reorganiza la insurgencia para seguir la lucha

No cantemos victoria: el ISIS progresa para restablecer sus bastiones en Irak

El "Califato" ha desaparecido, pero aún es pronto para cantar victoria. La insurgencia del ISIS en Irak avanza rápidamente pese a los esfuerzos de la Coalición Internacional contra Daesh

Foto: Imagen de un vídeo distribuido por el ISIS de varios combatientes patrullando las calles de Mosul, en octubre de 2016. (Reuters)
Imagen de un vídeo distribuido por el ISIS de varios combatientes patrullando las calles de Mosul, en octubre de 2016. (Reuters)

Arrinconados en una estrecha franja de terreno a orillas del Eúfrates, los últimos del ISIS en el este de Siria se atrincheran en cuevas y escondites ante el avance de las milicias kurdo-árabes apoyadas por EEUU. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) peinaban ayer el bastión de Daesh (Al Baguz) en busca de túneles y trampas explosivas tras expulsar el lunes a los yihadistas del último fragmento de un "Califato" que llegó a ocupar 54.000 kilómetros cuadrados, desde el noroeste de Siria hasta los alrededores de Bagdad. Esta misma mañana mandos de las SDF han proclamado la victoria definitiva en Al Baguz, aunque minutos más tarde otro portavoz desmentía este extremo.

El "Califato" ha desaparecido, pero aún es pronto para cantar victoria. La insurgencia del ISIS en Irak avanza rápidamente pese a los esfuerzos de la Coalición Internacional contra Daesh que lidera EEUU. El grupo yihadista no solo está restableciendo redes insurgentes con capacidad ofensiva en varios de sus bastiones tradicionales, también ha logrado conectarlas entre sí para que sean capaces de lanzar futuros ataques contra el Gobierno de Bagdad, donde la relativa establidad se ha interpretado como una confirmación de la derrota del Estado Islámico, advierte un informe del Institute for the Study of War.

En Mosul, la segunda ciudad del país en la que Daesh estableció su 'capital' en Irak, hoy casi completamente destruida por los ataques aéreos de la Coalición, el ISIS ha reconstruido una red de células durmientes. El grupo detonó su primer coche bomba desde 2017 el pasado noviembre y un segundo vehículo explosivo en febrero. Las redes de Daesh dentro de la ciudad facilitaron estos ataques y mantienen su capacidad para construir coches bomba en el este de la urbe, especialmente en el distrito Gogjali, donde se ubicaban las fábricas de armas del ISIS durante la batalla de Mosul.

En Bagdad, el grupo ha establecido una zona de apoyo en los cinturones del norte de la capital iraquí que conecta sus operaciones en las provincias de Diyala y Anbar. Históricamente, Al Qaeda en Irak utilizó esta región como zona de apoyo para lanzar ataques en Bagdad y trasladar combatientes y equipos entre las provincias de Anbar, Salah ad-Din y Diyala. Daesh, por su parte, logró mantener una presencia latente en esos cinturones del norte de la capital, que ni el Ejército iraquí ni las Fuerzas de Movilización Popular (grupos paramilitares en su mayoría chiíes) llegaron a 'limpiar' del todo.

Al menos dos militares y dos menores de edad murieron este martes en sendos atentados con explosivos en dos zonas del norte de Bagdad. Por ahora, el ISIS ha limitado sus operaciones en esta zona a pequeñas incursiones y ataques suicidas pero el grupo intenta desarrollar una red más robusta. Daesh también ha logrado establecer diversas células cerca de Karmah, en la provincia de Anbar, desde octubre de 2018.

¿Cómo se explica que el Estado Islámico se esté restableciendo en sus antiguos bastiones pese a la desaparición del "Califato"? En primer lugar, porque mantuvo entre 15.500 y 17.100 combatientes en Irak -según cifras del Pentágono- que le han permitido transformarse en una guerrilla integrada en la población local. En segundo, y más importante, porque parece haberse beneficiado de la condensación de las operaciones de EEUU en Siria para socavar las ambiciones de Irán en la región. Hace tiempo que la derrota del "Califato" transformó la misión estadounidense en una competición entre potencias: una contienda en la que el principal objetivo es frenar el avance de la República islámica.

"Debido a la atención internacional y a la concentración de los esfuerzos militares en la contención de Irán, la lucha contra el ISIS en el norte de Irak parece haberse relajado. Esta aparente falta de atención ha sido aprovechada por algunos grupos vinculados al Estado Islámico para reorganizar la insurgencia y, por tanto, situarse de nuevo en la lucha por el control de Irak. En esta nueva estrategia está por ver si evita errores pasados, como los ataques contra civiles, un hecho que a largo plazo le hizo perder el apoyo de muchos suníes iraquíes", explica a este diario Alberto Priego, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

En cuanto al Kurdistán iraquí, el ISIS está teniendo éxito a la hora de reclutar a kurdo-iraquíes para crear redes de ataque y una nueva amenaza insurgente con base en el Kurdistán. Los kurdo-iraquíes han contribuido tradicionalmente con los grupos salafistas-yihadistas en el país, operando bajo el estandarte de Ansar al-Islam. Varias facciones de esta organización vinculada a Al Qaeda se fusionaron más tarde con el ISIS, cuando el grupo vivió su periodo de esplendor en 2014.

Tres kurdos secuestraron a dos personas tras asaltar el edificio del gobernador de la provincia de Erbil en julio de 2018. Los tres militantes eran estudiantes de Erbil radicalizados por un clérigo kurdo-iraquí con conocidos vinculos con el ISIS y que fue arrestado tres días después del secuestro. Las fuerzas de seguridad también detuvieron en Erbil a ocho miembros de una red de financiación de Daesh el pasado octubre.

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