El sebin, en la puerta de la legación

Leopoldo López en la embajada de España, un quebradero de cabeza para Pedro Sánchez

"No le van a permitir contacto público con la prensa porque lógicamente eso podría llevar a que el régimen de Maduro adopte represalias, poniendo en riesgo la presencia española en Venezuela"

Foto: Leopoldo López. (Reuters)
Leopoldo López. (Reuters)

El pasado 30 de abril dos sorpresas despertaban a los venezolanos: el llamamiento de Juan Guaidó desde la base militar aérea de La Carlota junto a militares. Y que, a su lado, estaba Leopoldo López, el fundador de Voluntad Popular que estaba bajo arresto domiciliario desde 2017. Tras pasar unas horas en la calle en lo que se denominó el arranque de la "Operación Libertad", López fue a la embajada de Chile. De ahí fue a la residencia de la embajada de España en Venezuela donde permanece en calidad de huésped, algo que podría complicar las relaciones entre ambos países.

Después de que un tribunal lo condenara a más de 13 años de cárcel, López cumplió condena en la prisión militar de Ramo Verde. En 2017, en el contexto de una nueva oleada de protestas que cerró con la convocatoria de Nicolás Maduro a la Asamblea Nacional Constituyente, trasladaron a López para que siguiera su pena bajo arresto domiciliario. Allí estaba custodiado por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin, policía política) y llevaba un grillete electrónico.

López explicó en La Carlota que habían sido sus custodios quienes lo habían liberado después de que "el presidente Juan Guaidó me diera un indulto". Horas después se supo que en la trama del levantamiento del día 30 de abril había participado el director del Sebin, Manuel Ricardo Cristopher Figuera. Ha sido destituido y en su lugar está Gustavo González López.

Juan Guaidó y Leopoldo López permanecieron unas horas junto a la base de La Carlota, en un puente sobre la autopista Francisco Fajardo, una vía que cruza de este a oeste Caracas. Se trasladaron a la plaza Altamira, en el municipio clase media-alta de Chacao. Allí estuvieron unas horas, rodeados de multitud de personas. Luego trataron de trasladarse más hacia el oeste, en dirección al municipio Libertador, el lugar de Caracas donde se encuentran todas las instituciones y el Palacio de Miraflores.

Leopoldo López en la embajada de España, un quebradero de cabeza para Pedro Sánchez

En un punto de la tarde, se perdió la pista de Juan Guaidó. Se supo que Leopoldo López estaba en la embajada de Chile. Allí hay dos políticos opositores más: Roberto Enríquez, dirigente de Copei, y Freddy Guevara, también de Voluntad Popular. Más tarde, López se había trasladado a la residencia de la embajada de España.

El líder opositor venezolano Leopoldo López (d) abraza a su esposa, Lilian Tintori (i). (EFE)
El líder opositor venezolano Leopoldo López (d) abraza a su esposa, Lilian Tintori (i). (EFE)

A los dos días de su salida, el Tribunal Supremo de Justicia emitió una orden de captura en su contra. En ella se le revocaba la medida de arresto domiciliario por haberla incumplido "flagrantemente". Así que, de detenerlo, iría de nuevo a la cárcel de Ramo Verde. Horas después hablaba a los medios en la puerta de la residencia de la embajada de España, de donde salía escoltado por dos integrantes de la Policía Nacional española.

Aquí arranca el dilema diplomático. Para el gobierno de Maduro, López es un prófugo de la justicia. En España se reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. "La presencia de Leopoldo López es un asunto que efectivamente podría complicar las relaciones entre el Gobierno de España y el régimen de Nicolás Maduro", explica Mariano de Alba, abogado especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Aunque también apunta que este episodio podría servir para que el gobierno español "tenga un rol de mediador entre el régimen de Maduro o actores cercanos y la oposición venezolana, toda vez que mantiene comunicación con ambas partes".

No es algo que puede influir solo en la política externa, sino en la dinámica de la política de España.

"La presencia de Leopoldo López es un asunto que efectivamente podría complicar las relaciones entre el Gobierno de España y el régimen de Maduro"

Tras las declaraciones de López a los medios en la puerta de la embajada, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, dijo que se limitarán las actividades políticas de López. "España no va a permitir que su embajada se convierta en un centro de activismo político", señaló desde Líbano. "Puede volverse un tema espinoso en la medida que el PP y Ciudadanos critiquen al PSOE por no permitir que López tenga una vocería política activa desde la residencia del embajador español en Caracas", apunta De Alba.

Este es un punto clave. Porque lo que puede ayudar a mantener las relaciones España-Venezuela, puede quemar en política Interior al presidente en funciones, Pedro Sánchez. "La única posibilidad para que sea un punto de quiebre es si Leopoldo López adopta una posición beligerante y muy protagonista desde dentro de la embajada, declarando constantemente ante los medios de comunicación. Por eso, Borrell ya dijo que no le van a permitir contacto público con la prensa porque lógicamente eso podría llevar a que el régimen de Maduro adopte represalias, poniendo en riesgo la presencia española en Venezuela. Sería una catástrofe considerando la cantidad de españoles en ese país", señala De Alba.

Sobre la sostenibilidad o no de que López esté en la embajada, De Alba explica que lo es en la medida que comporte como si fuera un asilado. "Allí la práctica internacional sostiene que no se puede permitir que los asilados practiquen actos contrarios a la tranquilidad pública, ni intervengan en la política interna del Estado territorial, que en este caso es Venezuela".

"Puede volverse un tema espinoso en la medida que el PP y Ciudadanos critiquen al PSOE y a Pedro Sánchez"

En la ley 12/2009, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria, en su artículo 16 se explica que "las personas nacionales no comunitarias y las apátridas presentes en territorio español tienen derecho a solicitar protección internacional en España". Así que, para pedir asilo político, López debería estar en España. Pero aunque por ahora la figura que mantienen es la de "huésped", el señalamiento que hace Borrell de no declarar públicamente lo pondría, al menos en lo que se refiere a su comportamiento, bajo este paraguas.

¿Podría entrar el Sebin a la residencia de la embajada de España para detener a López? En la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (24 abril 1963), en su artículo 31 se habla de la inviolabilidad de los locales consulares. En el punto 31.2, se explica que "las autoridades del Estado receptor no podrán penetrar en los locales consulares (…) salvo con el consentimiento del jefe de la oficina consular (...) Sin embargo, el consentimiento del jefe de oficina consular se presumirá en caso de incendio, o de otra calamidad que requiera la adopción inmediata de medidas de protección". Bajo esta premisa, no pueden entrar.

Lo que se mantiene de modo permanente es una patrulla de vigilancia del Sebin en la puerta de la embajada. Y, depende del momento, los medios de comunicación, que ahora han movido algo el foco que durante varios meses estuvo centrado sobre Guaidó.

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