Los pocos republicanos que prefieren votar a un sándwich de atún antes que a Trump
  1. Mundo
UNA MINORÍA QUE PODRÍA SER DECISIVA

Los pocos republicanos que prefieren votar a un sándwich de atún antes que a Trump

Unos pocos conservadores estadounidenses han montado una plataforma para hacer campaña contra Trump. Y están recibiendo miles de mensajes de votantes republicanos arrepentidos

Foto: Los pocos republicanos que prefieren votar a un sándwich de atún antes que a Trump
Los pocos republicanos que prefieren votar a un sándwich de atún antes que a Trump

“¿Dónde está el presidente en un momento de emergencia nacional?”, se pregunta una voz en 'off' mientras suena el teléfono rojo en un despacho oval vacío. “Escondido. Escondido en su búnker de seguridad viendo 'shows'. Con miedo. Solo. Sin ser un líder. Sin ser un presidente, tan solo un incompetente miedoso y bochornoso. Tú lo sabes, la gente que ha trabajado con él lo sabe, nuestros aliados lo saben, nuestros enemigos lo saben”, afirma la voz, mientras se van sucediendo caras avergonzadas de Fauci, Mattis, Merkel, Abe o Putin. “Ha llegado el momento de un presidente competente. Elijamos uno”, concluye.

Este anuncio de apenas un minuto, que podría haber sido patrocinado por la campaña de Joe Biden, ha sido emitido en los últimos días en Fox News, bastión trumpista por excelencia y campo yermo de demócratas. No, no ha sido un error, sino parte de la estrategia de Votantes Republicanos Contra Trump (RVAT), un pequeño grupo de conservadores y antiguos simpatizantes del GOP que ha lanzado una cruzada de 10 millones de dólares para atraer a votantes desencantados con Trump. Su página web ya recoge más de 100 testimonios, pero dicen que han recibido miles.

El relato que encabeza a toda página la web es el de Jack Spielman, un ciudadano de Detroit que votó a Trump en 2016 y que, cuando le preguntan si volvería a apostar por el presidente, responde de forma tajante: "Antes votaría a un sándwich de atún que a Donald Trump".

Captura de pantalla de la página principal de Votantes Republicanos Contra Trump.

“Queremos convencer a votantes moderados republicanos no solo para que no voten a Trump, sino para que elijan a Biden en noviembre. No debemos engañarnos a nosotros mismos: el grado de lealtad a Trump entre votantes, políticos y donantes republicanos es altísimo. Sin embargo, soy optimista, creo que habrá más republicanos como Mattis que den el paso de abandonar el partido”, explica Bill Kristol, analista político conservador y uno de los creadores de Votantes Republicanos Contra Trump, en entrevista telefónica con El Confidencial.

Solo unos pocos contra Trump

Kristol se refiere a la intervención pública de James Mattis, antiguo secretario de Defensa y exjefe del Pentágono, que acusó hace unos días a Trump de “abuso de autoridad” por recurrir al Ejército contra las protestas por el racismo y la brutalidad policial y por dispersar de forma violenta una concentración pacífica frente a la Casa Blanca. “Donald Trump es el primer presidente de mi vida que no trata de unir al pueblo americano, ni siquiera lo finge. En su lugar, intenta dividirnos”, afirmaba en un texto publicado en la revista ‘The Atlantic’.

Pero Mattis no ha sido el único que se ha pronunciado esta semana contra el presidente. Mark Esper, actual secretario de Defensa, se desmarcó de Trump al rechazar el despliegue del ejército, mientras que Colin Powell, reconocido general retirado de cuatro estrellas con cargos en la Administración de Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y Bush hijo, reconoció que votará a Joe Biden. A esta lista anti Trump se unen ya famosos republicanos disidentes como Mitt Romney, Susan Collins o Ben Sasse. Sin embargo, son una minoría en una derecha política americana ha sido cooptada en apenas unos años por el trumpismo.

Uno de los elementos más sorprendentes de la política norteamericana es el apoyo incondicional que profesan los votantes del Partido Republicano a Donald Trump cuatro años después de su elección. Incluso en sus horas más bajas, con más de 100.000 fallecidos por coronavirus, millones de parados y con más de medio país escandalizado por la brutalidad policial que acabó con la vida de George Floyd, Trump sigue gozando de un 86% de apoyo en el partido y cerca de un 40% del voto en todo el país. Ante esos números, un lector escéptico podría arquear una ceja ante la campaña de Kristol y compañía. Al fin y al cabo, en 2016 todo el ‘establishment’ mediático y político se posicionó contra Trump y, aun así, ganó. Entonces, ¿qué importancia pueden tener los posicionamientos públicos de unos pocos republicanos moderados?

Bastante. Porque 2020 es muy diferente a 2016.

“Hemos recibido miles y miles de mensajes de antiguos republicanos y todos tienen su momento clave personal en el que dejan de confiar en Trump”, afirma Benjamin Parker, director asociado de RVAT, a este diario. “Para algunos, fue cuando Trump se mofó de John McCain. Para otros, fue la semana pasada, cuando posó con la Biblia como si fuera un trofeo. Por lo tanto, aunque probablemente nunca vaya a haber un 'momento clave' en el que su base le abandone, hay muchos ejemplos en los que él ha ido repeliendo algunos de los votantes moderados que necesita para ganar. No son su 'base', pero son la razón principal de que ganara en 2016”, detalla.

