la táctica de xi jinping para AUMENTAR SU CONTROL

Estos son los candidatos a convertirse en los verdaderos amos de China

El Partido Comunista da inicio a su XIX Congreso, en el que se elegirá al círculo de poder que rodeará a Xi Jinping en su segundo mandato. ¿Hasta dónde puede llegar el presidente para aumentar su control?

Foto: Montaje: EC
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Más de 2.000 dirigentes y altos cargos del Partido Comunista han comenzado este miércoles una reunión que renovará sus órganos de dirección y sentará las bases de las políticas chinas durante los próximos cinco años en un período considerado como “clave en el desarrollo económico y social de China”.

En el primer día del cónclave, el presidente chino, Xi Jinping, ofreció un discurso de más de tres horas en el que no desveló las incógnitas planteadas antes del mismo. El mandatario chino anunció "el comienzo de una nueva era", aunque hizo hincapié en que las políticas para su segundo mandato seguirán la línea marcada hasta ahora, eso sí, acentuando el control sobre las voces divergentes dentro del país.

“Todas las miradas estará puestas en Xi Jinping. Se espera que, tras enarbolar la bandera de la lucha contra la corrupción y dar un giro hacia unas tesis más dirigidas al culto hacia su persona, ahora redoble esta apuesta rodeándose de aquellos que no le han fallado durante estos años. Además, la inclusión de sus tesis en las bases doctrinarias del Partido (conocidas desde ahora como "Pensamiento sobre el Socialismo con características chinas para una nueva era") le ponen a la altura de nombres tales como Mao Zedong o Deng Xiaoping”, explica Zhang An, analista política e investigadora de la Universidad Jinan de Guangdong.

Como menciona Zhang, en el Congreso se elegirá a un nuevo Comité Central, compuesto por 205 miembros titulares. Este comité elegirá a su vez al Buró Político, que cuenta con 25 miembros y al Comité Permanente del Buró Político, donde reside el poder real de China y hoy conformado por siete altos cargos.

“La renovación del Comité Permanente será la herramienta para medir el poder real de Xi sobre la otra facción del Partido. Si, como se ha comentado, reduce este órgano de siete a seis o cinco miembros y, además, estos son cercanos a él, será una demostración de fuerza y un elemento más para no descartar que apueste por un tercer mandato”, asegura Zhang.

El presidente Xi Jinping a su llegada a la ceremonia de apertura del XIX Congreso del PCCh, en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín. (Reuters)
El presidente Xi Jinping a su llegada a la ceremonia de apertura del XIX Congreso del PCCh, en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín. (Reuters)

Xi Jinping hasta 2027

El ascenso de Xi y el refuerzo de su figura desde su llegada a la secretaría general del Partido Comunista chino en 2012 tiene sus bases en su etapa como gobernador de la provincia de Zhejiang entre 2002 y 2007. Allí logró unas cifras de crecimiento anual del PIB cercanas al 14% y comenzó una batalla contra la corrupción que, con el tiempo, ha llevado a escala nacional.

La renovación del Comité Permanente es la herramienta para medir el poder real de Xi Jinping sobre la otra facción del partidoSu gestión de esos años le valió para dar el salto y, en su primer mandato, ha situado a algunos de los que le acompañaron en aquella etapa en puestos clave del poder chino. “Muchos de los que hicieron un buen trabajo en Zhejiang ocupan ahora cargos de relevancia y esto es algo que favorece el tipo de política de Xi Jinping. Deng Xiaoping o Hu Jintao, por ejemplo, estaban más inclinados hacia un poder coral mientras que Xi, como ya hiciera Mao, apuesta más por una dirigencia firme que concentre ese poder en una sola persona”, explica Zhang.

Siguiendo una norma no escrita, los dirigentes chinos se retiran si, al final del mandato, han cumplido los 68 años. Xi Jinping podría poner fin a esta tradición extendiendo su gobierno más allá de 2022, cuando terminé su segundo ejercicio y tenga 69 años. Para esto, muchos apuntan a la figura de Wang Qishan como elemento clave para saber qué rumbo tomará el presidente.

Wang Qishan, el jefe anticorrupción y, por tanto, elemento clave del ejecutivo de Xi, cumple 69 años en 2017 y, siguiendo la tradición, debería dejar paso a una nueva generación de líderes. Sin embargo, y a pesar de las evasivas del propio Wang, son varias las voces dentro del Partido que han tachado la norma del retiro de “tradición sin sentido” y consideran la posible continuidad del veterano político como un indicador claro de las intenciones de Xi Jinping.

Los hombres del presidente

Durante su primer mandato, Xi ha mantenido a varios de los nombres destacados del anterior ejecutivo y otras corrientes en puestos relevantes de su gobierno. Sin embargo, cinco de los siete miembros que componen el Comité Permanente estarían destinados al citado retiro por edad.

Además del mencionado Wang Qishan (1948), Liu Yunshan (1947), Zhang Gaoli (1946), Zhang Dejiang (1946) y Yu Zhengsheng (1945) deberían dejar paso a la siguiente generación, circunstancia que podría aprovechar el mandatario chino para reformar el órgano (algunas voces han apuntado que incluso suprimirlo, aunque no parece que vaya a llegarse a tal extremo) y blindar aún más su poder.

Varios han sido los nombres que han salido en las listas de candidatos. Estos son algunos de los que, a priori, tendrían mayores posibilidades.

Chen Min'er (1960): Elegido para suceder al caído en desgracia Sun Zhengcai como jefe del partido en Chongqing, el excompañero de Xi en Zhejiang es uno de los favoritos para ir del Comité Central al Comité Permanente sin pasar por el Buró Político, algo que ya hicieron el propio Xi Jinping y el actual primer ministro, Li Keqiang. Otras voces apuntan a que podría formar parte del Comité Permanente en un intento del presidente por contar con una mayoría de leales en este órgano.

