condenado por abusos sexuales

Libertad o prisión: la Corte Suprema de Australia decidirá el destino del cardenal Pell

El ex número 3 del Vaticano se enfrenta el miércoles al fallo sobre su recurso de apelación por la condena impuesta por el tribunal de seis años de prisión

Foto: El cardenal australiano George Pell cumple condena por cinco delitos de abuso sexual, uno con penetración, a dos menores miembros del coro del colegio en el que impartía clases en Australia. (Efe)
El cardenal australiano George Pell cumple condena por cinco delitos de abuso sexual, uno con penetración, a dos menores miembros del coro del colegio en el que impartía clases en Australia. (Efe)

El cardenal George Pell, antiguo encargado de las finanzas del Vaticano, tendrá que esperar hasta este miércoles para conocer la respuesta de la Corte Suprema de Australia ante el recurso de apelación presentado por su defensa por la condena impuesta por el tribunal de Melbourne de seis años de prisión por abusos sexuales a menores. El imputado ingresó en prisión el pasado mes de febrero.

El alto tribunal tiene tres opciones sobre las que decidir: ratificar la sentencia, que tendrá que ser aprobada por al menos dos de los tres jueces; absolverlo, en cuyo caso podría ser liberado el mismo día o abrir un nuevo proceso judicial con el que el condenado también podría obtener la libertad.

El pasado mes de marzo, la defensa de Pell apeló al veredicto del juzgado por considerarlo "poco razonable" y carente de evidencias que corroboraran su culpabilidad —critica que solo tengan en cuenta el testimonio de las víctimas—. El 11 de diciembre de 2017, el tribunal del condado lo declaró culpable de cinco delitos de abuso sexual, uno de ellos con penetración oral, a dos miembros del coro del colegio St Patrick's, cometidos entre 1996 y 1997.

Catedral de St. Patrick's, ubicada en Melbourne, Australia. (Google Maps)
Catedral de St. Patrick's, ubicada en Melbourne, Australia. (Google Maps)

Concretamente, los abusos sexuales se cometieron contra dos menores de 13 años en la sacristía tras la misa de domingo y, después, volvió a abordar a una de las víctimas en el pasillo de la iglesia, según informa The Sidney Morning Herald.

Sin embargo, el fallo de este miércoles no agotará la vía legal, ya que cualquiera de las partes podrá recurrir al Tribunal Superior, la máxima instancia judicial del país. Si los jueces confirman la sentencia inicial, Pell continuaría cumpliendo su condena, que le permite salir en libertad condicional en 2022.

Razones para recibir el 'perdón'

El mismo diario local recoge las alegaciones de los abogados del acusado por las que, según ellos, se demuestra su inocencia.

La primera razón se basa en cuestionar los tiempos en los que, según los fiscales, se produjeron los abusos sexuales. Los letrados ponen en duda que primero los situaran en el año 1996 para luego añadir que también se produjeron en 1997.

Un manifestante sostiene una pancarta frente al Tribunal Supremo de Victoria donde aparece el cardenal George Pell, en Melbourne, Australia. (Efe)
Un manifestante sostiene una pancarta frente al Tribunal Supremo de Victoria donde aparece el cardenal George Pell, en Melbourne, Australia. (Efe)

El segundo foco de duda lo centran en uno de los momentos en los que Pell abordó a uno de los menores. Según su defensa, él no pudo estar en la sacristía después de la misa porque hubo testigos que afirman haberle visto en la puerta de la catedral saludando a los feligreses, recoge el diario. Asimismo, aseguran que el entonces arzobispo no pudo quedarse solo en ningún momento con lo menores porque siempre estaba escoltado y atendido por miembros de seguridad.

En este sentido, la defensa agrega que habría sido imposible que las víctimas se ausentaran sin que nadie lo supiera y luego volver a incorporarse al grupo del coro. Según ellos, ni tan siquiera los funcionarios vieron a los niños escubullirse con el cardenal.

Otra de las razones de peso que aportan los letrados es que es "físicamente" imposible que el condenado pudiera consumar los abusos debido a las "pesadas" y "engorrosas" túnicas que vestía.

Sobre el presunto abordaje cometido en el pasillo "ocupado", la defensa sostiene que nadie ha podido probar que eso fuera cierto.

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