"es posible, pero con mucho trabajo"

La transición más difícil para Venezuela: la reconciliación

Uno de los mayores retos es la reconciliación de dos bandos que, si bien varían el grueso de sus respectivas filas según el momento, son una constante en la sociedad

Foto: El líder de la oposición venezolana Juan Guaidó durante un acto en Cabimas, Venezuela. (Reuters)
El líder de la oposición venezolana Juan Guaidó durante un acto en Cabimas, Venezuela. (Reuters)

En un café de una capital latinoamericana, a Misael* casi se le escapan unas lágrimas que no sabe definir sin son de rabia, odio, dolor. O todo junto. “A esos hijos de puta no los puedo perdonar jamás. Hay algunos que vale, podrían estar en una transición, pero hay personajes del Gobierno, gente de la GNB o el FAES (cuerpos de seguridad del Estado) que no merecen vivir por todo el daño que han hecho”.

En una zona popular de Caracas, con el uniforme de la Milicia puesto, Johandru* dice con orgullo en la mirada que nadie le va a quitar lo que el Comandante (Chávez) le dio. “Ellos dicen que nosotros somos brutos (tontos), pero ahí siguen, tan inteligentes, sin llegar al poder. No saben los que es pasar trabajo y hambre. Esos escuálidos (oposición) no volverán”.

María* trabajaba en política con la oposición. Alguien cercano le advirtió que “iban por ella” y tuvo que salir de un día para otro al exilio en España, casi con lo puesto y un pasaje que alguien le compró.

En Madrid, Alberto* recibió una amenaza en el buzón de su casa: “Sabemos quién eres. No te vamos a dar descanso”. En Caracas trabajaba para un organismo cultural del Gobierno de Chávez.

Lejos –o muy cerca– de la política, uno de los mayores retos a los que se enfrenta Venezuela es la reconciliación de dos bandos que, si bien varían el grueso de sus respectivas filas según el momento, son una constante en la sociedad. La polarización se vive en picos de intensidad, pero al preguntar casi a cada venezolano, carga a sus espaldas una historia de dolor y rencor que lo desconecta “del otro”.

Como si de de un tema de amores se tratara, el psicólogo social Leoncio Barrios compara este problema y sus salidas. “Indudablemente la reconciliación será posible, pero cómo se logrará, a qué costo y en cuánto tiempo. Siempre es un proceso. Nunca es igual que antes. Uno podrá entender, pero ahí quedó una herida o al menos una cicatriz que demuestra que algo pasó. Y desde el punto de vista social es igual. Aquí hay una herida que se ha zanjado durante 20 años y se ha hecho muy profunda en los últimos 5 y hace que lo emocional esté muy a flor de piel y los planteamientos cognitivos, de comprensión, de reflexión y entendimiento poco quepan”.

Barrios explica que en estos años se vivió un proceso que enfrentó “a dos sectores del país, no necesariamente políticos. Un sector de arriba con uno de abajo. Al sector del poder político y social con otro que nunca había tenido acceso a eso”. Y se dio un enfrentamiento clasista, dice, muy rudo. “Los pata en el suelo, los monos, esa expresiones denigrantes que se usaban cuando las marchas chavistas pasaban por zona clase media, hacían sentir que había este enfrentamiento. Y por otro lado, en el chavismo caló eso de escuálidos, blanquitos. Discursos clasistas de parte y parte”.

Hoy eso sigue. “Ves en Twitter la gente que escribe eso de “muerte al comunismo”. La sola palabra “muerte” ya habla de un mundo amenazante. Hay sectores que están dispuestos a defender a este Gobierno (de Maduro) hasta la muerte. Es inocente pensar que solo son subsidiados. Hay gente que está convencida ideológicamente. Y en los sectores de oposición también hay gente radical, que en estos años de herida, muertos y sacrificios cotidianos están dispuestas a cobrarlo”, apunta el psicólogo social.

Un grupo de personas hace fila para recibir elementos del primer cargamento de ayuda humanitaria de la Cruz Roja que llegó este martes a Caracas. (EFE)
Un grupo de personas hace fila para recibir elementos del primer cargamento de ayuda humanitaria de la Cruz Roja que llegó este martes a Caracas. (EFE)

Otros conflictos, misma solución

El padre Leonel Narváez trabajó por una década en zonas de conflicto en África y otros tantos en su país, Colombia, en zonas calientes del conflicto con la guerrilla y las FARC como el Caguán o el Putumayo. Su propuesta en estas y otras zonas de América Latina fueron las Escuelas de Perdón y Reconciliación. En conversación telefónica desde Bogotá, Narváez cuenta que en Venezuela hay varios grupos ya que se ocupan de trabajar en este tema.

“El gran esfuerzo que hay que hacer, al estilo de Gandhi, Mandela o Luther King, es cómo ayudar a la gente para cultivar la paz interior. Todo empieza por ahí. Son esfuerzos que pueden ser lentos pero pueden ocurrir en unos años. Todo condicionado por algo importante: lograr tener líderes carismáticos. Que pueden ser de pequeños pueblos, de pequeñas comunidades. Y así, ir creando pequeñas islas de creatividad, pequeñas personas haciendo pequeños trabajos en pequeños lugares pueden hacer grandes cambios”, explica.

Narváez cuenta que el proceso que vive Venezuela, al igual que ocurre en otros países de América Latina o que han vivido conflictos, se basan en una máxima. “Hay 3R ascendentes y cuanto más se cultivan son más peligrosas. La Rabia que te da lo que está pasando; el Rencor o Resentimiento que te afecta a tu vida diaria, a tu propia familia, que te enferma; y la última, la Retaliación o venganza”.

¿Es posible transformar la rabia que llevan dentro muchos venezolanos en perdón? Narváez cuenta que en su experiencia y el trabajo que hace en sus Escuelas de Perdón es transformar la realidad individual para cambiar el entorno más inmediato y que sirva de efecto multiplicador. “Es cómo evitar que todas esas pequeñas cerillas que hay en miles de personas se vayan apagando en vez de que haya un fuego peor.” Y explica que la clave es la espiritualidad. “No es algo religioso, es algo a nivel cultural. Venezuela está ante el gran desafío de si se queda en la caverna o quiere hacer un salto cultural y evolutivo”.

Desde suelo venezolano, Barrios no pierde la esperanza de que la reconciliación se dará, aunque con mucho trabajo. “Este país necesita legiones de psicólogos y un replanteamiento político, moral y ético. Una infraestructura que permita un re acomodo de la psique”.

*Los nombres han sido modificados para preservar la identidad de estas personas.

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