El país de las muertes por "demasiadas horas"

El coronavirus ha liberado al 'salaryman': el teletrabajo revoluciona Japón

Japón es tristemente famoso por su cultura laboral, que obliga a estar largas horas en la oficina o salir sí o sí con tu jefe hasta las tantas y que te veas obligado a beber

Foto: El metro de Tokio, el pasado 3 de julio. (Reuters)
El metro de Tokio, el pasado 3 de julio. (Reuters)

Ya no hace falta esperar a que el jefe se marche para volver a casa. Ni tener que (obligatoriamente) ir a beber con los colegas y llenarle el vaso, como manda la costumbre, a tu superior tras la jornada. Tampoco viajar agobiado en vagones abarrotados en hora punta. La flexibilidad laboral, algo inusual en un Japón acostumbrado a las largas y extenuantes jornadas de trabajo, parece haber llegado para quedarse. Los trabajadores japoneses de traje y corbata, conocidos como 'salaryman' por su condición de asalariados de oficina, están viviendo una revolución sin precedentes.

Desde 2016, el Gobierno japonés promocionaba el teletrabajo para acabar con prácticas laborales poco saludables, como el habitual exceso de horas trabajadas y su fatal consecuencia, las muertes por agotamiento conocidas como 'karoshi'. En 2018, se implementaron medidas para evitar que los empleados superasen las 100 horas de trabajo extra al mes, sin lograr erradicar la insana costumbre. Algunas empresas optaron por apagar las luces de la oficina, mientras otras trataban de instaurar el trabajo remoto. Los jefes debían obligar a sus subordinados a tomarse las debidas vacaciones o días libres, bajo pena de ser amonestado el propio jefe. Se anunciaron las tardes libres de los viernes prémium. Todo con escaso éxito. Primaba más el culto a la oficina que el trabajo a distancia.

Para los 'salaryman' japoneses, peones de un sistema jerárquico donde la presencia física en la oficina, las reuniones semanales y las relaciones entre colegas forman parte de su cultura empresarial y son sinónimo de lealtad, el teletrabajo se resistía.

Sin embargo, la pandemia ha logrado romper con estas prácticas colectivas y dinamitar un cambio que parecía imposible en una cultura empresarial tan enraizada. No son pocos los que lo aplauden. Diversos estudios concluyen que el 70% de trabajadores japoneses quiere continuar con el teletrabajo tras la pandemia, es decir, que el teletrabajo se quede para siempre. Las grandes empresas japonesas están recogiendo el guante y han decidido asumir los nuevos tiempos. Ya no hay marcha atrás para el teletrabajo.

Es el caso de los Yoshizawa, una pareja de arquitectos empleada en una de las constructoras más grandes del país. Desde el inicio del estado de alarma en abril, cuando el Gobierno instaba a los ciudadanos a quedarse en casa y teletrabajar, ambos han visto cómo su vida mejoraba notablemente. “El teletrabajo me ahorra dos horas y media de desplazamiento diario a Tokio, duermo más y paso más tiempo con mis hijos. Antes, la empresa nos daba la opción de teletrabajar a los que tenemos hijos a nuestro cargo, pero resultaba difícil hacerlo. Si todos lo hacen, es más fácil. Además, la empresa había previsto que teletrabajásemos durante los Juegos Olímpicos, así que cuando llegó la pandemia, ya estábamos listos”, relata ella. La constructora, que emplea a 8.900 trabajadores, había seguido las directrices del Gobierno de Abe de fomentar el teletrabajo para descongestionar Tokio durante el evento internacional.

Japonesas ataviadas con 'yukatas', en Tokio. (EFE)
Japonesas ataviadas con 'yukatas', en Tokio. (EFE)

“Un 80% de los empleados estamos teletrabajando con horario flexible, y ya es un hecho que tras la pandemia continuaremos. Para 2021, la empresa ha decidido reducir los puestos físicos en un 50%. Iremos a la oficina únicamente una o dos veces por semana, y no debemos hacer horas extra”, explica sobre los nuevos cambios adoptados su marido.

