una ciudad similar a marte

Una vida subterránea para combatir el calor extremo en el desierto de Australia

Coober Pedy, a pesar de sus duras condiciones climáticas, la escasez de agua y estar aislado del resto del planeta, da cobijo a más de 1.700 personas de unas 45 nacionalidades diferentes

Foto:  Foto: Ana González
Foto: Ana González

Si vives en Coober Pedy tienes que recorrer 500 kilómetros para llegar al pueblo más cercano, Puerto Augusta. Cuenta la leyenda que cuando los habitantes originales de Australia vieron a los extranjeros hacinándose en refugios excavados en las montañas de arena, bautizaron al lugar como Kupa-piti, hombre blanco en un agujero, que por semejanza fonética se asimiló en inglés como Coober Pedy. Este pueblo se encuentra en una zona remota en la autopista de Stuart que recorre el continente de norte a sur y es un enclave mayor entre Alice Springs y la ciudad de Adelaida.

En diciembre, los termómetros alcanzaron 47 grados centígrados en el pueblo de Coober Pedy, batiendo récords históricos en el primer mes del verano austral. Las altas temperaturas no inquietaron a los habitantes de la subterránea localidad que, a falta de pinos, adornan sus cactus con espumillón.

No es de extrañar que los aborígenes se cuestionaran las razones por las que los blancos habían decidido habitar una zona árida sin agua ni árboles, engalanada con un despiadado sol, hogar de algunas de las bestias más mortíferas del planeta. Sin embargo, tiene su explicación, que quizá podría valer para la ciudad del futuro.

En 1915, en plena fiebre del oro, el pionero de 15 años Willie Hutchinson descubrió ópalo por casualidad, mientras buscaba agua junto a su padre y otros dos aventureros. El precioso mineral era tan abundante que atrajo a miles de mineros que buscaban hacer fortuna y convirtió el lugar en la mayor mina de mineral del mundo, con el 70% de las extracciones.

Coober Pedy. (Ana González)
Coober Pedy. (Ana González)

El pueblo, a pesar de caracterizarse por sus duras condiciones climáticas, la escasez de agua y provisiones y estar aislado del resto del planeta, da cobijo a más de 1.700 personas de unas 45 nacionalidades diferentes. “Una de las comunidades más multiculturales de Australia”, reza el ayuntamiento local en su página web.

La fiebre del ópalo

“Cuando ves ópalo en la pared de la mina los ojos se agrandan, las pupilas se dilatan y el corazón se acelera”, explica Desrey Jones (30 años), una de las pocas mujeres mineras de la conocida como la capital mundial del ópalo. “Lo llamamos la fiebre del ópalo, es como la fiebre del oro”.

Sin embargo, no es el ópalo lo que atrae a la mayoría de visitantes. Según el ayuntamiento local, tras la Primera Guerra Mundial, los soldados retornados comenzaron a afincarse en la zona y recrearon su forma de vida en las trincheras en Francia excavando “dugouts”, casas subterráneas construidas en los laterales de las montañas de arena.

“Hacemos los 'dugouts' con tuneladoras, las mismas con las que excavamos en las minas” , describe la joven minera. Además, recuerda que en el pasado construían las viviendas “con pico y pala”, como en el caso de la de su madre. “Los 'dugouts' son construcciones aislantes que se mantienen a unos 20-25 grados durante todo el año y nos ahorran cientos de dólares”, explica Jones

Similar a Marte

Tras las casas, llegaron las librerías, galerías de arte, cafeterías, restaurantes, una iglesia ortodoxa serbia y otra protestante, entre otras curiosidades bajo tierra que, junto al paisaje natural y las montañas blancas de arena en las zonas de minería han atraído a cineastas y artistas de todo el mundo.

Foto: Ana González
Foto: Ana González

“Coober Pedy tiene un aspecto similar a Marte”, cuenta George, exmilitar, dueño de un camping de caravanas en el centro y guía turístico: “Aquí han rodado parte de la película de Mad Max y Pitch Black”, afirma. Además, insiste en que el cineasta alemán Wim Wenders también grabó allí uno de sus filmes “porque es un lugar único en el mundo”.

No es de extrañar que el pueblo subterráneo haya servido de inspiración al Centro Australiano de Ópalo (AOC, por sus siglas en inglés), en la zona minera de Lighting Ridge, que ha realizado una inversión de 34 millones de dólares australianos (unos 21 millones de euros) para construir un edificio subterráneo completamente sostenible que, según explica Jenni Brammal, manager del centro, “servirá de paradigma de construcción públicas sostenibles bajo tierra en zonas semi-áridas”.

“El diseño del centro de ha visto influencia por factores como la necesidad de ser autosuficiente y la necesidad de protegerse de efectos del cambio climático, como las altas temperaturas”, explica Elizabeth Smith, paleontóloga y miembro del comité directivo AOC.

Foto: Ana González
Foto: Ana González

El centro homenajeará a la Piedra Preciosa Nacional, el ópalo, y a las personas que las encontraron y servirá de nexo para el desarrollo económico, cultural y social entre las zonas productoras de ópalo del interior de Australia.

Los 'dugouts' son una alternativa de vivienda para hacer frente a elevadas temperaturas y falta de material de construcción en zonas áridas

Los 'dugouts' son una alternativa de vivienda para hacer frente a elevadas temperaturas y falta de material de construcción en zonas áridas, pero se enfrentan a un enemigo común, el agua, que ha dañado numerosos hogares construidos sin el asesoramiento de expertos.

“Este tipo de piedra es como una esponja y cuando se moja es un desastre”, espeta Edi, un ingeniero suizo que reside en el pueblo desde hace tres años y, además, “algunos 'dugouts' fueron construidos por debajo del nivel del agua de drenaje, lo que da lugar a inundaciones en caso de lluvias fuertes”.

Medidas contra el calor extremo

La creatividad de los habitantes de Coober Pedy no se limita a su subterránea sociedad. Sobre la tierra, cuentan con uno de los campos de golf más llamativos del mundo en el que el césped brilla goza por su ausencia. Los golfistas cargan con ellos un pequeño cuadrado de hierba artificial que colocan sobre la arena para poder golpear la bola.

Foto: Ana González
Foto: Ana González

Australia atraviesa una de las peores sequías de la historia del país. Ha afectado a miles de agricultores, especialmente en las regiones de Queensland y Nueva Gales del Sur. Las temperaturas, que se han elevado un grado desde 1910, “continuarán aumentando en mar y aire, con más días cálidos y olas de calor”, según el Departamento de Meteorología del gobierno australiano en su último informe de 2018.

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