La tribu más hostil del mundo mata a un turista en la isla prohibida de India
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CENTINELA DEL NORTE, un paraíso mortal

La tribu más hostil del mundo mata a un turista en la isla prohibida de India

Situada en el archipiélago de las islas Andamán, al este del golfo de Bengala, solo consta de 72 kilómetros cuadrados donde acaba de perder la vida un incauto turista norteamericano

placeholder Foto: Centinela del Norte, la isla más hostil del mundo. (CC)
Centinela del Norte, la isla más hostil del mundo. (CC)

En los tiempos de la globalización, de los viajes y de internet, pocos puntos en el planeta pueden considerarse como inexplorados o desconocidos. Con un pasaporte en la mano y con Google Earth en la otra, cualquier persona puede descubrir los lugares más recónditos del planeta. Pero, en pleno siglo XXI, sigue existendo una pequeña isla inexpugnable e imposible de visitar, donde vive la tribu más hostil del mundo. Poner un pie en su territorio significa automáticamente la muerte.

Situada en el archipiélago de las islas Andamán, al este del golfo de Bengala, en el Índico, la isla Centinela Norte pertenece administrativamente al Gobierno de India. Consta de unos 72 kilómetros cuadrados de extensión, pero se desconoce la población exacta que la habita. Lo que sí se sabe es que es una de las tribus aborígenes más violentas del mundo, que llevan en la isla más de 55.000 años y que su subsistencia se basa en la recolección y la caza.

Foto: Imagen de la isla Hokkaido, desde donde debería de verse Esanbe Hanakita Kojima. (FOTO: CC)

Pero la muerte del visitante está permitida por ley, como acaba de ocurrir. Un turista estadounidense, cuyo nombre no trascendió, quiso ir a esta isla. Estaba visitando a un amigo en la isla de Andamán del Norte, donde consiguió convencer a un pequeño grupo de pescadores para que le acercaran a la isla prohibida. Pese a ser advertido de la violencia de los aborígenes, decidió acudir hasta allí... donde se le perdió la pista definitivamente, hasta que las autoridades fueron avisadas de lo ocurrido.

Los pescadores que llevaron al norteamericano a Centinela Norte avisaron a su amigo en Andamán del Norte, quien contactó con la policía para avisarles de que le habían perdido la pista desde aquel 16 de noviembre. Tras la investigación que lograron llevar a cabo, los aborígenes confesaron haber acabado con la vida del turista, al incumplir la norma que impide el paso a la isla de ninguna persona que no sea nativa. Los medios locales aseguran que falleció tras recibir el impacto de varias flechas.

"La isla de Centinela Norte es un área prohibida, la entrada en esta isla está restringida bajo la regulación para la Protección de las Tribus Aborígenes, nadie tiene permitido ir allí", aseguró el portavoz de la policía de Andamán, Jatin Narwal. No existen evidencias de que conozcan tecnologías básicas de agricultura o el fuego, y un contacto prolongado con personas criadas en la civilización podría contagiarles enfermedades mortales tan simples como un constipado.

Un lugar con un rescate de película

Poco o nada se sabe sobre la isla o sus habitantes, más que por las escasas imágenes que se han podido captar en tomas aéreas o con primáticos con gran potencia desde barcos en medio del mar. Sí se sabe que, en lo puramente geográfico, el territorio cuenta con una densa jungla, además de un arrecife de coral a su alrededor que hace difícil la navegación; en cuanto a los aborígenes, se sabe que son de raza negra, de pequeña estatura y fabrican sus propios arcos y lanzas.

placeholder Una de las pocas imágenes tomadas de los habitantes de Centinela del Norte. (CC)
Una de las pocas imágenes tomadas de los habitantes de Centinela del Norte. (CC)

La isla se dio a conocer mundialmente en 1981, cuando el carguero Pimrose naufragó y encalló en las orillas de la isla. Como si de una macabra película se tratase, los indígenas trataron de subir al barco en busca de los ocupantes de la nave, que con hachas de bombero y pistolas de bengalas se defendieron durante varios días, hasta que un helicóptero consiguió llegar hasta la embarcación y rescatar con vida a todos los tripulantes. Los restos del Pimrose se pueden ver con Google Earth.

En 2006, dos pescadores que quedaron encallados en el arrecife de coral no corrieron la misma suerte, y los aborígenes acabaron con su vida a flechazos. Lo mismo que ha ocurrido hace escasos días con este turista norteamericano que osó pisar la isla Centinela Norte, uno de los pocos lugares inexpugnables del mundo en el que, por ley, los habitantes te pueden matar. Un paraíso terrenal desde el aire que se convierte en un infierno si intentas solo pisarlo.

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