la ue quiere evitar una guerra comercial

La misión imposible de Juncker: convencer a Trump de que baje las armas

Un viaje de paz que se interpreta como el último intento por parte de la Unión Europea de evitar una guerra comercial abierta con EEUU

Foto: Juncker tratará de que Trump entierre el hacha de guerra comercial. (Reuters)
Juncker tratará de que Trump entierre el hacha de guerra comercial. (Reuters)

"Los países que nos han tratado injustamente en materia comercial durante años vienen a Washington a negociar. Esto debería haber tenido lugar hace muchos años, pero como dice el refrán, ¡mejor tarde que nunca!". Con este espíritu se prepara Donald Trump para recibir hoy al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en un viaje de paz que se interpreta como el último intento por parte de la Unión Europea de evitar una guerra comercial abierta con EEUU.

En los días previos a su visita a Washington, Juncker se ha abstenido de acercarse a Twitter. Era previsible la provocación de Trump y el experimentado político luxemburgués opina —a diferencia de su colega Donald Tusk, que protagonizó un rifirrafe tuitero— que es mejor no entrar al trapo con el presidente americano. Es el terreno donde se siente más cómodo. Y el objetivo del encuentro es abrir vías de entendimiento con EEUU. O, al menos, evitar empeorar la situación.

De manera oficial, Juncker —que ha hablado con varios líderes europeos antes de su viaje— no lleva "ninguna oferta" o concesiones que poner sobre la mesa para evitar que el presidente americano cumpla con su amenaza de imponer aranceles del 25% a los vehículos europeos. "No hay ofertas, es una discusión, un diálogo, una oportunidad para hablarse y mantenerse comprometidos en la vía del diálogo", ha asegurado su portavoz, Margaritis Schinas.

Pero Juncker sí "hará sugerencias sobre cómo podemos entablar un diálogo para evitar" que las tensiones comerciales sigan 'in crescendo', dijo la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado viernes. La estrategia pasa por plantearle a Trump que baje las armas y se siente a hablar una reducción de aranceles a los vehículos por parte de cuatro partes: Japón, Canadá, la Unión Europea y EEUU, según han confirmado fuentes europeas a Bloomberg. Una zanahoria con la que acercar al creador de la doctrina del 'América primero' de nuevo al club de los mayores defensores del librecambismo a día de hoy.

¿Un hermano pequeño del TTIP?

El presidente de la Comisión Europea también pretende advertir a Trump de que sus esfuerzos por ignorar a Bruselas y entablar relaciones bilaterales con los estados miembros de la UE son en vano. La Comisión es la única con poderes para negociar cualquier medida de comercio internacional en nombre de los Veintiocho. Y lo demostrará haciendo una oferta al presidente para sellar un acuerdo de libre comercio reducido entre EEUU y la UE.

Se trata de un hermano pequeño, diminuto, del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (conocido como TTIP) que, con apenas un par de flecos sueltos por resolver, Trump descarriló a su llegada a la Casa Blanca. En lugar de ser tan amplio, se centraría solo en bienes industriales y permitiría una rebaja de aranceles recíproca, de nuevo según las fuentes citadas por Bloomberg. Pero sería un gesto de gran importancia, ya que supondría un cambio de tónica con Trump, empeñado hasta el momento en tratar a la UE como un "enemigo".

Donald Trump, ideólogo del 'América primero', defendió sus aranceles antes de ver a Juncker. (Reuters)
Donald Trump, ideólogo del 'América primero', defendió sus aranceles antes de ver a Juncker. (Reuters)

Sin embargo, la desconfianza muta complica cualquier punto de encuentro, incluso si Washington dio muestras de estar dispuesto a entrar a negociar con la UE durante la reunión de los ministros de Finanzas del G20 que se celebró este fin de semana en Buenos Aires. El secretario de Comercio estadounidense, Steven Mnuchin, dejó caer la posibilidad de negociar un acuerdo de libre comercio "sin aranceles", "justo y recíproco", entre la UE y EEUU, según EFE. Unas palabras recibidas con escepticismo a este lado del Atlántico, donde se niegan a negociar con una "pistola en la sien", en palabras del francés Bruno Le Maire.

Más pesimismo que optimismo en Europa

Bruselas envía a Washington a una importante comitiva, entre los que destaca Cecilia Malmström, responsable de Comercio de la CE y, por tanto, adalid del acuerdo de librecambismo entre ambos lados del Atlántico, quien estará también presente en parte de la reunión, que comenzará con un cara a cara entre ambos presidentes. Juncker, conocido por su cintura política, su irreverente humor y su experiencia, pero también por su europeísmo, tratará de conectar con Trump, un hombre obsesionado con el "daño" que, asegura, causa la UE a EEUU.

Juncker, con los líderes de Francia, Japón y Canadá, en la cumbre del G7, donde creció la tensión. (Reuters)
Juncker, con los líderes de Francia, Japón y Canadá, en la cumbre del G7, donde creció la tensión. (Reuters)

Aunque Trump es imprevisible, ha demostrado ser consistente en su empeño por aplicar políticas proteccionistas. Y la situación de los aranceles del sector del motor —la UE aplica tarifas de importación mayores que EEUU a los vehículos de su socio, según datos de Ifo—, que se suma al superávit comercial de Alemania con EEUU, es una de sus obsesiones. Por ello, la consigna en Bruselas es de pesimismo moderado. La ministra de Industria de España, Reyes Maroto, ya daba este lunes por hecha la imposición de aranceles, tras la reunión que mantuvo con Malmström en Bruselas.

En cualquier caso, la Comisión Europea ya ha dejado claro que responderá si Washington eleva los aranceles a los coches europeos: adoptará represalias contra las exportaciones estadounidenses por valor de hasta 294.000 millones de dólares (252.000 millones de euros). Un paso que, tras la imposición de los aranceles al acero y aluminio europeos, y la primera respuesta europea con aranceles a productos como el Bourbon o las motos Harley-Davidson, supondría la confirmación del arranque de una guerra comercial en la que solo puede haber perdedores. Lo ha resumido Juncker: "Nosotros también podemos hacer estupideces".

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