LA EXITOSA ESTRATEGIA DEL PARTIDO DE DIOS

“Tiene más misiles que ejércitos de Europa”: Hizbulah y la cercana guerra con Israel

Con su estrategia social y militar, el grupo armado libanés ha logrado la influencia política de un gobierno y el poder de fuego de un ejército. Todo cuando suenan los tambores de guerra

Foto: Un combatiente de Hizbulah, frente a artillería antitanque en Juroud Arsal, en la frontera entre Siria y Líbano, el 29 de julio de 2017. (Reuters)
Un combatiente de Hizbulah, frente a artillería antitanque en Juroud Arsal, en la frontera entre Siria y Líbano, el 29 de julio de 2017. (Reuters)

Suburbios de Beirut. En los despachos de las oficinas de Hizbulah, en el barrio Dahiyeh, se respira un ambiente de paranoia. “Ahora mismo estamos bajo una gran presión internacional. No puedo decir nada más ”, responde escuetamente a El Confidencial una de las encargadas del centro de prensa del movimiento “de resistencia” libanés.

La mujer no solo se refiere a la repentina dimisión del primer ministro de Líbano, el suní Saad Hariri, que hizo publica su renuncia en la capital de Arabia Saudí asegurando que hay un complot de Hizbulah e Irán, el poderoso aliado de la milicia, para atentar contra su vida. El país vuelve a estar en el ojo del huracán tras la caída del Gobierno, que ha durado exactamente un año y que se constituyó gracias a un pacto entre los dos hacedores del país -Irán y Arabia Saudí- para mantener unido el Líbano. La retirada de Riad del acuerdo de unidad nacional se suma a otras provocaciones recientes contra Hizbulah.

Hizbulah se presenta como garante del bienestar social, ganando lealtades y consolidando el control sobre el territorio y las personas

La Administración Trump también ha lanzando el guante al “todopoderoso” Partido de Dios, que forma parte de la lista de grupos terroristas de EEUU desde 1997. La Cámara Baja del Congreso aprobó recientemente un paquete de sanciones contra Hizbulah -de una dureza sin precendentes- que busca obstaculizar las vías de financiación de la milicia libanesa, creada por Irán. Además, el Departamento de Estado ha ofrecido una recompensa de 7 millones de dólares por la captura de Talal Hamiya, responsable de seguridad exterior, y 5 millones por información sobre el paradero de Fuad Shuker, cerebro del atentado en Beirut contra el cuartel de los Infantes de Marina de EEUU que mató a más de 240 marines en 1983.

Hizbulah, considerado como el grupo armado “más poderoso del mundo", es como una olla a presión que podría estallar en cualquier momento. Y las consecuencias pueden ser desastrosas. La mitad de la población de Líbano ve con desasosiego la situación, temiendo que Hizbulah, envalentonado por su victorias en Siria, se meta en otra guerra a tres bandas: Arabia Saudí , Israel y Estados Unidos. La otra mitad está preparada para tomar las armas y defender el legado de Hasan Nasrallah, secretario general de la guerrilla.

“Hizbulah está en todas partes”

El hermetismo del grupo se siente en cada esquina de Dahiyeh. Visitar los suburbios de Beirut sin una “invitación oficial” es casi imposible. Hizbulah tiene ojos en cada esquina y nadie se atreve a hablar con un forastero si no tiene el permiso del Partido de Dios. Los carteles con la fotografía del “Sayyed” Nasrallah, o de su número dos, Naim Qasem, adornan las fachadas de los comercios y cafeterías en los arrabales de la ciudad.

Hizbulah ostenta el “poder callejero”. Y en una sociedad tan dividida como la libanesa, éste tiene incluso más fuerza que el político. El Partido de Dios ha sabido ganarse el corazón y la mente de los más desfavorecidos proporcionando educación y asistencia médica y social en las zonas marginadas de mayoría chií donde no llegan los servicios sociales del Ejecutivo libanés. La comunidad chií apoya a Hizbulah porque “ha cumplido todo lo que ha prometido”, asegura Husein Itany, que trabaja en una tienda de móviles en Dahiyeh.

