Podría ser incluso la próxima presidenta

El encaje de bolillos de la vicepresidenta de Biden, la más poderosa compañera de ticket

Joe Biden está a punto de elegir a su propio Joe Biden, que en esta ocasión será una mujer y tendrá una responsabilidad potencialmente mayor a la de cualquier otro que haya ocupado la vicepresidencia

Foto: El candidato demócrata a la presidencia de EEUU, Joe Biden. (Reuters)
El candidato demócrata a la presidencia de EEUU, Joe Biden. (Reuters)

Joe Biden está a punto de elegir a su propio Joe Biden, que en esta ocasión será una mujer y tendrá una responsabilidad potencialmente mayor a la de cualquier otra persona que haya ocupado la vicepresidencia. Su campaña está a punto de anunciar a la ganadora de este prolongado, cuidadoso y determinante proceso de selección. Estas son las finalistas y las razones por las que no desempeñarán, si el dúo llega a la Casa Blanca, una vicepresidencia al uso.

La decisión de Biden de tener a una compañera de ticket, más allá del hito histórico de ver a la primera mujer en el segundo puesto más importante del país, ha probado ser electoralmente útil. La intención de voto femenino, según distintas encuestas, ha crecido en mayo y junio a favor del demócrata. A día de hoy Biden le saca a Donald Trump una ventaja del 25% de intención de voto entre las mujeres.

Además es posible que el demócrata elija a una mujer de color, en sintonía con las demandas de diversidad que recorren Estados Unidos. En la quiniela de la agencia Reuters hay nueve aspirantes: dos de ellas blancas y el resto negras, latinas y una asiática. Todas, como es natural, tienen ventajas e inconvenientes desde el punto de vista de la estrategia política que podría beneficiar a Biden.

En lo más alto de las apuestas se encuentra la senadora de California y antigua fiscal de este estado, Kamala Harris, de etnia asiática y afroamericana. A favor de ella está su experiencia política, sus consolidados contactos en Washington, algo que suele ser clave en un vicepresidente (era el principal rol de Biden durante la era Obama: negociar con el Capitolio) y su veteranía de campaña: como senadora y como temprana candidata presidencial a mediados del año pasado. De hecho, durante unas pocas semanas Harris subió fuerte en los sondeos, haciendo sombra a Biden. La elección de Harris podría apuntalar mejor el apoyo de las minorías.

Kamala Harris. (EFE)
Kamala Harris. (EFE)

En su contra está el haber sido responsable, cuando era fiscal, de la mano dura con el crimen: una postura hoy sospechosa entre los más progresistas del partido. Pero sobre todo está el hecho de que Harris atacó fieramente a Biden en el primer debate demócrata: lo acusó de prolongar la segregación racial en los autobuses, una discriminación que la propia Harris dijo haber sufrido en su infancia. Fue un ataque personal que algunas personas cercanas a Biden no han olvidado, y les ha hecho ver a Harris como una persona demasiado ambiciosa, de una lealtad cuestionable.

Aun así, Biden ha tenido muy buenas palabras para Harris y ambos parecen haberse reconciliado. La semana pasada, durante un discurso, un fotógrafo captó la nota que Biden sostenía en la mano. En ella se leían los pros y contras de tener a Harris como compañera de ticket. Una línea decía: “No le guardes rencor”.

Karen Bass. (Reuters)
Karen Bass. (Reuters)

Otra mujer de color, Karen Bass, representante de California desde 2011, es la opción favorita del establishment parlamentario. Es muy cercana a los jefes del partido, sobre todo Nancy Pelosi, y como presidenta del Black Caucus su vicecandidatura sería una garantía de éxito entre los votantes afroamericanos: un segmento, especialmente los jóvenes, poco motivado con Biden.

La opción de Karen Bass, sin embargo, ha perdido brillo estos últimos dos días. The Atlantic ha publicado un reportaje sobre su viaje a Cuba en 1973, cuando Bass acudió a la isla como parte de la Brigada Venceremos. Durante el periplo, organizado por el régimen comunista para jóvenes americanos interesados en construir viviendas en el campo, Bass, que tenía 20 años, fue a ver hablar a Fidel Castro. Muchos años después, en 2016, Bass lamentó la muerte del dictador, o, como ella dijo: el “comandante en jefe (...). Una gran pérdida para el pueblo de Cuba”. Las palabras de Bass no gustaron nada en el estado electoral más importante, Florida.

