Coordenadas | ¿Qué está pasando en Nagorno Karabaj y por qué es importante?
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Claves del conflicto

Coordenadas | ¿Qué está pasando en Nagorno Karabaj y por qué es importante?

La escalada militar entre Azerbaiyán y Armenia en la disputada región fronteriza de Nagorno Karabaj hace temer un conflicto abierto en el sur del Cáucaso

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Coordenadas | ¿Qué está pasando en Nagorno Karabaj y por qué es importante?

La escalada militar entre Azerbaiyán y Armenia en la disputada región fronteriza de Nagorno Karabaj hace temer un conflicto abierto en el sur del Cáucaso. El enfrentamiento, que ya se ha cobrado decenas de civiles muertos y un número indeterminado de bajas militares en ambos bandos, comenzó el domingo, cuando tropas azerbaiyanas lanzaron un operativo militar en la frontera como respuesta a supuestos ataques armenios sobre sus posiciones.

Nagorno Karabaj, cuyo nombre oficial es República de Artsaj, es una región montañosa del tamaño de Murcia y tres veces menos población. Azerbaiyán —con respaldo de Turquía— reclama su control territorial y Armenia —apoyada por Rusia— pide que esta república independiente de facto sea reconocida por la comunidad internacional. Las tensiones llevan subiendo desde el pasado mes de julio, por lo que la violencia desatada este fin de semana no ha sido una sorpresa para nadie. A continuación, te explicamos las claves:

En breve

Hasta el momento, Azerbaiyán afirma haber hecho avances territoriales, conquistando seis enclaves cercanos a la frontera, algo difícil confirmar y que tanto las autoridades armenias como artsajas han negado. Hay reportes de helicópteros derribados, tanques en llamas y bombardeos de artillería pesada entre ambos países. Ambos países han declarado la Ley Marcial y la retórica está escalando peligrosamente pese a las llamadas internacionales al cese de hostilidades y vuelta a la negociación.

Contexto

Esta es la mayor escalada militar en el enclave separatista desde la llamada “guerra de los cuatro días” de 2016. Sin embargo, la disputa original data de 1918, cuando Azerbaiyán y Armenia se independizaron del Imperio Ruso. Las tensiones permanecieron soterradas durante décadas de control soviético, cuando se creó la región Alto Karabaj dentro de las fronteras de Azerbaiyán con una mayoría armenia cristiana y una minoría azarí musulmana. Tras el derrumbe de la URSS, la pequeña región proclamó su independencia en 1992. Desde entonces, Azerbaiyán reclama el control físico del territorio, mientras que Armenia defiende los intereses de la autoproclamada república.

El conflicto, que incluye aristas territoriales, étnicas, identitarias y energéticas, permanece enquistado desde la guerra del Alto Karabaj (1988 y 1994), un conflicto separatista que dejó más de 30.000 muertos. Más de un cuarto de siglo después del alto el fuego, las negociaciones de paz siguen en punto muerto.

Imágenes distribuidas por el Ministerio de Defensa azerí. (Reuters)
Imágenes distribuidas por el Ministerio de Defensa azerí. (Reuters)

Actores

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán: "Hoy, el Ejército de Azerbaiyán defiende la integridad territorial de Azerbaiyán sobre su suelo. Armenia es un estado ocupante, y esta ocupación debe y será llevada a su fin".

Aunque ambos países se acusan de haber iniciado las hostilidades, Azerbaiyán es el que más tiene que ganar. Con la crisis de coronavirus monopolizando la atención de la comunidad internacional y Estados Unidos en pleno repliegue global —y a cinco semanas de las elecciones presidenciales—, Aliyev ve una oportunidad histórica para recuperar parte del territorio que perdieron en los noventa y que el estancamiento de las negociaciones parecían alejarlo cada vez más. Además, se ve empujado por protestas internas: el pasado julio cientos de personas protestaron en la capital pidiendo mayor mano dura ante el conflicto. El gobierno autocrático azerí, muy sensible por la opinión pública ante una posible desestabilización interna, ha ejecutado varios movimientos militares estos últimos meses en preparación del conflicto.

Nikol Pashinian, primer ministro de Armenia: “Prepárense para defender nuestra sagrada nación”.

Pashinian acusa a Azerbaiyán de una “agresión pre planificada” y advierte de que la región está al borde de “una guerra a gran escala”. Armenia está conforme con el statu quo y, aunque apoya la autonomía de Nagorno Karabaj, en un conflicto abierto se arriesga a perder la "franja de seguridad", el territorio azerbaiyano que ocuparon en la guerra de los noventa.

Araik Arutiunián, líder de Nagorno Karabaj: “[Nagorno Karabaj] no solo combate con Azerbaiyán, sino también con Turquía”.

