Un español que vivió en Afganistán el resurgir talibán: "Nadie esperaba que todo cayera así"
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EL INICIO DE LA OFENSIVA

Un español que vivió en Afganistán el resurgir talibán: "Nadie esperaba que todo cayera así"

José Mas, responsable de la unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras, estuvo hasta junio sobre el terreno preparando las instalaciones sanitarias ante la inminente crisis

Foto: Una patrulla talibán, después de tomar la ciudad de Ghazni. (EFE)
Una patrulla talibán, después de tomar la ciudad de Ghazni. (EFE)

Los talibanes solían enseñar los colmillos en primavera. Aprovechaban el fin del duro invierno afgano para demostrar su fuerza y recordar que seguían ahí, antes de volver a taparse. Este año, con la salida definitiva de las tropas occidentales del país ha sido diferente y la escalada de violencia no ha cesado desde entonces. La reconquista talibán avanza sin freno: hasta el momento se han hecho con 26 capitales de provincia (de 34) y ya están en Kabul. El español José Mas, responsable de la unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras (MSF), ha vivido este resurgir sobre el terreno. Estuvo entre los meses de enero y abril en Afganistán y volvió después, durante tres semanas del mes de junio, para preparar las instalaciones sanitarias ante el inminente conflicto.

"Teníamos claro que la violencia iba a aumentar, pero ningún experto o analista esperaba que todo cayera tan rápido, que los distritos en el ámbito rural y ahora todas las capitales cayeran como fichas de dominó", reconoce Mas, quien durante esa última visita centró sus esfuerzos en tratar de adelantarse a lo que pudiera pasar. El objetivo era que sus colegas desplegados en seis proyectos humanitarios —Herat, Kunduz, Kabul, Jost, Kandahar y Lashkar Gah— pudieran trabajar de la forma más segura. Se trata de unos 2.200 personas, la inmensa mayoría son autóctonos.

Foto: Un soldado afgano en Kandahar. (EFE)

"Mientras otros colegas estaban desarrollando sus funciones habituales, yo hacía la preparación ante la emergencia valorando los distintos escenarios que podían darse", comenta Mas en conversación telefónica con El Confidencial. Para él, el punto de inflexión en el país que le obligó a trazar estas alternativas llegó tras las ofensivas de los talibanes en primavera: "El invierno ya fue bastante violento, aunque es cierto que allí la violencia nunca ha cesado verdaderamente, pero desde mayo se ha recrudecido".

En los primeros meses de primavera, el avance talibán se centró en las zonas más rurales del país. Pero con la llegada del verano, los insurgentes lazaron su ofensiva contra los centros urbanos. En apenas dos semanas, han conquistado 26 capitales de provincia, ante la impotencia —o deserción— de las fuerzas afganas.

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En pleno centro

La primera medida cuando estalló el conflicto, como explica, fue reducir a lo esencial los equipos: "Tuvimos que adaptarnos para que nuestras intervenciones estuvieran orientadas a lo más crítico ahora, que es salvar vidas". Y en este escenario, al responsable de Emergencias de MSF le preocupa especialmente que el avance talibán haya llevado el frente de batalla de las zonas rurales que conquistaban en primavera al el centro de las ciudades que están asaltando en la última semana, lo que complica enormemente la asistencia sanitaria. "Vemos más heridos, más muertos, más desplazados internos, más gente afectada…", cuenta Mas. Ahora su misión desde España es algo distinta: evitar que a sus compañeros, cuando estén inmersos en una cirugía en un hospital de Kandahar, les caiga un misil en la sala de Urgencias.

"Tuvimos que adaptarnos para que nuestras intervenciones estuvieran orientadas a lo más crítico ahora, que es salvar vidas"

"Cuando estás en lugares así debes confiar mucho en los compañeros que están intentando, desde otros lugares muy lejos de allí, que puedas trabajar seguro y que se respeten las zonas médicas", subraya Mas, que está en contacto constante con sus colegas sobre el terreno. El español sabe de primera mano lo que pueden llegar a pensar y sentir, ya que ha vivido situaciones parecidas trabajando en Yemen o Siria. Cuando las balas silban fuera, los médicos que prestan asistencia en lugares así mezclan en su calendario días de relativa tranquilidad —que coinciden paradójicamente con las jornadas en las que los fusiles están en todo lo alto—, con otros de absoluta congestión —que llegan de la mano del alto el fuego— y en los que deben hacer frente a verdaderas catástrofes humanas. Estas escenas se replican estos días en los puntos sanitarios de las principales ciudades afganas.

Foto: Foto de archivo de tropas estadounidenses en Afganistán. (Reuters)

"Hay que tener mucho valor para salir a la calle cuando hay fuego cruzado y por eso la gente que está herida o enferma espera hasta el último momento para ir al hospital, cuando no les queda más remedio. Antes no asumen el riesgo y llegan en condiciones muy críticas", indica Mas. Este hecho provoca que en los días de alto el fuego las urgencias se llenen y los sanitarios lleguen al límite: "En Laskhar Gah, por ejemplo, hemos tenido a los equipos sin poder salir del hospital durante días. Han estado 24 horas trabajando".

Y todo ello con una banda sonora que dista mucho de ser agradable. "Son circunstancias muy difíciles que cada uno vive de una forma muy personal. Pero estás escuchando el 'bum-bum', el tambor de los misiles y las bombas constantemente. Si los bombardeos ocurren cerca, los cimientos de los hospitales tiemblan y los cristales, a veces, estallan", ejemplifica Mas, quien admite que refugiarse en el trabajo es una buena opción para aislarse, que no olvidar, lo que pasa a tu alrededor en lugares así. Ahora que todos los Gobiernos están pensando el modo de sacar a su gente de Afganistán, los cooperantes seguirán allí.

Los talibanes solían enseñar los colmillos en primavera. Aprovechaban el fin del duro invierno afgano para demostrar su fuerza y recordar que seguían ahí, antes de volver a taparse. Este año, con la salida definitiva de las tropas occidentales del país ha sido diferente y la escalada de violencia no ha cesado desde entonces. La reconquista talibán avanza sin freno: hasta el momento se han hecho con 26 capitales de provincia (de 34) y ya están en Kabul. El español José Mas, responsable de la unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras (MSF), ha vivido este resurgir sobre el terreno. Estuvo entre los meses de enero y abril en Afganistán y volvió después, durante tres semanas del mes de junio, para preparar las instalaciones sanitarias ante el inminente conflicto.

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