Li Zhanshu (1950): Considerado la mano derecha del presidente, el actual director de la Oficina General del Partido es uno de los favoritos a entrar en el Comité Permanente.

Li Zhanshu, actual director de la Oficina General del Partido. (Reuters)
Li Zhanshu, actual director de la Oficina General del Partido. (Reuters)

Han Zheng (1954): El jefe del Partido en Shanghái tiene un perfil más técnico que político y, aunque muchos lo sitúan entre los favoritos, el hecho de haber realizado toda su carrera política en la ciudad oriental china podría restarle puntos.

Wang Yang (1955): Antiguo jefe del Partido en Chongqing y miembro del Buró Político desde hace diez años, Wang es uno de los miembros más liberales de la actual dirigencia china y podría dar un salto que se esperaba ya hace cinco años.

Wang Huning (1955): Principal figura a cargo de la doctrina y la ideología del Partido, Wang podría llegar a formar parte del Comité Permanente a pesar de ser el único entre todos los candidatos en no haber ocupado ningún puesto de líder provincial a lo largo de su carrera.

Wang Huning, responsable de la doctrina y la ideología del Partido. (Reuters)
Wang Huning, responsable de la doctrina y la ideología del Partido. (Reuters)

Hu Chunhua (1963): Durante la etapa del anterior presidente, Hu Jintao, la llegada de Hu al Comité Permanente se daba por segura. A pesar de que las dudas han aflorado tras el primer mandato de Xi, la lucha contra la corrupción que ha llevado en la provincia de Guangdong podría garantizarle un puesto en dicho órgano.

Otros nombres a tener en cuenta pero, en principio, con menos posibilidades de ser nombrados, son Zhang Chuxian (1953), antiguo jefe del Partido en la provincia de Xinjiang, de mayoría musulmana; Zhao Leji (1957), a quien muchos ven como un claro favorito al Comité Permanente en 2022; Li Yuanchao (1950), quien ha visto lastrado su ascenso por los casos de corrupción en la provincia de Jiangsu, de la que fue jefe de Partido, o Cai Qi (1955), exalcalde de Pekín.

Hu Chunhua, gobernador de la provincia de Guangdong. (Reuters)
Hu Chunhua, gobernador de la provincia de Guangdong. (Reuters)

Los caídos

Además de por la progresiva concentración de poder del líder chino, los primeros cinco años de Xi Jinping han estado marcados por la lucha contra la corrupción y la caída de algunos nombres importantes de la política y los negocios en el país.

Las condenas contra Xilai o el exministro Sun Zhengcai son “especialmente preocupantes porque eran dos de los posibles competidores por la presidencia”“Hay muchos que apuntan a que, en el cerca de millón y medio de cargos sancionados, destituidos o encarcelados por causas relacionadas con la corrupción, no aparecen muchos nombres cercanos a la esfera de Xi Jinping y no parece posible que todas las malas prácticas caigan siempre del mismo lado”, señala Zhang, quien añade que las condenas del antiguo jefe del Partido en Chongqing, Bo Xilai, o la del exministro de agricultura Sun Zhengcai son “especialmente preocupantes porque eran dos de los hombres señalados como competidores de Xi Jinping por la presidencia”.

Sin mujeres

Desde la proclamación de la República Popular de China en 1949, ninguna mujer ha formado parte del Comité Permanente. En este XIX Congreso, salvo sorpresa, la tónica será la misma y los designios del país seguirán siendo dictados por hombres.

“Es innegable que Asia vive una corriente distinta a la de China. Corea del Sur, Tailandia, Taiwán o ahora Hong Kong tienen o han tenido presidentas recientemente. Aquí la presencia de mujeres en el Comité Central es mínima (10 de 205) y esto puede responder a que, mientras que la edad a la que se espera que un dirigente se retire son los 68 años, en el caso de las mujeres es diez años antes”, comenta Zhang.

Desafíos: crisis de deuda y control estatal

Mientras que el futuro inmediato de China pasa por saber si Xi Jinping optará por cinco o diez años más en el poder, si se rodeará o no de un grupo de fieles y por ver cómo de reforzado sale el mandatario chino, otros dudan sobre el devenir político y económico del país en el próximo lustro.

“La apertura que muchos esperaban no ha llegado a producirse y el control estatal sobre las empresas y la economía en general es todavía demasiado grande. En China, ahora mismo, hay dos grandes problemas que van más allá de que crezca o no el PIB; uno es la crisis de deuda y el otro es el efecto de la especulación, en diferentes ámbitos, sobre nuestra economía. Además, se debe acometer cuanto antes la reforma de las empresas de propiedad estatal para dar un mayor protagonismo al mercado. Si no se pone solución pronto a estas cuestiones, China puede tener serios problemas en unos años”, asegura Chang Longwei, economista.

El otro problema, según apuntan varios expertos, es el incremento de la seguridad y la censura en el país. “Internet está cada vez más restringido y se puede decir que el ejecutivo está pecando de exceso de celo a la hora de blindar el ciberespacio en aras de la seguridad nacional. Además, se percibe una reducción paulatina en temas como la libertad de expresión que parecía iban abriéndose poco a poco. Hay mucha expectación por saber cómo se abordará esta cuestión en unos años en los que China tendrá que referente en muchas cuestiones a nivel internacional, lo que supondrá una prueba al liderazgo y las capacidades de Xi”, apunta Zhang, quien concluye afirmando que, casi con seguridad, “Xi Jinping era poderoso antes del Congreso y lo será mucho más después de él”.

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