FUE OPERADO POR UN EJÉRCITO DE 100 MÉDICOS

Milagro: un niño de 10 años sobrevive a un pincho para carne que atravesó su cabeza

El objeto cruzó 13 ó 14 centímetros de su cabeza sin tocar los ojos, el cerebro, la médula espinal ni los vasos sanguíneos del cuello

Foto: Imagen del pincho atravesando la cabeza del menor (Fuente: Youtube)
Imagen del pincho atravesando la cabeza del menor (Fuente: Youtube)

Te puedes tropezar en casa, caerte por la escalera y tener la mala suerte de morir. O puedes ser atacado por un enjambre de avispas, caer de un árbol, atravesarte la cabeza con un pincho para carne y salir prácticamente ileso. Esto último es lo que le ha sucedido a un niño de diez años de Misuri, Estados Unidos, que ha sobrevivido a una serie de tragedias encadenadas.

Xavier Cunningham se encontraba jugando con sus amigos en su casa. Habían encontrado un pincho de carne de los que se usan para las barbacoas y lo colocaron de pie en el césped para que nadie tropezara con él. Después, subió a su casa-árbol y ahí comenzaron sus problemas.

Un montón de avispas comenzaron a atacarle y Xavier cayó del árbol con tan mala suerte que se clavó el pincho de carne en la cabeza. Le entró por la mejilla y cruzó 13 ó 14 centímetros hasta que salió por la nuca. Sus gritos desgarradores alertaron a sus padres, que se encontraron con la tragedia cuando el niño entró en casa con el pincho atravesado, aunque su mayor preocupación eran las avispas que seguían persiguiéndole.

“Me estoy muriendo”

Tal y como relata Gabrielle Miller, la madre del pequeño, a The Kansas City Star, fueron rápidamente al hospital y en el camino Xavier les decía: “Me estoy muriendo, mamá”. Tres hospitales en apenas unas horas vieron pasar al niño: primero uno local, después un segundo para niños hasta que, finalmente, terminó ingresado en el Hospital de la Universidad de Kansas la noche del sábado.

Ahí se reunió un ejército de más de 100 profesionales que esperaron a la mañana del domingo para proceder a retirar el pincho. La noche fue tensa, pues los padres tenían que cuidar de que Xabier no se tocara el pincho en los momentos en los que se quedaba dormido.

Koji Ebersole, director de neurocirugía endovascular, aseguraba a The Kansas City Star que el pincho “había pasado sin tocar sus ojos, su cerebro ni la médula espinal, pero nuestra principal preocupación eran los vasos sanguíneos del cuello”. La forma cuadrada que tenía el pincho complicó aún más la operación, pero los profesionales consiguieron extraerlo sin causar daños y sin que Xavier se pusiera nervioso, lo que podría haber provocado que se moviera y aparecieran nuevas lesiones.

Xavier se recupera ya y en menos de una semana podrá irse a casa. Gracias a los médicos y a un milagro, como se desprende de las palabras de Ebersole: “Atravesar 13 ó 14 centímetros desde la parte frontal de la cara y no golpear ninguna parte crítica es algo que ocurre una vez entre un millón”.

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