Iván Duque es elegido presidente

La derecha 'uribista' vuelve al poder en Colombia

Iván Duque ha ganado las elecciones. Su victoria supone la vuelta al poder de la derecha ‘uribista’, en las primeras presidenciales tras la firma del pacto de paz con las Farc

Foto: El candidato presidencial Iván Duque (d) saluda a sus simpatizantes a su llega a su puesto de votación hoy, domingo 17 de junio de 2018, en Bogotá. (EFE)
El candidato presidencial Iván Duque (d) saluda a sus simpatizantes a su llega a su puesto de votación hoy, domingo 17 de junio de 2018, en Bogotá. (EFE)

Iván Duque ha ganado las elecciones colombianas y dirigirá al país sudamericano durante los próximos cuatro años. Su victoria supone la vuelta al poder de la derecha ‘uribista’, en las primeras presidenciales tras la firma del pacto de paz con las Farc. Duque se ha hecho con más de 10 millones de votos, una cifra histórica, que supone el 54% de los votos registrados en las urnas. Su rival, Gustavo Petro, ha registrado el 41,8% de los votos y deberá aparcar cuatro años sus aspiraciones de convertirse en el primer presidente de izquierda de la historia de Colombia.

No todo son malas noticias para el exguerrillero del M19. Consiguió más de ocho millones de votos, una cifra histórica para el progresismo del país sudamericano. Se hizo, de paso, con un escaño en el Senado, que le garantizará convertirse en el líder de la oposición. Petro se mueve muy bien en el juego parlamentario y será, a buen seguro, un dolor de cabeza para el nuevo Gobierno, que deberá firmar en las próximas semanas alianzas estables con varios grupos para garantizar la gobernabilidad, en un Congreso muy fragmentado.

La derecha 'uribista' vuelve al poder en Colombia

El ‘uribista’ Centro Democrático cuenta con 19 de los 108 escaños del Senado colombiano. Es el grupo con más representantes, pero se encuentra muy lejos de la mayoría absoluta. Duque puede contar con los 15 senadores del Partido Conservador, y tres más del partido cristiano Mira. A partir de ahí, tendrá que luchar por construir alianzas.

El Cambio Radical del expresidente Germán Vargas Lleras (16 senadores) y el Partido Liberal (14 senadores) apoyaron al ‘uribismo’ en la segunda vuelta electoral, pero tienen reservas con respecto a modificar el acuerdo de paz, como propone Duque.

Ambos partidos apoyaron en el Congreso el pacto de La Habana con las Farc en noviembre de 2016, tras haber sido rechazado en plebiscito unas semanas antes, y sería visto como contradictorio que ahora aprobaran modificaciones al acuerdo.

Duque quiere impedir que aquellos exguerrilleros condenados por crímenes de lesa humanidad puedan sentarse en el Congreso. Plantea también que el delito de narcotráfico deje de ser considerado como conexo al delito político, lo cual, ‘de facto’, lo amnistía.

Quiere asímismo que los líderes de las Farc pierdan sus beneficios judiciales en caso de que las autoridades encuentren armas que no hayan sido destruidas, o dinero escondido que no haya sido destinado a reparar a las víctimas. Plantea también que la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, como la coca, sea obligatoria, y no voluntaria. Podría no conseguir todos sus objetivos. Varios expertos en leyes colombianas han señalado que el pacto está blindado.

Simpatizantes del candidato presidencial Gustavo Petro reaccionan tras conocer los resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial. (EFE)
Simpatizantes del candidato presidencial Gustavo Petro reaccionan tras conocer los resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial. (EFE)

El acuerdo con las Farc fue un tema central en la campaña, pero no el único. Estas elecciones eran un reto para la política tradicional colombiana. Los grandes partidos históricos se aglutinaron en torno a la candidatura de Duque, dejando en bandeja a Petro el discurso de ‘lo viejo contra lo nuevo’ y ‘la honestidad contra la corrupción’.

Los colombianos han decidido refrendar a sus políticos tradicionales, pero los ocho millones de votos registrados por Petro dan cuenta de una fuerza que tendrá, a buen seguro, relevancia política en el futuro.

La victoria de Duque supone, además, la vuelta del ‘uribismo’ al poder. El movimiento político liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) confirma que sigue siendo el más popular en Colombia. Ya fue el político más votado en las legislativas de marzo. Los seguidores de Uribe le reconocen sus logros en seguridad, especialmente con el debilitamiento de las Farc, y también la mejora financiera del país durante su mandato.

La derecha latinoamericana logra mantener su plaza fuerte. La victoria es muy relevante en un año en el que muy probablemente México va a virar a la izquierda

Sus detractores critican supuestos vínculos con el paramilitarismo y los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Ejército durante su mandato. El expresidente tiene decenas de procesos judiciales abiertos en su contra, pero nunca ha sido condenado. Uribe es el político más popular del país, pero a la vez, uno de los más rechazados, condición que comparte con Petro.

Su fortaleza electoral está, en cualquier caso, fuera de toda duda. Sólo ha perdido una elección desde 2002. Dejó el poder en 2010, logrando que su candidato a sucesor, Juan Manuel Santos, llegase a la presidencia. Se alejó del todavía líder colombiano unos meses después, tras comprobar que el Nobel de la Paz iba en serio en su intención de negociar con las Farc. Su candidato en 2014, Oscar Iván Zuluaga, perdió contra Santos. Cuatro años después, le ha dado la vuelta a la tortilla y ha vuelto a ganar.

La derecha latinoamericana logra así mantener su plaza fuerte. La victoria es muy relevante para el conservadurismo en un año electoral en el que muy probablemente México, el mayor país de la región, va a virar a la izquierda.

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