cuenta atrás para el rescate

Incertidumbre en el rescate de Tailandia: últimas horas antes de las lluvias previstas

Las autoridades suspendieron ayer el rescate porque los niños aún no pueden bucear

Foto: Personal militar frente a la cueva Tham Luang donde están atrapados los doce niños y su entrenador en Tailandia. (Reuters)
Personal militar frente a la cueva Tham Luang donde están atrapados los doce niños y su entrenador en Tailandia. (Reuters)

Tailandia ha despertado hoy con el corazón en un puño esperando el desenlace de la historia de los 12 niños y su entrenador que llevan casi dos semanas atrapados en una cueva en el norte del país. Porque el tiempo se agota. Aunque la temporada de lluvias monzónicas ha dado un respiro durante los últimos días y solo se han registrado algunos pequeños aguaceros, las previsiones marcan que las lluvias volverán con fuerza en breve, entre hoy y mañana, lo que probablemente hará que el nivel del agua dentro de la cueva vuelva a subir.

Todo apuntaba a que se intentaría un rescate ayer. Sin embargo, la operación fue suspendida por las autoridades por motivos de seguridad ya que los niños “aún no pueden bucear”, según anunció ayer por la noche Narongsak Osatanakorn, gobernador de Chiang Rai, la provincia en la que está la cueva. En las últimas horas ha comenzado a llover, sin que por el momento haya cambio de planes en el operativo.

Desde el primer momento, las autoridades han repetido que no se tomarían riesgos en el rescate, pero el tiempo no está de su parte. La muerte, además, uno de los miembros del equipo de rescate por la falta de oxígeno y cansancio en la noche del jueves al viernes hizo a las autoridades replantearse los riesgos de la operación.

Sacar a los niños y su entrenador de la cueva es una tarea altamente compleja, ya que se encuentran varios kilómetros tierra adentro, en una zona abrupta con muchos desniveles.

Las autoridades barajaron un rescate buceando como primera opción por ser la más rápida. Sin embargo, la operación es también muy peligrosa

Desde la noche del lunes, cuando los 13 fueron encontrados por dos buzos británicos, las autoridades barajaron un rescate buceando como primera opción por ser la más rápida. Por ello, desde el martes, el equipo de fútbol comenzó a recibir clases de buceo para acostumbrarse a las condiciones bajo el agua. Sin embargo, como puso en evidencia la muerte del buzo, la operación es también muy peligrosa, ya que los pasillos son angostos y la visibilidad prácticamente nula en varios de los tramos.

El trayecto incluye varias cámaras inundadas y un terraplén por el que los niños tendrían que escalar. Para un buceador experimentado, el trayecto lleva entre 6 y 11 horas, probablemente más en el caso de los niños. El nivel del agua es uno de los factores determinantes, ya que puede dificultar el trayecto y afectar también a las corrientes dentro de la cueva. “Si hay lluvias fuertes hoy, tendremos que sacar a los niños”, aseguró el gobernador. “Pero si la situación es estable [dentro de la cueva], podemos dejar que se queden”. Otra de las principales preocupaciones ayer era el nivel de oxígeno dentro de la cueva, que había caído al 15 por ciento, cuando lo normal es de un 21 por ciento.

Incertidumbre en el rescate de Tailandia: últimas horas antes de las lluvias previstas

No obstante, las autoridades han asegurado que han logrado mantener bajo control los niveles de oxígeno en la gruta. "Hemos conseguido trasladar bombonas de oxígeno hasta la cavidad, donde han sido abiertas (...) la tarea ahora es mantener el equilibrio adecuado" entre ambos elementos para que los niños no se sientan afectados, declaró en una rueda de prensa Narongsak Ossottanakorn, gobernador de Chiang Rai.

El portavoz oficial indicó además que desde este momento solo cuatro doctores de la operación de rescate permanecerán en tareas de asistencia junto a los menores, para rebajar el consumo de oxígeno. Los problemas con el oxígeno también se dan en la "caverna 3", donde los militares han instalado un campamento provisional. "Solo vamos a mantener desplegado al personal estrictamente necesario", dijo Narongsak.

Los rescatistas comprueban los niveles de agua de la cueva. (Reuters)
Los rescatistas comprueban los niveles de agua de la cueva. (Reuters)

Si finalmente se apuesta por esta opción, los niños serían acompañados por al menos dos buzos experimentados que los guiarían durante el camino y llevarían sus botellas de aire comprimido. Sin embargo, unos de los principales riesgos puede ser el pánico, ya que el trayecto el largo y los niños no tienen experiencia buceando. Uno de los amigos de los niños desmintió, sin embargo, al periódico británico 'The Guardian' que los niños no supieran nadar.

El gobernador de Chiang Rai aseguró además que se sacaría primero a aquellos que estuvieran en mejor estado de salud, y se esperaría hasta que los más débiles se recuperaran. No obstante, aseguró que el estado de salud de todos es estable.

Otras opciones de rescate

Aún se barajan otras estrategias alternativas. El plan B diseñado por los equipos de rescate era perforar un túnel que llegara hasta los menores, algo similar a lo que se hizo con los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados en una mina en 2010. Esta opción aún se baraja y las autoridades intensificaron ayer la búsqueda de respiraderos en la parte alta de la montaña.

La tercera opción que se barajaba, reducir los niveles de agua lo suficiente para que los niños no tuvieran que bucear, parece ahora poco factible, a pesar de que los equipos de rescate llevan días bombeando agua fuera de las cámaras día y noche.

Ademas, Elon Musk, millonario y fundador de Tesla, aseguró que va a enviar a un equipo de ingenieros para ayudar en las tareas de rescate utilizando la tecnología de su empresa. En varias conversaciones en Twitter, el magnate discutió sobre varias opciones posibles para bombear agua o crear un túnel seguro con un tubo.

El tiempo es además importante porque puede afectar a la moral de los atrapados y complicar el rescate. El gobernador de Chiang Rai aseguró que los niños se encuentran bien y que tienen espacio suficiente para andar e incluso para jugar. Los equipos de rescate llevaron además a los niños y su entrenador cartas escritas por sus familiares. Los niños han respondido también a sus familiares con notas escritas a mano que comparten un mensaje común: "Estamos bien".

Los familiares de los niños atrapados entran en el recinto de la cueva de Tham Luang. (Reuters)
Los familiares de los niños atrapados entran en el recinto de la cueva de Tham Luang. (Reuters)

Los cuerpos de elite de la marina tailandesa publicaron estas notas en Facebook. "No os preocupéis por mí, os echo de menos a todos. Os quiero. Yo estoy bien aquí, mis hermanos marines me están cuidando", dice Mik. "Estoy bien, solo un poco de frío, pero no os precupéis por mí. No os olvidéis de mi fiesta de cumpleaños", añade Night, quien cumplió años dentro de la gruta y pide que si sale, le lleven por favor "a una barbacoa".

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