Ambos se muestran contentos, aunque cuentan que todavía hay costumbres japonesas que solventar, como el uso de los sellos 'hanko', que obliga a algunos empleados a desplazarse solamente para firmar documentos y contratos. Las firmas japonesas se han dado de bruces con esta burocracia y ya se trabaja para asumir un nuevo sistema electrónico de firmas.

De acuerdo a una encuesta de la Cámara de Comercio de Tokio, en el mes de junio, un 67,3% de empresas japonesas realizaba teletrabajo. Llegado julio, el Gobierno japonés instó a todas las firmas del país a que al menos un 70% de sus empleados trabajase remotamente. Bien sea desde casa, desde hoteles habilitados o mientras se está de vacaciones, las palabras teletrabajo y 'workation', la nueva variante que aúna el retiro vacacional con el compromiso laboral, están en todas partes. Siguiendo las indicaciones gubernamentales, grandes corporaciones japonesas como NTT, NEC, Toyota, Hitachi o Fujitsu, entre otras muchas más, han anunciado que están tratando de hacer del teletrabajo la nueva normalidad. Al mismo tiempo, la densamente poblada urbe tokiota ya es testigo del cambio: los trenes viajan menos abarrotados, las empresas adaptan sus oficinas y algunos negocios y ciudadanos estudian mudarse fuera de la capital para reducir los costes del alquiler.

Kosaka es un ejecutivo del banco más grande de Japón, que emplea a 35.000 trabajadores por todo el archipiélago. Desde que comenzó la pandemia, Kosaka acude a la sede bancaria en el corazón financiero de Tokio solamente cuatro o cinco veces al mes. De los 5.000 empleados que se desplazaban diariamente al rascacielos, el 70% se ha pasado al teletrabajo. “Hasta abril, el banco nunca antes se había planteado el trabajo remoto, pero ahora ya estamos pensando cómo hacer del teletrabajo una normalidad a todos los niveles. Ya no se concibe un mundo sin teletrabajo. Hay algunos obstáculos, como la seguridad o el personal en sucursales, pero estamos viendo cómo resolverlo. La empresa está adaptándose y estamos cambiando la forma de trabajar. Además, ¿necesitaremos oficinas tan grandes? No lo creo. En Japón, la empresa asume el gasto de desplazamiento de los trabajadores. Con el teletrabajo, ese gasto puede invertirse en algo más”.

"En Japón, la empresa asume el gasto de desplazamiento de los trabajadores. Con el teletrabajo, ese gasto puede invertirse en algo más"

Para Kosaka, el cambio ha sido muy positivo, aunque cree que en algunas familias japonesas puede haber aumentado el nivel de estrés y las pequeñas viviendas no ayudan: “Por mi parte, yo estoy contento trabajando remotamente, pero me sabe mal por mi familia. Mi hija no puede tocar el piano, han de tener paciencia y mantenerse en silencio cuando estoy en una reunión”.

A pesar de los beneficios del teletrabajo, el banquero explica que hay cuestiones que solo pueden resolverse en persona, como la necesidad de hacer equipo, verse las caras y tratar temas delicados personalmente. En cuanto a la práctica de beber con los colegas tras la jornada, Kosaka cuenta divertido: “Lo tenemos prohibido, pero lo hemos pasado al mundo virtual. Anoche estuve tomando unas copas con cuatro colegas a través de la pantalla hasta la madrugada”.

Pero no todos los japoneses, ni todas las empresas, asumen los cambios del teletrabajo a largo plazo. Cuando en abril Japón decretó el estado de alarma, la empresa de Fuchikami, uno de los grupos de comunicación más grandes de Japón, le dio un ordenador y le pidió que no volviese hasta nuevo aviso. Fuchikami pudo realizar su trabajo desde casa sin problemas, pero algunos colegas no lo tuvieron tan fácil. Desde finales de mayo, tras levantarse el estado de alarma en el país, la gran mayoría de empleados ha vuelto a la oficina y de momento prefieren evitar el teletrabajo. A pesar de haber estado promoviendo el teletrabajo desde unos años atrás, la empresa se ha encontrado con empleados que prefieren volver a la oficina y que no abrazan el teletrabajo necesariamente. Para este 'salaryman' japonés, lo único positivo fue evitarse el largo desplazamiento y, sobre todo, ver reducida su jornada laboral a solamente una hora extra de más.

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