varios contagios en el círculo de trump

El coronavirus se 'infiltra' en el ala oeste de la Casa Blanca: "Da miedo ir a trabajar"

En los últimos días, varios miembros del círculo más cercano a Donald Trump y del personal de la Casa Blanca han dado positivo en coronavirus y otros tantos han sido forzados a aislarse

Foto: La Casa Blanca. (Reuters)
La Casa Blanca. (Reuters)

Como en una de esas películas de acción que tanto le gusta producir a Hollywood, un asesino se ha infiltrado en la Casa Blanca. Solo que en esta ocasión no se puede detener con una operación especial del Servicio Secreto para proteger al presidente de Estados Unidos. En los últimos días, varios miembros del círculo más cercano a Donald Trump y del personal de la Casa Blanca han dado positivo en coronavirus y otros tantos han sido forzados a aislarse, levantando una atmósfera de inquietud en el corazón del Ejecutivo de EEUU.

El viernes, el propio Trump anunciaba el positivo en coronavirus de Katie Miller, secretaria de prensa y portavoz del vicepresidente Mike Pence y esposa de Stephen Miller, quien también trabaja en la Casa Blanca como asesor. Poco después llegaba el diagnóstico de uno de los ayuda de cámara (valet) del propio presidente Trump, que atendía personalmente al presidente. Una tercera persona, el general Joseph Lengyel, jefe de la Guardia Nacional de EEUU [en primera línea de la respuesta militar del país a la pandemia a nivel doméstico], está pendiente del resultado definitivo de su prueba de coronavirus, después de que este fin de semana un test lo declarara positivo y otro negativo.

A los contagios se une el aislamiento preventivo de una de las caras más conocidas de la respuesta de EEUU a la pandemia, el doctor Anthony Fauci, director del gubernamental Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, tras estar en contacto con varios funcionaros de su personal que han dado también positivo por coronavirus. Otros dos pesos pesados del equipo de reacción al coronavirus del país también han entrado en un aislamiento de dos semanas.

"Da miedo ir a trabajar"

Ante el temor de que la enfermedad se extienda como la pólvora en el mismísimo corazón del gobierno de EEUU, la Casa Blanca ha extremado las precauciones, y ha solicitado que el personal opte por el teletrabajo en la medida de lo posible y aplicando estrictos controles a los visitantes externos, quienes deben informar de su estado de salud y posibles síntomas.

Hasta ahora apenas vistas en los pasillos del Ala Oeste, las mascarillas han empezado este lunes a ser obligatorias en la residencia presidencial, cuyo personal deberá usarlas siempre que no esté en su mesa de trabajo o cuando no pueda garantizar la distancia social, según ha explicado un responsable de la Casa Blanca en declaraciones al periódico 'The Hill'.

Sin embargo, denuncian medios estadounidenses, personas que habrían estado en contacto con los dos contagiados han seguido yendo a trabajar esta semana a la Casa Blanca. Pese al positivo de Miller, el vicepresidente Mike Pence (cuyo último test de diagnóstico ha sido negativo) ha comunicado que no alterará su rutina con un aislamiento preventivo. El vicepresidente "ha testado negativo cada día y planea estar en la Casa Blanca mañana [lunes]", ha informado su oficina en un comunicado.

"Da miedo ir a trabajar", ha afirmado Kevin Hassett, uno de los asesores de más alto perfil del presidente Trump en una entrevista en la cadena CBS. "Es un lugar pequeño y lleno de gente. Es un poco arriesgado", ha añadido Hassett, quien ha apuntado que sería "más seguro" trabajar desde casa "en lugar de ir al Ala Oeste [de la Casa Blanca]". "Pero tienes que hacerlo porque hay que servir al país", concluye el asesor.

Trump y Pence en una rueda de prensa el 27 de abril. (Reuters)
Trump y Pence en una rueda de prensa el 27 de abril. (Reuters)

La inquietud estaría empezando a hacer mella incluso en el propio Trump, quien durante sus apariciones en público y en su perfil de Twitter no duda en insistir en la necesidad de que EEUU "vuelva al trabajo". Según fuentes de la Casa Blanca, citadas por 'The New York Times', tras conocerse el positivo del funcionario del servicio, el presidente estaba "un poco asustado" de que su ayuda de cámara, que entre sus funciones está la de servir comida a Trump, no hubiera estado usando una mascarilla. Esa aprensión habría crecido tras el positivo de Miller, sostienen las mismas fuentes, y el presidente habría comenzado a irritarse si su personal se acerca demasiado a él.

Ya desde principios de marzo y tras conocerse varios casos de coronavirus entre personas que habían estado en contacto con colaboradores cercanos a Trump, la Casa Blanca reforzó sus medidas para proteger al presidente de un contagio, quien tiene 73 años y es, por tanto, población de riesgo: los visitantes a la Casa Blanca debían entregar una lista de todos los países que han visitado en los últimos 30 días, y se instalaron dispensadores de gel desinfectante por los pasillos. En aquel entonces, el propio Trump restaba importancia al asunto. EEUU sólo registraba (a 12 de marzo) 1.135 casos. Dos meses después, son al menos 1.239.000 y 79.500 fallecidos, el país más afectado del mundo.

Test semanales para el personal

Con la multiplicación de los casos en EEUU también se multiplicaron las medidas para proteger a Trump. En la Casa Blanca, todos los empleados son sometidos a un test de diagnóstico una vez por semana, según fuentes citadas por la prensa estadounidense, y aquellos que trabajan en contacto cercano con Trump serían testeados diariamente. "Para acercarte al presidente tienes que haber sido [un test] negativo", detallaba Hassett en una segunda entrevista con la CNN.

Según detalla el New York Times, los test para los funcionarios son de tipo rápido, del modelo ID Now y que daría los resultados en de 5 a 13 minutos. Sin embargo, advierten los expertos, este tipo de diagnósticos rápidos puede dar lugar a numerosos "falsos negativos".

Durante el fin de semana y tras anunciarse los dos casos positivos en el personal de la Casa Blanca, el Gobierno se ha movilizado en las televisiones estadounidenses para restar importancia al asunto: Larry Kudlow, director del consejo económico nacional, señaló a la cadena ABC que estos dos positivos no representaban ningún peligro. "En términos del complejo de la Casa Blanca, que es un lugar enorme, con al menos 500 personas [trabajando], probablemente muchos más incluso... Aquellos que han dado positivo todavía son una pequeña fracción", aseveró.

La amenaza de un brote en la Casa Blanca llega en el peor momento para el Gobierno de Trump, que está animando a los distintos estados a relajar sus medidas de confinamiento, ignorando las recomendaciones de los expertos y las cifras diarias de nuevos contagios que reporta el país. Pese a que en la foto general parece que la curva se retrae gracias a la reducción de las cifras de Nueva York, hasta ahora el estado más afectado de EEUU, lo cierto es que las nuevas infecciones de coronavirus están al alza en casi todos los estados, especialmente los más rurales.

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