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El día que Trump intentó secuestrar su limusina para 'asaltar' el Capitolio
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Testimonios en el comité del 6 de enero

El día que Trump intentó secuestrar su limusina para 'asaltar' el Capitolio

Cinco escenas que dibujan el esperpento en el que se convirtió la resaca poselectoral de EEUU en la burbuja de Trump

Foto: Vista del Capitolio estadounidense (Reuters/Mary F. Calvert)
Vista del Capitolio estadounidense (Reuters/Mary F. Calvert)

¿Hasta dónde puede llegar la desesperación de un hombre por perder la púrpura imperial de la presidencia de Estados Unidos? Donald Trump, al parecer, tan lejos como para intentar 'secuestrar' su limusina y acercarse a alimentar la marabunta de sus seguidores que asaltaron el 6 de enero de 2021 el edificio del Capitolio estadounidense para intentar impedir la ceremonia que ratificaba a Joe Biden como ganador de las elecciones y nuevo presidente. Esta rocambolesca escena es sólo la última que ha recogido el Comité de la Cámara legislativa que investiga el asalto, que dejó cuatro muertos ese mismo día y otros cinco después, víctimas de las heridas o por suicidio.

El Comité del 6 de enero, un liderado por congresistas demócratas -solo dos republicanos 'díscolos' participan en la investigación- ha recogido durante meses más de 1.000 declaraciones y entrevistas, y celebran este mes varias "audiencias públicas" que el país está consumiendo como si de una telenovela por fascículos se tratase. Para el lector español puede resultar casi imposible seguir en directo cada giro de guion, pero estas son cinco escenas -a través de cinco testimonios- que dibujan el esperpento en el que se convirtió la resaca poselectoral de EEUU en la burbuja de Donald Trump.

Foto: Elecciones en Virginia, EEUU. (EFE)

"Soy el j*odido presidente"

Trump quería ir como fuera al Capitolio. Aunque tuviera que 'secuestrar' su propia limusina -conocida como 'La Bestia'- o supiera que la situación podría ponerse violenta, según dibuja el testimonio de momento más demoledor de los recogidos por el Comité, el de Cassidy Hutchinson, asistente principal del jefe de gabinete de la Casa Blanca -Mark Meadows- durante el mandato de Trump.

Según el relato de Hutchinson, el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, le aseguró unos días antes del 6 de enero que esa fecha iba a ser "grande", mientras que su jefe, Meadows, le confesó que las cosas podían ir "muy, muy mal" en esa jornada. Y no sólo era consciente de la posibilidad de violencia, sino que la habría alimentado. Siempre según el testimonio de Hutchinson, el mandatario pretendía que el Servicio Secreto quitara los detectores de metales instalados en los accesos, "No están aquí para lastimarme", aseguró Trump. "Me importa una mierda que tengan armas".

El testimonio de Hutchinson coincide con otras pruebas publicadas este martes, como unos chats del Consejo de Seguridad Nacional, que recogen el minuto a minuto de la desesperación de los agentes de seguridad de la Casa Blanca encargados del presidente ese 6 de enero, que iba a dar un discurso animando a sus partidarios a marchar hacia el Capitolio.

"MOGUL [magnate, nombre en clave de Trump cuando era presidente] está yendo al Capitolio... Estamos 'limpiando' una ruta ahora", reza un mensaje a las 12:29 del mediodía.

12:32PM: "MilAide [Oficina militar de la Casa Blanca] ha confirmado que quiere ir para allá. Le están suplicando que lo reconsidere".

12:47PM: "Así que esto está pasando".

Foto: Donald Trump, en Ohio. (Reuters/Gaelen Morse)

Finalmente, Trump no llegó a desplazarse al Capitolio, donde una marabunta de sus partidarios asaltaban el edificio justo cuando se contaban los electores que, como parte del ritual, confirmarían la elección de Joe Biden como nuevo presidente.

Pero no porque no lo intentara. El detalle del testimonio de Hutchinson que quizá ha saltado más a los medios ha sido el relato de cómo, enfadado ante no poder acercarse al Capitolio, Trump intentó 'secuestrar' su limusina agarrando el volante, pese a la oposición de su equipo de seguridad. "Soy el j*odido presidente, llevadme al Capitolio ahora", ha asegurado la trabajadora de la Casa Blanca que Trump dijo a Bobby Engel, jefe de su equipo de seguridad. Ante su resistencia, "Trump alargó la mano hacia la parte delantera del vehículo para agarrar el volante" y usó su otra mano para "abalanzarse" sobre el agente de seguridad.

"Sólo di que son corruptas"

Pero el retrato del esperpento que rodeó a Trump esos días viene de antes, y de todos sus intentos para sembrar la suficiente duda sobre los resultados electorales. Ya desde el mismo noviembre de 2020 han ido filtrándose informaciones sobre presiones, abusos y otros tejemanejes que el equipo de campaña de Donald Trump, a veces con el propio Trump implicado, intentó organizar para cambiar el resultado de las urnas. En las audiencias frente al Comité del 6 de enero, un ejemplo es el testimonio de Richard Donoghue, ex vicefiscal general.

