los militares sacan rédito político

Cómo doce niños en una cueva acabaron con la división que ha ensangrentado Tailandia

La sociedad lleva años dividida en dos facciones, pero estos días todos se han volcado en la historia de 12 niños atrapados en una cueva. Los militares sacan rédito político de la operación de salvamento

Foto: Fotografía cedida por el Real Ejército de Tailandia que muestra a los 12 menores y su entrenador, desaparecidos en la cueva Tham Luang. (EFE)
Fotografía cedida por el Real Ejército de Tailandia que muestra a los 12 menores y su entrenador, desaparecidos en la cueva Tham Luang. (EFE)

Pocas veces el mensaje en las redes sociales en Tailandia había sido tan unánime. "Los han encontrado" ('che leo' o 'pop leo' en tailandés), compartían muchos a primera hora de ayer en Facebook y Twitter. La mayoría de las frases estaban escritas en montajes sobre alguna de las primeras imágenes que se habían difundido de los 12 niños y su entrenador de fútbol que llevaban atrapados 9 días en una cueva del norte de Tailandia. Otras recalcaban la palabra "Esperanza".

Porque, a medida que pasaban los días, Tailandia había empezado a perder la esperanza de encontrar con vida a ninguno de los 13 desaparecidos de los que no se había tenido noticias desde el pasado 23 de junio. Ese día, los chavales pertenecientes al mismo equipo se habían adentrado en la cueva tras un entrenamiento y quedaron atrapados por las lluvias torrenciales típicas de la época del monzón que comienza en junio. Las bicicletas y las zapatillas de fútbol habían sido encontradas a la entrada de la cueva, indicando que el equipo estaba probablemente dentro.

La temporada de lluvias acaba de comenzar. Las tareas de rescate podrían prolongarse hasta finales de año si ninguna de las soluciones funciona

Sin embargo, la esperada noticia llegó en la noche del lunes: los niños, de entre 11 y 16 años, y el entrenador, habían sido encontrados con vida. “Tengo hambre”, fueron las primeras palabras que pronunció uno de los niños cuando fue hallado por un equipo de buzos británico, según unas imágenes difundidas por el gobierno. Los niños aparecían aturdidos, todos cobijados en una pequeña isleta que se había salvado de quedar inundada bajo el creciente nivel del agua. Según Narongsak Osatanakorn, gobernador de Chiang Rai, la provincia en la que se encuentra la cueva, la mayor parte de los menores se encuentra en buen estado y sólo algunos tienen pequeñas heridas “Nadie está en condición [crítica]”, aseguró.

Medio país sigue sin embargo aún en vilo las noticias sobre el estado de los chavales, ya que aún no han podido ser evacuados de la cueva. El interés despertado por la hazaña del equipo de fútbol ha sido una de las pocas muestras de unión que se han vivido en el país en los cerca de 15 años que la sociedad tailandesa lleva dividida en dos facciones contrapuestas que han llevado a baños de sangre en las calles. Así, desde el año 2006, ha habido dos golpes de Estado en el país y, en 2010, las manifestaciones de una de las facciones, los camisas rojas que apoyan al primer ministro depuesto en 2006, Thaksin Shinawatra, se saldaron con casi un centenar de muertos.

La actual junta militar tailandesa, en el poder desde un golpe de Estado en 2014, se está volcando en el caso para aprovechar el tirón de popularidad que las tareas de rescate le están dando a un gobierno que se estaba desgastando. El primer ministro, el general Prayuth Chan-ocha, visitó el lugar la semana pasada para reconfortar a las familias y apoyar a los equipos de rescate. “Cualquier cosa que se pueda hacer, el Gobierno lo va a apoyar”, dijo Prayuth a los medios.

Varios miembros de un equipo de rescate meintras intenta drenar el agua de la cueva Tham Luang en Khun Nam Nang Non Forest Park. (EFE)
Varios miembros de un equipo de rescate meintras intenta drenar el agua de la cueva Tham Luang en Khun Nam Nang Non Forest Park. (EFE)

Una tarea que podría llevar meses

La pesadilla, sin embargo, no terminó el lunes por la noche. Tham Luang es una de las cuevas más profundas de Tailandia, con más de 10 kilómetros, y su acceso es complicado, especialmente porque la cueva está inundada. “Bucear en una cueva es algo muy técnico y extremadamente difícil, para un buceador sin formación”, aseguró Anmar Mirza, coordinador de la Comisión Nacional Estadounidense de Rescate en Cuevas. “Así que probablemente estén mejor si les proveemos [de avituallamiento] en la cueva hasta que puedan salir de otra manera”.

La mayoría de los menores atrapados no sabe nadar, por lo que los equipos de rescate descartan la posibilidad de guiarles buceando de vuelta, aunque están valorando utilizar dispositivos que requieran de menos pericia. El equipo de rescate aseguró además que seguiría intentando reducir el nivel del agua con bombas de extracción, como lleva haciendo desde hace más de una semana, y que están considerando la posibilidad de hacer un túnel. El grupo se encuentra aproximadamente a un kilómetro bajo el nivel de la superficie y a unos dos kilómetros dentro de la cueva.

Pero la temporada de lluvias acaba de comenzar, y se extiende, generalmente, hasta principios del mes de noviembre, por lo que las tareas de rescate podrían prolongarse hasta finales de año si ninguna de esas soluciones funciona. Sin embargo, el tiempo corre en contra ya que se esperan fuerte lluvias en los próximos días. “Nuestra mayor preocupación es que se desesperen y que se metan en el agua”, concluyó el especialista Anmar Mirza.

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