Londres se prepara para el peor escenario

Pensionistas, bancos, tabaco... ¿Cómo será el salto al vacío del Brexit si no hay acuerdo?

Reino Unido se prepara para el peor de los escenarios: salir de la Unión Europea el próximo marzo sin haber logrado un acuerdo con sus socios que suavice el salto al vacío

Foto: Dominic Raab ha presentado 24 documentos de contingencia por su las negociaciones fracasan. (Reuters)
Dominic Raab ha presentado 24 documentos de contingencia por su las negociaciones fracasan. (Reuters)

"No es lo que queremos, ni lo que esperamos". Aunque, por si acaso, Reino Unido se prepara para el peor de los escenarios: salir de la Unión Europea el próximo marzo sin haber logrado un acuerdo con sus socios que suavice el salto al vacío. El secretario de Estado británico para el Brexit, Dominic Raab, ha presentado 24 documentos de un total de 80 que suponen el "Plan B" del Gobierno británico. El tiempo vuela y, aunque ambas partes han pactado redoblar sus esfuerzos negociadores con la vista en lograr un acuerdo en octubre o noviembre, a nadie se le escapa que se ha hecho muy poco progreso en las cuestiones tan sensibles como el comercio y la frontera entre Irlanda del Norte y el resto de Irlanda. Pero Raab insiste: aún es posible alcanzar un "buen acuerdo".

Si no se lograse, el ejército no tendrá que salir a la calle para garantizar el suministro de alimentos y bebidas, como se ha mancionado de manera catastrófica. Londres apuesta por reconocer los estándares que se aplican en la UE a la comida de manera unilateral, lo que supone que no pondrán trabas a los productos alimenticios europeos, aún si la UE no les corresponde. Y cuenta con que si la política falla, la lógica de mercado les eche un cable: incluso sin acuerdo, los productores europeos querrán seguir vendiendo sus productos a los británicos, ha asegurado Raab.

Quizás lleve un tiempo, pero el secretario de Estado cuenta con que se lograrán arreglos concretos para facilitar los intercambios. No hay ninguna garantía, pero cree que sus socios europeos no se enconarían y se mostrarán dialogantes, incluso si no se logra un acuerdo. Una paradoja, como le ha indicado un periodista de 'The Sun': en varios frentes, Londres confía en sortear un fracaso en las negociaciones logrando otros acuerdos con los europeos.

Raab y su homólogo europeo, Michel Barnier, en su último encuentro en Bruselas. (EFE)
Raab y su homólogo europeo, Michel Barnier, en su último encuentro en Bruselas. (EFE)

Vacaciones y compras más caras

En cualquier caso, un Brexit sin acuerdo se notará en los bolsillos. La libre circulación de bienes, uno de los privilegios de la UE, dejará de aplicarse a Reino Unido, que asume que sus productos serán gravados con aranceles por sus socios europeos. La vida se complicará para todos las empresas que exportan bienes a la UE, a las que el gobierno recomienda que contraten los servicios de especialistas para ayudarles a encontrar alternativas y a hacer frente a las nuevas exigencias para acceder al mercado único. Además, aunque Londres no lo menciona, lo más probable es que el consumidor europeo tenga que pagar más por los productos importados de Reino Unido, y viceversa.

¿Sin acceso a cuentas y pensiones?

El gobierno de Theresa May asume también que será más caro ir de vacaciones a la UE. Y que los costes de pagar con tarjeta entre uno y otro lado del Canal de la Mancha aumentarán si no se llega a un acuerdo. Tampoco descarta que aquellos que se encuentren en la UE no puedan acceder a sus cuentas en el Reino Unido. Esta incertidumbre se extiende también a préstamos y seguros, "de vida o anualidades", punto este último que podría afectar a los pensionistas británicos que residen en España. "Habrá cambios", ha reconocido Raab, quien ha insistido en que, llegado el caso, se trataría de lograr pactos para evitar estos problemas.

Además. Londres, uno de los mayores centros financieros del mundo y el mayor de Europa, ofrecerá a las firmas y fondos europeos acceso temporal para que puedan seguir operando tras el Brexit. Un gesto con el que espera lograr una reciprocidad que en absoluto tiene garantizada.

La City, mayor centro financiero de Europa, se vería muy afectada por un Brexit sin acuerdo. (Reuters)
La City, mayor centro financiero de Europa, se vería muy afectada por un Brexit sin acuerdo. (Reuters)

Nuevas cajetillas de tabaco

Es difícil que los británicos que votaron en el referendo sobre el Brexit se imaginaran hasta que punto la UE está presente en sus vidas y qué podían perder si la abandonaban. Por ejemplo, las actuales cajetillas de tabaco. Es casi anecdóctico, pero el Gobierno británico ha avisado de que tendrán que cambiarse, ya que las explícitas fotografías que hoy advierten de los peligros de fumar son propiedad intelectual de la Unión Europea.

Más importante es el hecho de que los hospitales británicos y las farmacias podrían verse desprovistas de algunos medicamentos y productos tan fundamentales como la sangre que se utiliza para trasfusiones. Raab afirma que su país es prácticamente "autosuficiente" respecto a la hora de cubrir la necesidad de sangre, pero en cualquier caso se prevé que facilitar que el flujo desde la UE no sea interrumpido. Raab también ha asegurado que los suministradores farmacéuticos cuentan con reservas suficientes como para cubrir la demanda -normal- de 200 fármacos durante tres meses.

Cajetillas con pulmones afectados por el tabaco. (EC)
Cajetillas con pulmones afectados por el tabaco. (EC)

Amenaza con no pagar la factura del Brexit

Reino Unido también cuenta con apoyar a todos aquellos que a día de hoy se benefician de distintos programas europeos, como el educativo Erasmus+, el de investigación Horizonte 2020 o las ayudas agrícolas a través de la PAC. La idea es evitar que se queden colgado. Eso sí, solo hasta 2020, cuando se acaba el actual ciclo presupuestario europeo y, por tanto, el ciclo de ayudas actual.

La cuestión del presupuesto, otra de las más espinosas en la negociación del Brexit, ha sido una vez más mencionada por Raab. En principio, Londres cumplirá con las facturas que se comprometió a pagar hasta 2020. Eso sí, "nada está acordado hasta que todo esté acordado". Una forma elegante de volver a avisar a sus socios europeos de que, si no se logra un acuerdo, no sacarán la billetera.

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