desequilibrio de género e industria del sexo

La pesadilla demográfica de China: muñecas hinchables para el excedente de hombres

La preferencia cultural por los hijos varones, junto con la política del hijo único, ha causado un grave desequilibrio de género. La venta de juguetes sexuales se dispara por el número de solteros

Foto: Taller de la compañía Renren Ai, en la ciudad china de Shenzhen. (E. Fernández)
Taller de la compañía Renren Ai, en la ciudad china de Shenzhen. (E. Fernández)

Decenas de voluptuosas figuras sin cabeza, envueltas en plástico y colgadas en hileras, restan inmóviles en el almacén de la compañía china Renren Ai, centrada en la producción de juguetes sexuales. Al otro lado de la habitación, una estantería con distintas cabezas de mujer, de todo tipo de etnias y facciones, observan con mirada perdida sus futuros cuerpos.

En el taller de la empresa, una decena de trabajadores pule y moldea bajo la luz de los fluorescentes cada curva y detalle de distintas muñecas de gel de sílice. La fábrica, ubicada en la ciudad china de Shenzhen, produce 5.000 figuras al año, que pueden llegar a costar más de 1.000 euros. Más de la mitad de la producción será vendida en China.

La compañía forma parte de una industria que crece con rapidez en el gigante asiático, la de los juguetes sexuales. En el caso de Renren Ai, la producción se ha duplicado en cinco años, y la firma espera seguir expandiéndose. “Creemos que, gracias al elevado número de solteros en China, el mercado seguirá creciendo”, dice Zheng Hui, director de la compañía.

Nuestro país sufre el desequilibrio de género más importante del mundo, el más prolongado y el que afecta a un mayor número de personas

Después de años exportando la mayor parte de su producción al extranjero, la venta de juguetes sexuales en China se ha disparado gracias a la mayor aceptación entre la sociedad, pero también al enorme número de hombres que no pueden encontrar pareja.

La preferencia cultural por los hijos varones, junto con la política del hijo único, que durante décadas ha forzado a las familias a tener un solo hijo, ha causado un importante desequilibrio de género en la sociedad. Distintos estudios apuntan que actualmente China cuenta con 30 millones más de hombres que mujeres, una disparidad que podría elevarse hasta los 40 millones de hombres en el año 2040.

“Nuestro país cuenta con el desequilibrio de género más importante [en el mundo], que es también el más prolongado y el que afecta a un mayor número de personas", explicó en 2015 la Comisión de Salud Nacional y Planificación Familiar del país, según recogía Reuters.

Como consecuencia, algunos de los hombres chinos condenados a permanecer solteros han decidido recurrir a todo tipo de alternativas artificiales. Según la consultora Marketing to China, la industria de los juguetes sexuales superó los 1.340 millones de euros en 2014. De modo similar, el rotativo chino 'Global Times' recogía que la venta de muñecas sexuales había crecido anualmente un 50% entre 2011 y 2016, hasta superar los 1,2 millones de euros en 2015.

En un ejemplo extremo del interés por estos productos, la ‘start-up’ china Ta Qu decidió lanzar a mediados de septiembre pasado una aplicación para compartir muñecas hinchables entre los usuarios. Las autoridades tardaron cuatro días en clausurar la operación, tildándola de “vulgar”, según la BBC, pero demostró el interés social que existe por este tipo de productos.

La periodista Mei Fong, autora del libro 'One Child: the story of China´s most radical experiment' ('Un solo hijo: la historia del experimento más radical de China') apunta que la disparidad de género del país ha impulsado la venta de muñecas hinchables. “Sin embargo las ventas se siguen conduciendo en secreto, no se trata de un fenómeno socialmente aceptado. En ese sentido, las compras anónimas por internet han sido muy útiles”, apunta.

Taller de la compañía china Renren Ai, centrada en la producción de juguetes sexuales. (E. Fernández)
Taller de la compañía china Renren Ai, centrada en la producción de juguetes sexuales. (E. Fernández)

Pero no todos los expertos consideran que el desequilibrio de género sea la principal causa del auge de los productos sexuales. “Creo que los valores sociales están cambiando, y China se muestra más abierta a esta industria y a la experimentación hoy en día”, explica por teléfono Susanne Choi Yuk Ping, profesora de sociología en la Universidad China de Hong Kong.

Crímenes, deudas y vergüenza para la familia

En cualquier caso, la brecha entre sexos ha provocado todo tipo de anomalías en la sociedad china, más allá del creciente interés por la industria de los juguetes sexuales. El Gobierno puso punto y final a la política del hijo único a principios de 2016, después de 40 años en vigor, para intentar impulsar la natalidad en el país y paliar el desequilibrio entre hombres y mujeres.

De momento, uno de los principales efectos de la disparidad ha sido el encarecimiento del mercado matrimonial chino. La escasez de novias ha provocado que los requisitos financieros para casarse sean cada vez mayores, perjudicando a los hombres con menor poder adquisitivo. El dote que el novio tiene que pagar para llegar al altar se ha multiplicado durante las últimas décadas, forzando a muchas familias a endeudarse para poder casar a su hijo. Según un estudio de 2012, en algunos pueblos del norte de China el precio a pagar para llegar al matrimonio se incrementó 140 veces entre los años 50 y el año 2000. La presión deja sin posibilidades de competir en el mercado matrimonial a los varones de clase humilde.

Mujeres y niñas de zonas rurales son reclutadas y forzadas a ejercer la prostitución por parte de “sindicatos criminales y bandas locales”

Uno de los autores del informe, el profesor Quanbao Jiang, del Centro de China Contemporánea, en la Universidad de Princeton, apunta que el fenómeno puede causar “un sentimiento de fracaso” en las familias chinas, ya que los padres consideran una “obligación” que sus hijos se casen. A su vez, Jiang comenta que los índices de criminalidad pueden aumentar en el país, ya que los hombres solteros, “con menos ataduras y preocupaciones”, son más propensos a delinquir.

La profesora Choi, por su parte, asegura que la política del hijo único ha sido una “arma de doble filo” para las mujeres. Mientras que “el estatus de las trabajadoras” ha mejorado en las zonas urbanas, ya que sus padres han decidido invertir en la formación de su única hija, también ha hecho aumentar el temor respecto al comercio ilegal de personas.

En su informe anual sobre tráfico humano, el Departamento de Estado de Estados Unidos rebajó el pasado verano China a la peor calificación posible. El texto destaca que las “mujeres y niñas” de zonas rurales, y de países asiáticos vecinos, son reclutadas y forzadas a ejercer la prostitución por parte de “sindicatos criminales y bandas locales”.

Además, la periodista Mei Fong recuerda que la política del hijo único ha perjudicado “a todas aquellas mujeres que fueron esterilizadas de manera forzosa, o a las que fueron obligadas a abortar”. Fong, también advierte que, con el fin de hacer aumentar la natalidad en el país, se ha doblado la presión para que las mujeres “se casen y tengan hijos”. “El Gobierno está impulsando puntos de vista tradicionales”, explica.

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