"una probabilidad del cien por cien"

Simulacros en el Banco Mundial, Davos, el G20... sobre la pandemia que "llegará pronto"

La institución financiera ha llevado a cabo cuatro ejercicios este año para mejorar la respuesta y la concienciación de las autoridades mundiales. Otras llevan haciendo lo mismo desde enero

Foto: Un sanitario toma la temperatura a un hombre en el Aeropuerto Internacional Nnamdi Azikiwe, en Nigeria, durante la crisis del ébola. (Reuters)
Un sanitario toma la temperatura a un hombre en el Aeropuerto Internacional Nnamdi Azikiwe, en Nigeria, durante la crisis del ébola. (Reuters)

Un 'post' en una popular red social compartiendo una noticia sobre un pasajero de un crucero infectado con un virus que, en otras latitudes, ha demostrado ser muy letal y altamente contagioso. El patógeno es resistente a los antivirales, y se manifiesta de forma virulenta y con consecuencias terribles para el infectado. En cuestión de minutos, el 'post' ha sido leído por miles de personas en varias partes del mundo. La inquietud se extiende, cercana a algo parecido al pánico.

Por suerte, se trata de una simulación. Pero a las personas en la sala se les informa de que está basado en un incidente real en 2014, cuando los guardacostas estadounidenses tuvieron que enviar dos aeronaves a la costa de México para obtener muestras de sangre de una pasajera, una trabajadora médica que se temía que hubiese estado en contacto con la sangre de un infectado de ébola. Y, en una situación así, los altos responsables del mundo necesitan estar preparados.

Las consecuencias económicas de las pandemias ya están aquí: el Banco Mundial calcula que a día de hoy, incluso según las estimaciones más conservadoras, las enfermedades contagiosas graves destruyen hasta el 1% del PIB global. “Recientes trabajos económicos estiman que el coste anual global de las pandemias severas y moderadamente severas es de aproximadamente 570.000 millones de dólares anuales, el 0,7% de las ganancias globales”, afirma la institución. “De forma notable, la mayoría de las pérdidas económicas por lo general no están causadas directamente por la enfermedad sino más bien por las reacciones de consumidores, la escasez de fuerza productiva y equipos, y las caídas en cascada del turismo, las ventas, las finanzas y otros sectores”, señala el Foro Económico Mundial en un documento sobre esta cuestión.

Es por eso que el Banco Mundial ha estado organizando una serie de ejercicios —ya van cuatro, el último de ellos durante el encuentro anual de la institución celebrado en Washington hace pocos días— “con la intención de elevar la concienciación sobre la amenaza que suponen las pandemias, probar los sistemas que ya están en marcha, y conducir la creciente inversión en preparativos contra pandemias”, según indica el organismo en su web. Los ejercicios están “dirigidos a los responsables políticos globales y de cada país”, con un perfil lo más elevado posible (los asistentes al primer simulacro, a finales de 2016, fueron los ministros de Finanzas de algunos de los países con mayor riesgo).

Y el Banco Mundial no es la única entidad de este tipo que se ha movilizado en ese sentido: en enero, la Fundación Gates organizó otro taller de este tipo para altos ejecutivos de grandes empresas en el Foro de Davos. Y en julio, los Gates trabajaron con Angela Merkel para llevar a cabo una simulación sobre una pandemia para los ministros de Salud durante el G20 en Hamburgo.

Trabajadores especializados transportan el cadáver de una supuesta víctima de ébola en Freetown, Sierra Leona, durante el brote de diciembre de 2014. (Reuters)
Trabajadores especializados transportan el cadáver de una supuesta víctima de ébola en Freetown, Sierra Leona, durante el brote de diciembre de 2014. (Reuters)

Aprendiendo de los errores

La motivación para este tipo de ensayos surgió tras constatar que la coordinación y la respuesta internacional durante el brote de ébola en África en 2014 fue “horrendamente ineficiente”, en palabras de Tim Evans, director de la sección de Salud, Nutrición y Población en el Banco Mundial. “Nos dimos cuenta de que la gente estaba simplemente improvisando sobre la marcha, incluidos nosotros”, ha declarado Evans al 'Washington Post'. La institución, entonces, se movilizó para “pasar de una historia de pánico y negación de la responsabilidad a otra donde vamos a empezar a prepararnos de forma mucho más sistemática para estar listos ante una probabilidad del cien por cien de que tengamos que lidiar con esto de nuevo. Probablemente antes de lo que esperamos”, subraya.

Para Ron Klain, el denominado 'zar del ébola de EEUU', uno de los problemas es que muchos altos cargos siguen trabajando a partir del viejo sistema de actualizaciones diarias, cuando, como muestra la simulación señalada arriba, hoy el mundo está mucho más interconectado y funciona mucho más rápido que en el momento en que se diseñaron esos viejos protocolos. “Los funcionarios gubernamentales necesitan estar mucho más sincronizados y ajustados a ello. Lo ha manifestado claramente, y los ministros y otros realmente se han enfocado en ello”, indica Klain en el mismo artículo del 'Washington Post'. “Aún no estamos listos para la [pandemia] verdaderamente grande. Francamente, no estamos listos ni para una de mediano tamaño. La amenaza sigue ahí fuera”, opina ese experto.

“No es una cuestión de 'si', sino de cuándo tendremos que hacer frente a la próxima gran pandemia”, advierte el Banco Mundial en su página web. “Durante los últimos 30 años hemos visto un incremento regular en la frecuencia y diversidad de estallidos infecciosos”, dice. En Madagascar, una plaga ha matado a 106 personas desde agosto, mientras que Uganda se encuentra estos días en alerta ante un brote de la fiebre hemorrágica de Marburgo, altamente letal, que ya se ha cobrado una víctima. Por no hablar de la que ya es la peor epidemia de cólera de la historia, en Yemen.

Aunque el organismo admite que se han hecho progresos desde las crisis del zika y el ébola, un informe del Grupo de Trabajo Internacional en Preparación Financiera de la institución ha descubierto que la mayoría de los países no están preparados para hacer frente a una epidemia de este tipo, señalando importantes carencias en inversión en salud pública, vigilancia y seguimiento de enfermedades o servicios de emergencia. “Esto es una política especialmente corta de miras dado el bajo coste de preparación en relación con el devastador impacto de una pandemia. En países de bajos y medios ingresos que han calculado el coste de preparación financiera, la inversión requerida no llega a un dólar anual por persona”, señala. De ahí la importancia otorgada a la concienciación de los que toman las decisiones. Probablemente, un buen sitio para empezar.

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