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Finlandia y Suecia refuerzan la importancia de la cumbre de la OTAN en Madrid
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El encuentro de la década

Finlandia y Suecia refuerzan la importancia de la cumbre de la OTAN en Madrid

La cumbre de la Alianza en junio ya era una fecha clave, pero la idea de ampliar la OTAN a Finlandia y Suecia ha reforzado el papel que el encuentro jugará de cara a al futuro

Foto: Ejercicios de la OTAN en Macedonia del Norte. (EFE/Georgi Licovski)
Ejercicios de la OTAN en Macedonia del Norte. (EFE/Georgi Licovski)
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La sacudida de la invasión de Ucrania y todos sus efectos colaterales, en especial la intención de Finlandia y Suecia (se espera que anuncie su decisión esta semana que viene) de unirse a la OTAN, han hecho que la próxima cumbre de la Alianza, que se celebrará en Madrid los próximos 29 y 30 de junio, haya pasado de ser muy relevante para el futuro de la organización a convertirse en una fecha clave que marcará su futuro.

La cumbre ya estaba destinada a ser importante. Primero porque se iba a escoger a un sucesor para el noruego Jens Stoltenberg, una figura clave que como secretario general de la OTAN había mantenido la organización viva durante los años de Donald Trump en la Casa Blanca. Y segundo, porque se iba a acordar un nuevo concepto estratégico, una especie de hoja de ruta de la Alianza con sus principales prioridades.

Sin embargo, la invasión de Ucrania lanzada el pasado 24 de febrero por Rusia ha cambiado todo, incluyendo la cumbre de Madrid. El tablero se ha transformado por completo: ya no se escogerá un sucesor a Stoltenberg, que ha visto su mandato renovado porque una guerra no es momento de un cambio de liderazgo, y el concepto estratégico está en camino de dar un giro brusco para volver a mirar, fundamentalmente, hacia Moscú.

Foto: Imagen: Reuters/Dado Ruvic.

Tanto ha cambiado la situación respecto a hace unos meses que los líderes de los 30 estados miembros de la organización tendrán sobre la mesa de la cumbre, probablemente, algo hasta hace poco inimaginable. La entrada en la OTAN de Suecia y Finlandia, dos países con una larga tradición de neutralidad tras la Segunda Guerra Mundial, está cerca de convertirse en realidad. Este jueves, el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y la primera ministra, Sanna Marin, defendieron que el país debe ingresar "sin demora" en la organización. Se espera que Suecia lo haga en los próximos días.

Desde hace tiempo, fuentes aliadas explicaban que la invitación para ingresar en la Alianza podía llegar en la misma cumbre de Madrid y que se esperaba que el procedimiento pudiera ser relativamente rápido, aunque la ampliación tiene que ser ratificada por todos los miembros del club, lo que puede llevar entre seis y doce meses. Soltenberg ha sido claro respecto a la ampliación, señalando que la OTAN recibirá "con los brazos abiertos" a ambos países si deciden unirse.

España se juega parte de su imagen internacional en esta cumbre, pero el margen de error es relativamente pequeño. Se trata, fundamentalmente, de mantener las formas y de conseguir éxitos en el diseño del concepto estratégico, guiños a las cuatro décadas de la entrada de España en la Alianza. El debate de Pegasus o la tensión dentro del Gobierno con la guerra de Ucrania no ayudan, pero tampoco generan nerviosismo en el cuartel general de la OTAN.

Concepto estratégico

Las cumbres internacionales son como las bodas: el "sí quiero", el momento álgido de la ceremonia, es solamente la punta del iceberg. Es, en realidad, lo más fácil. Lo más complejo, donde se encuentra el mérito, es en las semanas y meses previos de trabajo, de organización, fontanería y negociación. Y en el caso de la cumbre de Madrid no es menos, con muchos esfuerzos dirigidos a acordar el concepto estratégico que debe ser firmado en la capital española.

Foto: Ejercicios militares de la OTAN junto a Finlandia y Suecia tras la invasión rusa de Ucrania. (Reuters/Yves Herman)

El documento es fundamental en el funcionamiento y en la supervivencia de la Alianza. Obliga a todos los miembros a ponerse de acuerdo en una interpretación más o menos común de los hechos, analizando qué ha ocurrido en los últimos años y cómo debe responder la organización para adaptarse a esos cambios. En este caso, el ejercicio ya era ambicioso incluso antes de la invasión de Ucrania. El último concepto estratégico es de 2010, y desde entonces han ocurrido transformaciones radicales en el tablero geopolítico, como la anexión rusa de Crimea, los roces entre EEUU y la UE, el Brexit o la confirmación de una competencia con China también en el campo militar.

Tras la agresión rusa a Ucrania ha hecho falta reformular el concepto estratégico. La clave de bóveda antes de la guerra era lograr que este nuevo documento casara el compromiso de EEUU con Europa con la comprensión por parte de los socios europeos de la nueva prioridad estadounidense, que se encontraba en el indo-pacífico. Tras el inicio del conflicto, los países del este y también el Reino Unido están impulsando que el concepto estratégico vuelva a centrarse fundamentalmente en Rusia, algo que ya ocurre sobre el terreno con el reforzamiento de la presencia en el flanco este, Mientras tanto, otros países, entre ellos España, quieren que en este acuerdo no se sacrifique el flanco sur.

La unión de Finlandia y Suecia no se puede separar del concepto estratégico porque envía una señal clara: la función principal de la OTAN sigue siendo la de disuadir a Rusia hasta el punto de que dos países históricamente neutrales sienten que deben unirse a la Alianza para garantizar su seguridad frente a Moscú.

La sacudida de la invasión de Ucrania y todos sus efectos colaterales, en especial la intención de Finlandia y Suecia (se espera que anuncie su decisión esta semana que viene) de unirse a la OTAN, han hecho que la próxima cumbre de la Alianza, que se celebrará en Madrid los próximos 29 y 30 de junio, haya pasado de ser muy relevante para el futuro de la organización a convertirse en una fecha clave que marcará su futuro.

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