¿Brexit sin acuerdo? Todos los frentes abiertos que May tiene en Westminster
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numerosos cambios con respecto al plan original

¿Brexit sin acuerdo? Todos los frentes abiertos que May tiene en Westminster

Aunque la primera ministra británica consiga un pacto con Bruselas, la mayor dificultad a la que se enfrentaría a continuación sería la de ratificarlo en la Cámara de los Comunes

Foto: La primera ministra británica, Theresa May, en Bruselas. (EFE)
La primera ministra británica, Theresa May, en Bruselas. (EFE)

Cerrar un acuerdo del Brexit ya no entraña tantas dificultades a nivel técnico. Sin embargo, se ha llegado a una fase en la que todo se trata de una cuestión de confianza y la 'premier' Theresa May ha pedido a los suyos el último voto. Les promete que la ambigua declaración política que quiere cerrar con Bruselas sobre las futuras relaciones conducirá a un buen pacto, que Irlanda del Norte no tendrá un estatus diferente y que el periodo de transición solo se alargaría por unos meses.

El problema es que su Plan de Chequers está prácticamente muerto, los norirlandeses del Partido Unionista Democrático (DUP) —de cuyo apoyo depende para gobernar— amenazan con quitarle el respaldo y los 'brexiteers' traman rebelión porque temen quedarse como "Estado vasallo sine die".

Hasta hace muy poco, la frase que se escuchaba en Westminster era "al final todo saldrá adelante". Sin embargo, tras la última cumbre europea y cuando quedan poco más de cinco meses para que se llegue a la fecha del divorcio (29 de marzo de 2019) existen cada vez más dudas sobre si un eventual acuerdo de salida podrá luego ratificarse en la Cámara de los Comunes.

Foto: La primera ministra británica, Theresa May. (Reuters)

May tiene cada vez más frentes abiertos. Los 'brexiteers' no están especialmente contentos ante la posibilidad de ampliar el periodo de transición más allá de diciembre de 2020, entre otras cosas por los pagos extra que tendrían que hacer a las arcas comunitarias. A principios de año, Downing Street negó por activa y pasiva que estuviera barajando esta opción. Sin embargo, ahora la líder 'tory' dice que está planteándose ampliar "solo por unos meses" la fase de implementación.

El núcleo duro de los 'tories' euroescépticos, capitaneado por el European Research Group de Jacob Rees-Mogg, sospecha que el fracaso de la última cumbre en Bruselas forma parte de una detallada coreografía. Considera que todo es una estrategia de May para usar el reloj en contra del Parlamento británico al que querría plantear en el último minuto un "lo tomas o lo dejas", consciente de la que la mayoría de sus señorías está en contra de una salida sin acuerdo.

Por su parte, los norirlandeses del DUP muestran cada vez más preocupación ante el llamado 'backstop'. Desde el principio, tanto Bruselas como Londres han coincidido en cerrar un "plan de emergencia" para que, en caso de que las negociaciones sobre las futuras relaciones comerciales colapsen, no exista una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

Theresa May quiere ahora dejar a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera sin adquirir el compromiso de poner una fecha concreta de salida

Sin embargo, mientras que la propuesta de la UE pasa por dejar a la provincia británica alineada con el mercado único y la unión aduanera, May quiere ahora dejar a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera. A los suyos les ha dicho que sería por un tiempo limitado, pero en una conversación privada con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, se habría comprometido a no poner una fecha específica de salida.

Alargar el tiempo de transición reduciría las posibilidades de tener que llegar a utilizar este "plan de emergencia". En cualquier caso, ampliar este periodo de implementación no evitaría incluir el "backstop" en el eventual acuerdo de salida. ¿Siguen ahí? Incluso para los diputados esto se ha convertido ya en un trabalenguas.

May insiste en que no será necesario utilizar ninguna red de seguridad porque su objetivo es cerrar las futuras relaciones con el bloque para diciembre de 2020. Pero teniendo en cuenta que el pacto comercial entre la UE y Canadá tardó siete años en elaborarse, la 'premier' no cuenta con especial credibilidad.

Los nuevos enemigos de May

Pero aún hay más. A May le han salido esta semana unos nuevos enemigos nada esperados: los propios 'tories' escoceses capitaneados por la hasta ahora siempre fiel (e influyente) Ruth Davidson, para muchos, la verdadera responsable del triunfo conservador en las generales de 2017.

Davidson amenaza ahora con dimitir si Irlanda del Norte queda con un estatus especial porque eso le deja sin munición para seguir luchando contra la independencia en Escocia. Y, por otra parte, extender el periodo de transición socava su promesa de abandonar la Política Pesquera Común de cara a las elecciones regionales de 2021, el arma más potente que tenía contra los nacionalistas del SNP.

Entre tanta tensión, los 'remainers' están presionando más que nunca para conseguir un segundo referéndum. Este sábado marcharán por las calles de Londres una vez más asegurando que es la única opción para evitar la catástrofe que supondría abandonar el bloque sin pacto.

¿Aumentan las posibilidades de tener primarias en el Partido Conservador antes de que finalice el año? Los 'brexiteers' se reunieron el pasado miércoles para valorar si es conveniente presentar una moción de censura contra May. Se necesitan 48 votos para forzar una votación.

Foto: La primera ministra británica, Theresa May. (Reuters)

Son muchos los que piden ahora a David Davis, el que fuera ministro del Brexit, que asuma el liderazgo. Pero unas primarias serían sangrientas (políticamente hablando) y brutales para la formación. Y no existe ninguna garantía de que con un nuevo líder el panorama vaya a cambiar. No hay tiempo y la UE seguramente no va a ofrecer una extensión del Artículo 50.

Durante el fin de semana se esperan también conversaciones entre ministros de cara a la reunión de Gabinete del próximo martes. De momento, no están previstas dimisiones. Pero todo puede cambiar en cuestión de horas. Predecir un posible escenario para el Brexit es ya tan complejo (o más) que predecir el tiempo. Y aunque los británicos están acostumbrados a salir con paraguas para luego no tener que utilizarlo, la incertidumbre ante un divorcio sin pacto es algo que llevan peor.

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