¿Una nueva Venezuela? Los límites que tendrá Castillo al frente de Perú
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Sin mayoría en el Parlamento

¿Una nueva Venezuela? Los límites que tendrá Castillo al frente de Perú

La agenda del izquierdista enfrentará obstáculos difíciles en un Congreso altamente fragmentado y disfuncional en el que no tiene los apoyos necesarios

placeholder Foto: Pedro Castillo celebra los resultados electorales en Lima. (Reuters)
Pedro Castillo celebra los resultados electorales en Lima. (Reuters)

Hartos de años de disfunción política y atormentados por la peor cifra de muertes por coronavirus per cápita del mundo, todo apunta ahora a que los peruanos se han decantado por una opción radical a la hora de elegir a su nuevo presidente.

Después de dos días de incertidumbre, los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado domingo, parecen mostrar que Pedro Castillo, un antiguo maestro de escuela que esgrime ideales marxistas, acostumbra a desplazarse en caballo y siempre lleva consigo un gigantesco lápiz, ha superado a Keiko Fujimori, la hija del exdictador peruano Alberto Fujimori.

Según el último reporte oficial, con el 98,1% escrutado, Castillo obtiene el 50,24% de los votos válidos, mientras que Fujimori se queda unas décimas por detrás con el 49,76%. La diferencia es de solo 84.000 votos.

Ajustada victoria del sindicalista Pedro Castillo en las elecciones peruanas

Apenas conocido por la mayoría de los peruanos hasta hace unos meses, Castillo causó una conmoción en los círculos políticos del país al avanzar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con poco menos del 19% de los votos. Ahora, el escrutinio apunta a que el ex profesor ha derrotado a Fujimori, una rival tan impopular como poderosa, que pierde así su tercera candidatura a la presidencia.

La victoria de Castillo es una reacción violenta contra la clase política. En noviembre pasado, el Congreso destituyó al presidente Martín Vizcarra, desatando una oleada de protestas masivas en las calles de Perú y el nombramiento de otros dos presidentes distintos en una sola semana. En un contexto en el que aproximadamente la mitad de los legisladores se encuentran actualmente bajo investigación por delitos que van desde lavado de dinero hasta homicidios, no sorprende que la participación estuviera muy por debajo del promedio histórico. Tampoco que una (pequeña) mayoría de votantes haya depositado su confianza en un ‘outsider’ como Castillo para hacer frente al corrupto pantano de Lima.

Foto: El candidato socialista peruano, Pedro Castillo. (Reuters)

Castillo se define a sí mismo como un hombre del pueblo. Su seña identitaria es un sombrero de vaquero y sus paseos a caballo forman parte de su atractivo rústico. El lápiz gigante, por otra parte, simboliza el enfoque de su partido en la educación de los pobres de las zonas rurales. Al mismo tiempo, también es pragmático: con tal de extender su influencia, en el pasado ha estado dispuesto a llegar a acuerdos con figuras que van desde exmiembros del movimiento guerrillero de ultraizquierda Sendero Luminoso hasta integrantes del fujimorismo.

¿Cuáles son los planes del probable próximo presidente peruano? Castillo tiene propuestas políticas ambiciosas que, de acuerdo con sus partidarios, responden a la voluntad de la mayoría de los peruanos: reescribir la Constitución, gastar el 10% del PIB en educación y salud y redistribuir las ganancias mineras para financiar programas sociales. Quizás en un guiño a los votantes más moderados, ya ha dado marcha atrás a su promesa de disolver el Congreso si los legisladores no respaldan su reforma constitucional y la nacionalización de industrias estratégicas.

placeholder Pedro Castillo (d) esgrime el lápiz gigante que siempre lo acompaña. (Reuters)
Pedro Castillo (d) esgrime el lápiz gigante que siempre lo acompaña. (Reuters)

Para sus oponentes, sin embargo, Castillo es otro Hugo Chávez que planea convertir Perú en una nueva Venezuela al anular tres décadas de reformas favorables al sector empresarial que han traído prosperidad al país. Hasta ahora, los mercados están de acuerdo: el valor del sol peruano se hundió el lunes a su valor más bajo frente al dólar estadounidense en siete años y el mercado de valores se desplomó un 7%.

La agenda de Castillo enfrentará obstáculos difíciles en un Congreso altamente fragmentado y disfuncional. Su partido solo tiene 37 de los 130 escaños en el Parlamento, que está dominado por formaciones fragmentadas de derecha más cercanas a Fujimori. Es más, el listón para destituir a un presidente peruano está tan bajo que si Castillo presiona demasiado a los legisladores, dos tercios de ellos podrían votar para expulsarlo por la vaga acusación de "incapacidad moral".

Y no hay que olvidar que Perú todavía está siendo golpeado por una doble crisis económica y sanitaria. La semana pasada, el Gobierno revisó al alza su número oficial de muertes por covid hasta casi triplicar la cifra anterior, lo que significa que el país andino tiene la tasa de mortalidad per cápita más alta del mundo. Además, cerca del 28% de los peruanos vive ahora en la pobreza, una cifra que se ha duplicado a raíz de la pandemia.

Foto: Pedro del Castillo saluda a sus seguidores tras las elecciones. (Reuters)

Entonces, ¿qué podemos esperar del futuro en Perú? Es difícil de predecir. Una elección tan divisiva implica que la mitad del país estará en contra de todo lo que quiera hacer Castillo, mientras que la otra mitad estará dispuesta a salir a las calles si sus rivales políticos se interponen en el camino del cambio que quieren.

Sin un amplio mandato popular o un fuerte respaldo en el parlamento, no hay mucho que un ‘outsider’ pueda hacer para enfrentarse a una élite arraigada. La frustración de los peruanos con la disfunción llevó a Castillo al poder, pero ¿podrá cambiar las cosas?

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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