogado y expolítico del estado de Luisiana, Royal Alexander, publicaba a mediados de ese mes una columna de opinión en el Minden Press-Herald donde recriminaba al Tribunal Supremo el haber considerado el aborto dentro de ese derecho a la privacidad. Empieza el artículo sentenciando que "Roe vs. Wade siempre ha sido una decisión legal defectuosa" y lo termina citando al conmemorado conservador Ronald Reagan y su "el derecho a la vida es el derecho que, sin él, no tiene sentido ningún otro".

Ahora la población respira tranquila y se sorprende de que les acusen de imponer su pensamiento. "No es así, solo defendemos a los bebés. Y la mayoría de los abortos se producen por no tomar las medidas adecuadas… los anticonceptivos son legales", señala otra mujer de 39 años del mismo estado.

El actual senador republicano de Luisiana, Robert Mills, sostiene a El Confidencial que siempre ha defendido la derogación de esta ley –y predecía la ilegalización desde hace meses– para que "cada estado pueda decidir qué hacer. La ley estatal protege la vida del niño no nacido. Cada estado quiere lo mejor para su gente, y nosotros somos un territorio conservador donde la mayoría está en contra del aborto".

Foto: El Tribunal Supremo de Estados Unidos. (Reuters/Andrew Kelly)

Cuando se le pregunta a Mills si existirán ayudas a la maternidad tras la puesta en marcha de estas leyes estatales (conocidas como ‘trigger laws’, aprobadas en 2006), la respuesta es confusa. ‘’Diría que no. Hay muchas asociaciones privadas provida (como Family Forum) que estarían encantadas de ayudar a las madres a sacar a sus hijos adelantes. En cualquier caso, nosotros siempre defenderemos la adopción’’.

La demócrata es de la pocas personas en el estado sureño que se atreve a hablar a favor del aborto y su caso es excepcional

Estas asociaciones –también presentes en España– son las mismas que "acuden a las puertas de las clínicas abortivas para rezar y gritar a las mujeres que acceden al local’’, explica la senadora Mandie Landry. Esta demócrata es de la pocas personas en el estado sureño que se atreve a hablar a favor del aborto y su caso es excepcional. ‘’Trabajé como abogada durante 17 años y varias de mis clientas eran las dueñas de clínicas abortivas y empecé a sensibilizarme con el tema". Aunque originaria de Nueva Orleans –la ciudad más multicultural del Estado–, reconoce que ‘’la gente abandona el estado para sentirse más libres’’. En esta región, incluso los azules se posicionan en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, incluido el gobernador demócrata John Bel Edwards: "Soy provida y nunca me he escondido".

Cuando saltó la noticia el viernes, Landry declaró a El Confidencial el peor de los presagios: "Las mujeres van a morir. Las tres clínicas abortivas en Luisiana ya han cerrado". No obstante, un juez ha bloqueado temporalmente estas leyes en este estado hasta la próxima semana.

Foto: Dos personas en una galería de tiro en El Paso, Texas. (Reuters/Julio Cesar Chávez)

"El aborto es simplemente un asesinato", sentencia una mujer de 50 años del mismo estado. La población republicana recrimina que, si se produce un accidente de tráfico y muere una mujer embarazada, el presunto culpable es condenado por dos asesinatos en lugar de uno. "Entonces, ¿por qué la vida del bebé sólo se reconoce en algunos casos?", se pregunta retóricamente esta exprofesora de piano. Insisten en que hay cuestiones delicadas que no pueden regularse nacionalmente porque Luisiana, Texas o Arkansas no tienen nada que ver con California o Nueva York.

Los republicanos empezaron a ver la luz cuando Donald Trump salió elegido presidente del país. "Por primera vez nos sentimos escuchados", señala la misma mujer. La era Trump les dio un respiro, pero la llegada de los demócratas al poder les mantiene de nuevo alerta. "Esto es una guerra abierta". Por su parte, la también republicana Kristin –una profesora de literatura inglesa–, mantiene que "a veces no es fácil decir en alto lo que pensamos porque los demócratas no hacen más que juzgarnos". Y es precisamente el sur uno de los puntos calientes donde se forjó la era Trump, con peculiares personajes como John Madden, que llegó a donar hasta un millón de dólares a su campaña y ahora se codea con el magnate cada vez que este visita Nueva Orleans de tanto en tanto.

Pero el sur sigue siendo el sur – hospitalario, bondadoso, leal y muy cristiano –, y nadie busca parecerse en nada al norte. Continuarán las charlas en iglesias para prevenir la homosexualidad, los concursos de belleza en niñas menores de 10 años, la ilegación del aborto y, en ocasiones, la todavía defensa de la bandera de los estados confederados. "One nation, under God, indivisible, with liberty and justice for all".

Que Dios les pille confesados.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos derogó el Roe vs. Wade el pasado viernes, un derecho reproductivo que permitía a las mujeres interrumpir el embarazo en todos los estados desde 1973, en mitad de una década marcada por el escándalo de los Papeles del Pentágono y el caso Watergate.

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