CUARTA EN LAS ENCUESTAS PARA LAS PRIMARIAS

La fiscal Kamala: un alegato perfecto (y un puñal entre los dientes) para vencer a Trump

“Voy a llevar el caso contra Donald Trump”, declaró la senadora de California, Kamala Harris, al principio del debate demócrata en Detroit. Empezó con una vocecilla

Foto: Kamala Harris y Joe Biden, en un debate para las primarias demócratas. (Reuters)
Kamala Harris y Joe Biden, en un debate para las primarias demócratas. (Reuters)

“Voy a llevar el caso contra Donald Trump”, declaró la senadora de California, Kamala Harris, al principio del debate demócrata en Detroit. Empezó con una vocecilla tímida, como si el micrófono no funcionase bien. Tragaba saliva a menudo y no mantenía la mirada de sus interlocutores. Después la aspirante recuperó el pulso y volvió a meterse en el papel que lleva interpretando media vida: el de fiscal.

“Tomátelo con calma, hija”, le murmuró Joe Biden a la senadora, cuando le estrechó la mano antes de empezar el debate. No se había olvidado del ataque frontal de Kamala Harris en el anterior encuentro, cuando recordó a las audiencias que Biden se opuso como senador a una medida para limitar la segregación racial en las escuelas en 1975. Una acusación que repitió anoche, rebuscando, como el resto de contendientes, en la vasta y sustanciosa hemeroteca del favorito.

Si hay un demócrata acostumbrado a buscar los puntos débiles del rival, para luego darle una estocada y retorcer el cuchillo, esa es Kamala Harris, cuarta en casi todas las encuestas de las pobladísimas primarias demócratas, por detrás de Biden, Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Cuando era fiscal del distrito de San Francisco, y más tarde fiscal general de California, Harris se sumergía en los casos hasta que encontraba una línea de ataque. Luego ella y su equipo afilaban las armas y se ponían en la piel del acusado para cubrir todos los ángulos. Harris llevó casos de homicidio, violación o crímenes financieros. Y se hizo un nombre.

“Su campaña por el Senado es probablemente lo que la colocó en el radar de la gente, pero ser fiscal general de California es muy importante”, dice Hans Noel, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Georgetown, a El Confidencial. El periódico 'The New York Times' incluyó a Kamala Harris en su lista de mujeres presidenciables en 2008. Según el diario, se trataba de una “dura luchadora”.

Como senadora, cargo que obtuvo en 2016, Harris llevó su pegada a Washington. Sus denodados interrogatorios durante las pesquisas del Russia Gate al antiguo fiscal general de EEUU, Jeff Sessions, y al sucesor William Barr, le sirvieron para reforzar su nombre en la los hogares estadounidenses. “Es una interrogadora intensa”, dijo su ayudante, Suzy Loftus, a la CNN. “La verdad es que ella también es absolutamente justa, pero no te vas a salir con la tuya evadiéndote o siendo ambiguo”.

Un historial con algunas manchas

Su carrera legal, sin embargo, también es un campo de minas. Kamala Harris se ha presentado como una líder abierta y reformista; una partidaria de establecer un sistema de salud pública universal, reducir la población carcelaria y afrontar las disparidades raciales. Medidas que a veces no concuerdan con su historial.

A medida que aumentaba su estrella política, voces de California recordaban a los medios su pasado de fiscal: “En su carrera, la Sra. Harris no negoció ni regateó para ganar el apoyo de más conservadores del tipo ‘ley y orden’; se lo entregó todo”, escribió Lara Bacelon, profesora de derecho y antigua directora de una ONG dedicada a ayudar a las personas condenadas injustamente, en el 'Times'. “La senadora estuvo a menudo en el lado equivocado de la historia”.

Su largo historial está lleno de contradicciones, según German López, del periódico digital Vox. Rechazó aplicar la pena de muerte en algunos casos, pero la defendió como sistema. Impulsó programas de reforma para los presidiarios y, al mismo tiempo, luchó por obtener penas draconianas.

“Empezó en una época en la que ser ‘duro con el crimen’ era popular en los dos partidos, pero obtuvo fama nacional cuando la reforma del sistema de justicia empezó despegar a nivel nacional”, escribe López.

En su carrera no negoció ni regateó para ganar el apoyo de más conservadores del tipo ‘ley y orden’; se lo entregó todo

Sus orígenes sirven para reforzar sus credenciales políticas. Hija de un economista, Donald Harris, profesor de Stanford y jamaicano de origen, y de una famosa oncóloga nacida en India, Shyamala Gopalan, la senadora Harris fue la primera mujer fiscal del distrito en San Francisco y la primera fiscal general de California mujer/negra/asiática. Un hito en un país donde el 80% de los fiscales son hombres y el 90% blancos. También es la segunda mujer negra que entra en el Senado.

Según su madre, entrevistada en 2003, cuando Harris fue elegida fiscal del distrito de San Francisco, la candidata lleva la política en la sangre desde niña. “Antes de escribir su propio nombre”, recordaría la oncóloga, Kamala “escribía cartas a Nixon para que dejara de bombardear Vietnam”. También lideró una protesta infantil en el bloque de apartamentos donde vivían. Los mayores no les dejaban jugar en el patio. Los niños, con Kamala al frente, se habrían organizado y ganado ese derecho.

La senadora ha sido acusada de falta de espontaneidad; en su campaña todo estaría medido, pensado, comprobado al derecho y al revés; una manera de hacer política apegada a las reglas y quizás inadecuada para los tiempos del populismo.

“Desde el principio, Harris ha estado jugando el juego de los iniciados, granjeándose el apoyo de demócratas influyentes y haciendo muchas apariciones en los estados que votan pronto”, recuerda el profesor Hans Noel a El Confidencial. “Los californianos también van a votar en las primeras semanas de la competición. Está trabajando para ganar la campaña estado por estado”.

La senadora lidera los sondeos demócratas en California, sobrepasando al favorito Biden, y es, junto con Elizabeth Warren, la candidata que genera más simpatía entre los votantes del partido. De los 24 candidatos es la cuarta que más dinero a recaudado en el segundo trimestre: 25 millones de dólares.

“A nivel nacional, atacar a Biden fue muy efectivo”, continúa Noel. “Se colocó en posición de ser la alternativa natural de un favorito sobre el que muchos demócratas tienen dudas. Y recibió mucha atención, lo cual está bien en una carrera abarrotada”.

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