londres y la UE no logran cerrar un acuerdo

Del “momento de la verdad” al gran parón: ¿qué está pasando con el Brexit?

La sensación a este lado del Canal de la Mancha es que con la posición que mantiene Theresa May, no es posible llegar a un acuerdo

Foto: Michel Barnier. (Reuters)
Michel Barnier. (Reuters)

"Octubre será el momento de la verdad". Cuando Donald Tusk pronunció estas palabras, hace apenas un mes, seguramente no se imaginaba que esa 'verdad' iba a tener este aspecto: el de batalla mutuamente perdida, sin ganador, y con el reloj avanzando implacable. Quedan menos de seis meses para que Reino Unido abandone la Unión Europea, se logre un acuerdo o no. Y, tras el optimismo de la última semana, las negociaciones se han detenido en seco. En la recta final, las posiciones no se mueven, y un Brexit sin acuerdo "está más cerca que nunca", ha reconocido Tusk.

De nada ha servido el viaje apresurado del negociador británico para el Brexit, Dominic Raab, el domingo a Bruselas para reunirse con su homólogo europeo, Michel Barnier. "Creo que el domingo por la tarde Barnier vio claro que el espíritu de las conversaciones no prometía ningún progreso antes de la cumbre" que arranca este miércoles en la capital de la Unión Europea, han explicado fuentes europeas. Entonces, ¿ahora qué?

Esperando a (que se mueva) May

La sensación a este lado del Canal de la Mancha es que con la posición que mantiene Theresa May no es posible llegar a un acuerdo. La 'premier', por su parte, exige a sus socios que sean flexibles. En Europa, no entienden por qué Reino Unido se niega a comprometerse a introducir unos controles suaves —poco más que escaneados de códigos de barras, al tipo de los que existen entre Canarias y el resto de España— entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña en el caso de que Reino Unido deje la unión aduanera europea, para evitar que, pase lo que pase, se eleve una frontera.

Pero Londres se niega a plantear una medida que, consideran, supondría una separación inaceptable entre su provincia de Irlanda del Norte y el resto del país. "No tener un acuerdo es mejor que cerrar un mal acuerdo", ha advertido en varias ocasiones May. La primera ministra ha aceptado la invitación de sus socios para reunirse con ellos este miércoles por la tarde en Bruselas, antes de la cena que mantendrán a 27 sin ella, para constatar que no ha habido los "progresos suficientes" para prácticamente dejar cerrado el acuerdo de divorcio y comenzar a negociar al pacto futuro.

Theresa May quiere que sus socios europeos cedan en el asunto de Irlanda del Norte. (Reuters)
Theresa May quiere que sus socios europeos cedan en el asunto de Irlanda del Norte. (Reuters)

Ambas partes esperan a que la otra haga un movimiento que desbloquee la situación. "Para que haya un avance definitivo, además de buena voluntad necesitamos nuevos hechos", ha insistido Tusk. El mismo mensaje que enviaron los socios a May en la tensa cumbre de Salzburgo, un mes perdido. Mientras, la fecha en que se hará efectivo el Brexit, el próximo 29 de marzo, se acerca peligrosamente. En teoría, octubre era el mes límite para lograr un acuerdo a tiempo, pero parece que habrá que esperar a noviembre, incluso diciembre, para que la presión mueva lo que no es capaz de mover la política.

En resumen: salvo que May sorprenda a propios y ajenos presentándose a la cumbre de este miércoles noche —que se prolongará hasta este jueves— aceptando el famoso 'escudo', la reunión servirá para constatar que ahora no es posible alcanzar un acuerdo. "No habrá un acuerdo sobre el divorcio sin un 'escudo' que pudiera funcionar y que fuera legalmente vinculante; esto no va a cambiar", han recalcado las fuentes europeas. Y, en palabras de Tusk, poco margen queda ya para el optimismo.

El acuerdo va para largo

Barnier, que informará este miércoles a los líderes europeos de cómo estaban yendo las negociaciones hasta que se detuvieron este domingo, ya ha advertido de que hay "varias cuestiones abiertas" y no se ha logrado ese “progreso decisivo”, por lo que ha hablado más bien de cerrar un acuerdo “en las próximas semanas”. Patada para delante. Vuelve a cobrar fuerza la necesidad de ir preparando el terreno por si no hubiera acuerdo. La semana pasada, a la vista de todos los esfuerzos que se pusieron en lograr un acuerdo para este lunes, la Comisión Europea retrasó la publicación de nuevos documentos de preparación para ese escenario. Ahora, se espera que retome el asunto.

Barnier se reúne con Tusk para informarle del parón en las negociaciones antes de la cumbre. (Reuters)
Barnier se reúne con Tusk para informarle del parón en las negociaciones antes de la cumbre. (Reuters)

También queda en el aire la celebración de la cumbre de noviembre, que en principio iba a ser convocada tras constatar que el acuerdo estaba casi hecho, para rematarlo. La cita corre el riesgo de convertirse ahora en una cumbre sobre el Brexit sin red a la que se encaminarían ambas partes si no consensúan cómo romper relaciones de manera ordenada, en lugar del caos que supondría una salida de Reino Unido a las bravas. La estrategia puede pasar, una vez más, por no solucionar las cosas hasta última hora. Pero como demostró David Cameron durante su fallida campaña del referendo del Brexit, el riesgo de que la cosa se les vaya de las manos aumenta cuando más se espera.

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