También ha salido a la luz un discurso de Bass, en 2010, cuando era presidenta del Congreso de California, celebrando la Iglesia de la Cienciología, una organización comúnmente considerada como secta. “Vuestro credo es un credo universal y uno que le habla a todo el mundo en todas partes”, dijo, en un vídeo recuperado por Daily Caller. La congresista ha tenido que justificar aquellas declaraciones.

Contentar a ultraprogresistas, sin asustar a moderados

Si Bass y Harris animarían especialmente a las minorías, Joe Biden tampoco puede olvidarse de otra rama del partido poco entusiasmada: los ultraprogresistas. La opción aquí es Elizabeth Warren: senadora de Massachusetts, azote de Wall Street y excandidata a la presidencia con la agenda más detallada e izquierdista de las primarias, con la única excepción de Bernie Sanders.

La elección de Warren entusiasmaría a los demócratas duros, muchos de ellos jóvenes. En su contra, sin embargo, está su poca sintonía ideológica con Joe Biden, la animadversión que siempre le ha tenido la gente de Obama, y su edad. Biden, que tendría 78 años el día de la jura del cargo, ha comunicado su intención de facilitar un relevo generacional, de tener consigo a alguien más joven. Warren tiene 71 años.

Este es uno de los factores más relevantes a la hora de elegir compañera de ticket. El hecho de que Biden sería, con diferencia, el presidente más viejo de la historia, y uno que desde hace años tiene fama de equivocarse, olvidarse y meter la pata, como se encarga de recordar, acusándolo de senil y “adormilado”, la campaña de Trump. “Lo más importante”, ha reconocido Biden, “es que [la vicecandidata] tiene que ser alguien que, el día en que sea seleccionada, esté preparada para ser presidenta de los Estados Unidos de América si algo sucediera”.

Tiene que ser alguien que, el día en que sea seleccionada, esté preparada para ser presidenta de EEUU si algo sucediera

El pasado diciembre, Politico publicó que Joe Biden había transmitido a su equipo su intención de presentarse solo a un mandato. El veterano político, que lleva medio siglo en Washington, se fundiría en la noche después de enderezar el país y dejaría el estandarte en manos de su número dos: la vicepresidenta de EEUU. El equipo de Biden negó la información, pero desde entonces ha habido numerosos artículos de opinión solicitando a Biden que deje las cosas, si todo va bien, en cuatro años.

La elección de compañera es por tanto una decisión crítica, que puede apuntar directamente a la próxima presidencia del país. Jared Cohen, en The Boston Globe, ha llegado a comparar este año con 1944: cuando un enfermo Franklin Delano Roosevelt fue reelegido por cuarta vez consecutiva, solo para morir dos meses y medio después de jurar el cargo. Su vicepresidente, Harry S. Truman, ocupó su puesto.

Susan Rice. (Reuters)
Susan Rice. (Reuters)

Las otras opciones de la lista son Tammy Duckworth, senadora de Illinois, primera mujer de origen tailandés y herida en combate que ha llegado al Senado. Una centrista, como el propio Biden, y fuerte en cuestiones de seguridad nacional. Un perfil parecido al de la afroamericana Susan Rice, antigua consejera de Seguridad Nacional de Barack Obama: experimentada en el Gobierno, pero no en campaña. Y con los mismos fiascos en política exterior (Bengazi) que acosaron a Hillary Clinton.

Completan la lista Val Demmings, congresista afroamericana de Florida; la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, la de Michigan, Gretchen Whitmer, y la alcaldesa de Atlanta: Keisha Lance Bottoms.

Según la CNN, la intensa actividad de los jefes demócratas habría cribado el terreno de juego, sobre todo, a Kamala Harris, Karen Bass y Susan Rice. Aunque ninguna de las otras ha quedado descartada. Esta semana o la que viene, según las últimas informaciones, conoceremos la identidad de quien podría ser, a tener de las desiguales encuestas, la primera vicepresidenta, e incluso presidenta, de la historia de EEUU.

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