Desde que Arutiunián ganó las elecciones hace apenas siete meses, las tensiones con Azerbaiyán han ido en aumento, con un primer estallido hace apenas unos meses que no pasó a mayores y una creciente retórica anti azerbaiyana que analistas creen ha contribuido a inflamar el conflicto.

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía: aliado de Azerbaiyán, ha dado un apoyo más explícito que nunca y ha pedido a los armenios que se planten contra sus líderes: “los están arrastrando a la catástrofe”.

Las autoridades armenias han denunciado el uso de drones turcos en los actuales combates, lo que supondría subir un peldaño en una relación de Turquía con Azerbaiyán, que hasta el momento se limitaba a un apoyo político. El conflicto se alinea con la estrategia nacionalista-musulmana (y en este caso, antiarmenia) que impulsa Erdogan, quien abre un nuevo frente internacional que sumar a Siria, Libia y Chipre.

Vladímir Putin, presidente de Rusia: aliado histórico de Armenia, por el momento se ha limitado a pedir una mediación internacional a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov.

A Rusia no le conviene verse arrastrada a un enfrentamiento militar entre ambos países en estos un momento en el que goza de buenas relaciones tanto con Armenia como con Azarbaiyán. Pero si Turquía se involucra más en el conflicto, podrá verse forzada a intervenir para defender sus términos e intereses.

¿Y qué pasa ahora?

“Estamos a un paso de una guerra a gran escala”, ha valorado Olesya Vartanyan, analista del ‘think tank’ International Crisis Group, en una entrevista con AFP.

A diferencia de los choques de 2016, en los que murieron 200 personas, ambos bandos están muy militarizados, con capacidad para atacar áreas civiles y estratégicas. Una guerra en el Cáucaso, por la que cruzan varios gaseoductos clave desde el Mar Caspio, podría desestabilizar los suministros energéticos europeos e impactar en los precios.

El escenario más probable es una salida negociada que podría extender varios días el conflicto hasta que ambas partes puedan construir una narrativa de éxito que les permita cumplir con sus demandas domésticas. Sería un parche para evitar un conflicto mayor, pero que no solucionaría los recurrentes episodios de violencia en la región. Cuanto más se alargue este proceso, más probabilidades hay de que ocurran acciones extremas que compliquen la desescalada militar y de que se impliquen potencias extranjeras.

Para saber más...

Para comprender cómo la disputa por Nagorno Karabaj se convirtió en el “conflicto más congelado del espacio postsoviético” puedes leer esta crónica de Argemino Barro desde Stepanakert en 2015.

"La única manera de acceder a Stepanakert, capital de la autoproclamada República de Nagorno Karabaj, es zigzaguear durante siete horas entre montañas áridas como la prosa de Lenin. A cada rato, un rebaño de vacas obstruye la estrecha carretera; pasan jeeps y camiones militares con antebrazos enrojecidos colgando de la ventanilla. Van directos a los muchos barracones blancos que pueblan la región: uno de los territorios más disputados del mundo".

Foto: Bienvenidos al conflicto más congelado del espacio post-soviético

Otro ángulo

El año pasado, este conflicto centenario salto a las páginas deportivas cuando el jugador del Árseal británico e internacional armenio Henrikh Mkhitaryan se perdió la final de la Europa League contra el Chelsea, celebrada en Makú el pasado 29 de mayo, debido a las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán a costa de Nagorno Karabaj. Ethel Bonet escribió para El Confidencial cómo este conflicto, que ha dejado a la región en un limbo diplomático, se cuela por todas las rendijas de la sociedad en "Los futbolistas olvidados del país invisible: cómo sobrevivir en un Estado no reconocido".

Foto: Los futbolistas olvidados del país invisible: cómo sobrevivir en un Estado no reconocido

Para seguir el hilo

Este hilo (en inglés) de Laurence Broers, director del Programa Cáucaso y profesor asociado del programa Rusia y Eurasia en Chatham House, repasa el inicio de las hostilidades y analiza los elementos que están influenciando la crisis. “Parece ser una operación de mayor escala (que la de 2016): una serie de operaciones intencionales pero limitadas (por parte de Azerbaiyán) con el objetivo de recuperar territorio y consolidar un cese al fuego más ventajoso y vendido (a la población azerí) como una victoria militar. Las motivaciones políticas, como las militares, son clave”.

La imagen

La cuenta oficial de Armenia en Twitter, coordinada por el Ministerio de Exteriores del país, publicó la imagen de un sacerdote armenio armado con un rifle con el mensaje: "¡Fe y poder! Detened la agresión azerbaiyana".

Imagen distribuida por el Ministerio de Exteriores de Armenia.
Imagen distribuida por el Ministerio de Exteriores de Armenia.

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