El objetivo de este grupo de disidentes pasa por convencer a ese 3% o 4% de republicanos descontentos con el líder norteamericano. Su perfil típico son blancos y universitarios de los suburbios de estados clave como Kansas, Oklahoma, Carolina del Sur o Texas, normalmente de color rojo pero que en las 'midterms' de 2018 fueron demócratas: “Es inviable [para Joe Biden] ganar esos estados sin que algunos republicanos se pasen al bando demócrata”, subraya Parker.

"Estoy avergonzado de haberle votado"

Los republicanos desencantados critican la gestión del coronavirus de Trump, su "amoralidad" y su capacidad para dividir al país, pero también cargan contra él por "haber disparado el déficit" o por su deriva autoritaria. Además del ya citado sándwich de atún, entre los Republicanos contra Trump está James, de Pensilvania, quien reconoce en su vídeo que lleva años avergonzado por haberle votado en 2016. También está Jennifer, una mujer de Texas que dice que no hay reforma judicial o bajada de impuestos posible que justifique "lo que ha hecho Trump para destruir el Estado de derecho en EEUU" o Ward, quien saluda a la cámara y asegura que nunca en su vida ha votado demócrata, pero que lo hará en noviembre.

Collin Powell. (Reuters)
Collin Powell. (Reuters)

Además de las distintas razones personales de cabreo con Trump, los promotores de RVAT argumentan dos motivos más por los cuales 2016 no se parece a 2020. Primero, Joe Biden, dicen, no es Hillary Clinton: “No puedes sobrevalorar lo que representaban los Clinton para los republicanos”, decía Sara Longwell, otra de las fundadoras de la campaña anti Trump, al 'New York Times'. “La corrupción de Donald Trump quedaba en segundo plano por lo que ellos veían en ella como corrupción”.

“Los republicanos siempre han tenido muy claro su odio hacia los Clinton. El caso de Biden, sin embargo, es distinto. Aunque no están de acuerdo con él, ven una figura simpática y capaz de llegar acuerdos a ambos lados”, recuerda Kristol. “Creo que esa parte más 'bipartisana' de Biden está infravalorada para las próximas elecciones, especialmente tras cuatro años de Trump”.

El segundo elemento decisivo, según el propio Kristol, es que, al revés que en 2016, los votantes moderados republicanos ya no tendrán excusas. “Una cosa es cometer un error y elegir a un presidente cuatro años. La gente puede decir, 'no sabíamos que era así, pensábamos que podría cambiar', etc. Pero ahora saben lo que tienen. Saben que cuatro años más de Donald Trump pueden ser muy malos para EEUU”, recalca el pensador neoconservador.

¿Muy pocos para decantar la balanza?

Kevin Madden, antiguo asesor del senador republicano Mitt Romney, echa por tierra las esperanzas de este equipo de conservadores. Considera que la muestra de republicanos que se puedan marchar del partido por Trump es demasiado pequeña como para que sea significativa: “Dados los márgenes tan pequeños en varios estados clave en 2016, es fácil convencerse a uno mismo de que los republicanos más moderados serán clave en 2020”, dijo Madden al NYT. “Pero son un universo de votantes más pequeño comparado con los demócratas de más de 60 años que votaron a Trump en 2016. Lo mismo ocurre con las mujeres universitarias, que en un principio votaron a Obama pero después se decidieron por Trump en 2016. Las campañas políticas que buscan emitir unos pocos anuncios dirigidos a un pequeño segmento de votantes no tienen mucho impacto”.

Otros analistas que también reconocen que es improbable que ese efecto sea significativo, sin embargo, recuerdan que no se debe descartar una explosión del Partido Republicano en los próximos meses. Si las posibilidades de reelección de Trump se empiezan a ver mermadas, un aluvión de disidentes podrían escapar de Trump.

Foto: ¿Se puede abolir la policía? EEUU tienta los límites en medio de las protestas raciales

“Este es uno de esos raros momentos de incertidumbre donde es posible que la muralla de apoyo republicano que protege a Trump finalmente se derrumbe. De momento, es poco probable que ocurra, pero como he escrito antes, si ocurre, ocurrirá de golpe”, explicaba el politólogo Lee Drutman esta semana en su blog de FiveThirtyEight.

Drutman se refería a la obra más famosa de Timur Kuran, 'Private Truth, Public Lies: The Social Consequences of Preference Falsification'. La teoría de este economista estadounidense se llama "falsificación de preferencias" y es sencilla: la presión social en determinadas circunstancias políticas lleva a esconder los verdaderos pensamientos que uno tiene. Y este encubrimiento de las ideas podría conducir a que ciertos regímenes políticos, 'a priori' muy impopulares, sobrevivan durante años para que, en un determinado momento, se vengan abajo como un castillo de naipes.

“En momentos como este, cuando nadie sabe exactamente qué decir o hacer, unas pocas críticas públicas a Trump podrían tener un sorprendente efecto cascada”, escribe Drutman. “Y si el presidente continúa transgrediendo valores democráticos ampliamente compartidos, poniendo a republicanos congresistas en una posición difícil, podemos ver un desmoronamiento del Partido Republicano”. Otros como Kristol, que aseguró hace unos meses en Twitter que votaría demócrata hasta que el apellido Trump estuviera fuera del partido, es menos optimista. "El trumpismo seguirá después de Trump. No creo que vuelva el Partido Republicano de antes".

Partido Republicano Joe Biden Hillary Clinton Estados Unidos (EEUU)
El redactor recomienda