ESTÁN ALTAMENTE ESPECIALIZADOS

Veinte buceadores espeleólogos de Francia esperan luz verde para ir a Tailandia

El grupo de espeleosocorro francés se ha mostrado dispuesto a viajar al país asiático, a donde pueden llegar en 24 horas. Cuentan con 40 años de experiencia en este tipo de rescates

Foto: Espeleobuceadores españoles durante un ejercicio. (Pedro González)
Espeleobuceadores españoles durante un ejercicio. (Pedro González)

Tailandia, como tantos otros países del sudeste asiático, carece de grupos propios de espeleología y las expediciones que exploran su patrimonio subterráneo son casi exclusivamente internacionales. Por eso, desde que se inició el rescate de los doce adolescentes y un adulto atrapados en la cueva de Tham Luang, cientos de expertos de todo el mundo se ofrecieron como voluntarios para ayudar en las operaciones. El espeleosocorro francés (SSF), un colectivo con 40 años de experiencia, ha lanzado un comunicado en el que asegura estar “esperando la luz verde de las autoridades” para enviar a 20 especialistas al lugar del accidente. Según indican, el equipo en cuestión podría estar listo para aterrizar en el país asiático en menos de 24 horas.

El pasado viernes 29, la Embajada de Francia en Bangkok solicitó una primera evaluación de la situación al SSF dado su “buen conocimiento en este tipo de operaciones”. Desde entonces, una veintena de miembros permanece a la espera de la autorización oficial. De momento, se desconoce si Tailandia solicitará finalmente su ayuda. El grupo francés estaría formado en su mayor parte por especialistas en espeleobuceo, una de las disciplinas más técnicas y peligrosas de la espeleología. Precisamente, el porcentaje de mortalidad en galerías inundadas se dispara frente al resto de cavidades. Las pocas personas capaces de explorar esta clase de entornos están habituados a realizar largas inmersiones donde la visibilidad es nula y la movilidad muy reducida. El colectivo francés cuenta además una camilla adaptada a rescates subacuáticos que podría ser de gran utilidad para determinados pasajes.

Una camilla especializada similar a la que podría ser utilizada en el rescate. (Pedro González)
Una camilla especializada similar a la que podría ser utilizada en el rescate. (Pedro González)

La ley de los tercios

Samarn Kunan, el marine de 38 años que tristemente falleció al quedarse sin oxígeno a mitad del camino, ha evidenciado la peligrosidad y complejidad de este rescate. Es bien sabido que los espeleobuceadores acostumbran a tomar mayores medidas preventivas que sus homólogos en el ejército o el mar: doble regulador, botellas secundarias, equipo adaptado al entorno... Y siempre responden a la regla de los tercios. Un tercio de la reserva de oxígeno sirve para llegar al destino, otro, para volver, y un tercero para cualquier imprevisto que pueda surgir.

El médico vasco especialista en rescates subterráneos Diego Dulanto avala la reputación de los expertos franceses. “Un rescate como este debería estar dirigido por espeleobuceadores altamente especializados como ellos. El riesgo es alto y la complicación extrema. Los Navy Seal tailandeses deberían actuar como un equipo de apoyo”. Las topografías que han trascendido a los medios muestra un recorrido enrevesado y pasajes donde la galería no supera el medio metro de altura. Con la sombra de un monzón en el exterior y la escasez de oxígeno en el interior, la operación de rescate se ha vuelto una trágica carrera contrarreloj.

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