Seguidores de Nasrallah sostienen imágenes del líder de Hizbulah durante una ceremonia de la Ashura, en Beirut. (Reuters)
Seguidores de Nasrallah sostienen imágenes del líder de Hizbulah durante una ceremonia de la Ashura, en Beirut. (Reuters)

“Hizbulah está en todas partes. Somos un Estado dentro del Estado (libanés)”, declara a este diario un estudiante de la Universidad Internacional Libanesa (LIU, en sus siglas en inglés) y residente de Dahiyeh. “Gracias a Hizbulah puedo estudiar una carrera”, explica otra joven chií de 19 años y estudiante en LIU. Su padre murió durante la guerra del verano de 2006, en uno de los bombardeos de la aviación israelí sobre los suburbios de Beirut, cuya reconstrucción, en el caso del barrio de Dahiyeh, ha financiado la milicia con fondos de Qatar.

El grupo armado ayuda económicamente a las viudas de aquella guerra con Israel, así como a las familias que han perdido uno o varios hijos en Siria, luchando a favor del régimen de Bashar al Asad. La guerra de Siria ha supuesto un inmenso coste para las arcas de la milicia, pero la suya es una inversión a largo plazo.

Para muchos cristianos, Hizbulah es garante de la seguridad porque ha expulsado a Daesh de la frontera

“Comprar apoyos a través de la provisión de servicios sociales no es una mera transacción económica para ganar votos, sino que engendra un sentimiento de pertenencia a la comunidad. Hizbulah se presenta como protector y garante del bienestar social, ganando lealtades y consolidando el control sobre el territorio y las personas”, explica a El Confidencial el analista Ali Rizak.

El arsenal de la milicia

Con la estrategia de proporcionar asistencia social, la milicia ha logrado nutrirse de combatientes. Solo en los cementerios de los suburbios de la capital libanesa hay cerca de dos millares de nuevas lapidas de jóvenes chiíes que han muerto en el campo de batalla en Siria desde 2012. Pero, a pesar de los 'mártires' que ha generado la guerra de Siria, más seguidores de la milicia están preparados para luchar hasta el final si se lo ordena el “sayyed” Nasrallah. “Hizbulah ha aumentado el reclutamiento durante la guerra en Siria usando la misma filosofía de martirio que empleó en la lucha contra Israel”, señala el analista proiraní.

Los tentáculos de Hizbulah llegan a todos los rincones del país, incluso a los feudos cristianos del presidente del Líbano, Michel Aoun , aliado de la milicia proiraní. Para muchos cristianos, Hizbulah es garante de la seguridad en Líbano, ya que ha logrado expulsar a los yihadistas de Daesh y del Frente Al Nusra (exfilial de Al Qaeda en Siria) de la frontera.

Miembros de Hizbulah, durante el funeral de un combatiente de la milicia caído en Siria, en Qnarit. (Reuters)
Miembros de Hizbulah, durante el funeral de un combatiente de la milicia caído en Siria, en Qnarit. (Reuters)

Después de años de guerra en Siria, endurecido por la experiencia en la batalla, Hizbulah es una bestia completamente diferente a la que se enfrentó a Israel en 2006. “El grupo tiene la influencia política de un gobierno, el poder de fuego de un ejército y el enfoque estratégico de una organización terrorista. Es por eso que el grupo presenta una amenaza para el Estado libanés, Israel y otras poblaciones de la región”, sostiene un extenso informe del Grupo Militar de Alto Nivel (HLMG).

En estos últimos 11 años, la guerrilla proiraní “ha podido recuperarse militarmente, acumulando una gran reserva de armas, desarrollando y desplegando nuevos y más precisos y letales sistemas de defensa, y ganando experiencia de combate luchando por Irán y Bashar al Assad en Siria”, señalan los expertos internacionales de Defensa.

Israel cree que los efectivos de Hizbulah alcanzan los 25.000 combatientes a tiempo completo -5.000 de los cuales han recibido entrenamiento avanzado- a lo que se suman al menos 20.000 militantes en unidades de reserva. Mientras, según el informe del HLMG, el grupo armado posee aviones no tripulados de ataque, sistemas de defensa aérea, vehículos blindados de transporte de tropas e incluso tanques. También se cree que dispone del misil tierra-mar Yakhont con el que puede amenazar a los buques de la Armada israelí.

El arsenal de Hizbulah suma "más misiles que muchos ejércitos europeos", sostiene el informe. El grupo posee entre 100.000 y 150.000 proyectiles, la mayoría de ellos de corto alcance, indica el análisis militar. En una futura guerra con Israel, que muchos consideran inminente, el grupo chií tendría la capacidad de disparar más de 1.000 misiles al día.

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