'Rastreadores de covid': ¿Deberían pagarnos por vacunarnos?
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¿Queremos vacunarnos?

'Rastreadores de covid': ¿Deberían pagarnos por vacunarnos?

Pablo Pombo se sumerge en la prensa internacional y selecciona los artículos imprescindibles para estar bien informado sobre la pandemia. Una newsletter diaria solo para suscriptores

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Es probable que esta newsletter parezca la más heterodoxa de cuantas venimos compartiendo, puede que no lo sea tanto. Ahora que con la aparición de las vacunas nos adentramos en otra pantalla y resulta vital inyectar a la mayor cantidad de gente posible en la menor cantidad posible de tiempo, conviene detectar dónde pueden estar los obstáculos del proceso de vacunación. El reto operativo es enorme, pero puede superarse con audacia y planificación. Puede que el principal desafío no sea este. Puede que esté en todos nosotros. ¿Cuántos de nosotros decimos que queremos vacunarnos? ¿Cuántos lo haremos? ¿Es éticamente aceptable que se nos obligue? ¿Cuál es la alternativa más eficaz para salvar vidas e impulsar a la economía?

¿Queremos vacunarnos?

'The Economist'. “Según una encuesta de Ipsos-MORI, menos de tres cuartas partes de los adultos desean vacunarse contra el covid-19. La encuesta, que se realizó entre el 8 y el 13 de octubre, entrevistó a 18.000 personas en 15 países. Solo el 73% lo haría, cuatro puntos menos que en agosto [...] Solo el 52% estaría dispuesto a vacunarse en los tres primeros meses de su disponibilidad. El 12% dijo que esperaría al menos un año […]

¿Qué preocupa? “La razón citada con más frecuencia fue la inquietud por los efectos secundarios (34%), seguida por la posibilidad de que los ensayos clínicos hayan ido demasiado rápido (33%). Aproximadamente, uno de cada diez encuestados está absolutamente en contra de las vacunas”.

Vista del logotipo de la farmacéutica alemana BioNTech en su sede de Mainz, Alemania. (EFE)
Vista del logotipo de la farmacéutica alemana BioNTech en su sede de Mainz, Alemania. (EFE)

Según esta encuesta, la población española sitúa su deseo de vacunarse en dos tercios, por debajo de la media de las 15 naciones estudiadas. A la altura de Estados Unidos, superando a Francia, pero por detrás de países como Italia, Canadá, Alemania, México y Sudáfrica.

Buenas razones para vacunarse

“Buenas razones para vacunarse: ¿inyección obligatoria o pagada?”. El profesor de filosofía de la Universidad de Oxford, Julian Savulescu, publicó en el 'Journal of Medical Ethics' un artículo que viene dejando estela. “La vacunación obligatoria puede estar éticamente justificada. Pero cuando los riesgos son inciertos, el pago por la vacunación puede ser una opción éticamente superior”.

En la primera parte, reúne y analiza los cuatro motivos que podrían justificar la vacunación obligatoria: existe una amenaza seria para la opinión pública, la vacuna es segura y eficaz, la vacunación obligatoria es mejor que otras alternativas, el nivel de coerción es proporcionado. No estaría injustificado en esta situación pero hay riesgos.

En la segunda, el autor se pregunta si existe una alternativa más atractiva. En términos éticos, “la ventaja del pago por riesgo radica en que se elige voluntariamente”. La libertad. En términos prácticos, reduce la fricción, la resistencia, los obstáculos y la lentitud.

El incentivo

En mayo, cuando en todo el mundo resultaba casi imposible localizar y llevar a números al virus, Michael Greenstone, profesor de economía en la poco heterodoxa Universidad de Chicago, ya publicó en el 'Washington Post' el siguiente artículo: “Estados Unidos debería pagar a la gente por hacerse pruebas de Coronavirus”.

Pfizer. (Reuters)
Pfizer. (Reuters)


“Hasta que no tengamos resultados representativos de los test de covid-19 no podremos conocer la prevalencia actual de la enfermedad. Los dirigentes políticos necesitan esa información para proteger la salud y reabrir la economía […] Si algo nos ha enseñado la economía, es que los incentivos económicos pueden cambiar el comportamiento […] Algunas personas pueden estar de acuerdo en testarse por 25 dólares, otras por 50 o por cien. Cuanto más alto sea el incentivo, más probable será que el resultado que obtengamos con las pruebas resulte más valioso y representativo”.

¿1.000 Euros?

Cuatro días después, desde otro continente y otra rama del conocimiento, saltaba la primera cifra. “Pagar a las personas para que se vacunen”. 'New York Times'. “Uno de los principios básicos de la economía, quizá el más importante, es que la gente responde a los incentivos. Aplicando este principio al caso que nos ocupa, el Señor Litan recomienda que el gobierno pague 1.000 dólares a cada persona que se vacuna. Con un incentivo suficientemente grande es probable que la mayoría de la población se vacune […]

Como aprenden todos los estudiantes de economía, cuando una actividad tiene un efecto secundario en el público, ese efecto se denomina externalidad […] La vacunación confiere una externalidad positiva. Porque cuando te vacunas no solo te beneficias a ti mismo, sino también a los ciudadanos, al ayudar a la sociedad en el camino hacia la inmunidad colectiva. En este caso, internalizar la externalidad no requiere un subsidio […]

La propuesta es costosa. Pero este no es el momento de preocuparse por la deuda. El déficit es apropiado en los periodos de crisis. En esta, la cura cuesta mucho menos que la enfermedad”.

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