Foto: Trump returns white house cutting short his vacation

"Sólo di que eran corruptas y déjame el resto a mí y a los congresistas republicanos", le habría dicho directamente Trump a Donoghue.

Los SMS del plan

Las presiones de Trump fueron amplias y generosas, según los testimonios frente al comité. Algunas entrando de lleno lo que podría ser entendido como delito, como un presunto plan de 'electores falsos' para impedir la certificación en el Congreso de EEUU de la victoria de Biden. El plan de 'electores falsos' consistió que electores republicanos en siete estados donde los resultados habían sido más ajustados -aunque finalmente se habían inclinado demócrata- firmaron certificados falsos declarándose "debidamente elegidos y calificados", con la intención de impedir o revertir el momento de certificación de victoria de Biden. El plan no llegó a consumarse enteramente, pero con la nueva hornada de testimonios, el comité apunta a que el propio Trump estaba directamente implicado.

En su audiencia, el comité ha publicado varios mensajes de texto de la presidenta del Comité Nacional Republicano (RNC), Ronna McDaniel, quien testificó que recibió una llamada de Trump y su abogado, John Eastman, donde recibió presiones para reunir esos "electores contingentes" (falsos) "en caso de que alguno de los desafíos legales en curso cambiara el resultado [de las votaciones]".

"Ha perdido contacto con la realidad"

Pero incluso en el grupo que rodeaba a Trump empezó a haber grietas, según dibujan testimonios publicados por el Comité el pasado lunes. Los investigadores del comité incluso le han puesto un nombre: "Equipo normal", que habría intentado hacer comprender a Trump no había ya nada que hacer para revertir el resultado de las elecciones, frente al equipo que alimentaban las afirmaciones del abogado Rudy Giuliani sobre el fraude electoral.

El mejor ejemplo ha sido el amplio testimonio del exfiscal general William Barr, conservador y cercano a Trump... Hasta que decidió acatar la realidad de las urnas. "Nunca hubo una intención [por parte de Trump] de interés en qué había pasado realmente [en las elecciones]", aseguró Barr frente al Comité, donde aseguró que, en aquellas semanas que condujeron al asalto al Capitolio el 6 de enero, estaba desmoralizado ante los oídos sordos de Trump. "Pensé: vaya, si él realmente cree estas cosas [las teorías de fraude electoral masivo], ha perdido el contacto... se ha distanciado de la realidad".

Para entender el efecto de las declaraciones de Barr podemos volver de nuevo a un fragmento del testimonio Hutchinson este martes: las terribles explosiones de ira del exmandatario cuando veía que gente de su entorno iba abandonando el barco de las teorías de la conspiración electoral. Según la trabajadora de la Casa Blanca, cuando Trump vio una entrevista de Barr en la que éste aseguraba que no había pruebas de fraude generalizado, Trump arrojó la comida a la pared, tiró los platos al suelo y arrancó el mantel.

El discreto abandono de su propia hija

Una última escena termina de dibujar la actual situación que rodea a Donald Trump, y es el discreto abandono de su hija, Ivanka Trump, y su yerno, Jared Kushner. Ambos exasesores de la Casa Blanca, ambos familia de un presidente que, tanto en los negocios como en el poder, quiso mantenerlo dentro de su círculo. El testimonio de Ivanka y Jared era especialmente esperado, pero casi dice más por sus gestos que por las palabras publicadas hasta el momento.

Mientras van avanzando las audiencias del Comité, Ivanka y Jared están de vacaciones -de perfil bajo- en Israel. Pero los fragmentos de las entrevistas que dieron en su día al Comité de investigación cambian totalmente la postura que habían mantenido hasta el momento de lealtad a Trump. Kushner aseguró que instó al entonces presidente de no aceptar los consejos de Rudy Giuliani, el malogrado abogado de Trump, y sus teorías de la conspiración electoral más descabelladas, e Ivanka, que en anteriores entrevistas públicas aseguró que su padre iba a luchar por cada voto dudoso, testificó que no creía que Trump "estuviera en condiciones" de declarar la victoria el día de las elecciones.

Está por ver si la labor del Comité 6 de enero, un ente eminentemente político, si traduce en un caso penal contra Donald Trump. Los testimonios no dejan de acumularse, con comentaristas de la prensa de EEUU hablando de posibles delitos de obstaculizar al Congreso, conspiración o incitación. Pero, por el momento, el Departamento de Justicia no se ha pronunciado explícitamente sobre la apertura de un proceso de investigación contra Trump.

¿Hasta dónde puede llegar la desesperación de un hombre por perder la púrpura imperial de la presidencia de Estados Unidos? Donald Trump, al parecer, tan lejos como para intentar 'secuestrar' su limusina y acercarse a alimentar la marabunta de sus seguidores que asaltaron el 6 de enero de 2021 el edificio del Capitolio estadounidense para intentar impedir la ceremonia que ratificaba a Joe Biden como ganador de las elecciones y nuevo presidente. Esta rocambolesca escena es sólo la última que ha recogido el Comité de la Cámara legislativa que investiga el asalto, que dejó cuatro muertos ese mismo día y otros cinco después, víctimas de las heridas o por suicidio.

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