División en el Gobierno de Polonia tras el veto del presidente a la reforma judicial
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"Soy partidario de una reforma inteligente"

División en el Gobierno de Polonia tras el veto del presidente a la reforma judicial

La inesperada negativa de Andrzej Duda a firmar las medidas aprobadas por su propio partido abre un nuevo escenario que da esperanzas a la oposición. Pero la batalla no ha terminado

Foto: Protesta frente al Palacio Presidencial en Varsovia, el 24 de julio de 2017. (Reuters)
Protesta frente al Palacio Presidencial en Varsovia, el 24 de julio de 2017. (Reuters)

“He decidido devolver al parlamento la ley sobre Tribunal Supremo y la ley sobre el Consejo Nacional de la Judicatura y, de esta manera, ejerzo mi veto”. Así de contundente se expresó este lunes el presidente de Polonia, el conservador Andrzej Duda, a la hora de anunciar su rechazo a dos de las tres polémicas reformas legislativas impulsadas por el Gobierno ultraconservador y nacionalista del partido Ley y Justicia (PiS, en sus siglas en polaco).

Duda tomaba una decisión que ya nadie esperaba, tras la aprobación en las dos principales cámaras legislativas del país de unas reformas legislativas consideradas un ataque directo a la separación de poderes de Polonia. Duda, cercano al partido gobernante, justificó su decisión ante las masivas protestas vividas durante las últimas semanas contra la deriva autoritaria del Gobierno de la primera ministra Beaty Szydlo. “Soy un claro partidario de la reforma, pero de una reforma inteligente”, dijo el presidente Duda. “Los cambios tienen que suceder de manera que la sociedad no sea dividida”.

El veto se puede interpretar como un claro freno a la deriva cada vez más autoritaria del Gobierno polaco, cuyo auténtico líder es el presidente del PiS, Jarosław Kaczyński, diputado ultracatólico, nacionalista y hermano gemelo del expresidente polaco Lech Kaczyński, fallecido en un accidente de aviación en Rusia en 2010. Con el veto de este lunes, Duda, que perteneció al partido de Kaczyński antes de convertirse en presidente del país, se oponía por primera vez de manera pública al Gobierno del PiS. Hasta ahora, el presidente polaco había firmado todas las reformas legales aprobadas por el actual Gobierno, de ahí también la sorpresa que generó su veto de este lunes.

Foto: Senadores de la oposición polaca enarbolan pancartas que dicen "Tribunales Independientes" durante la sesión del Senado del 22 de julio. (Reuters)

Las reformas vetada por Duda habrían permitido al Gobierno de Varsovia jubilar a jueces del Tribunal Supremo para sustituirlos por otros magistrados elegidos por el propio poder Ejecutivo. Igualmente, daban vía libre a que la mayoría de los miembros del Consejo Nacional de la Judicatura fuesen nombrados por el Parlamento, en el que el PiS tiene mayoría absoluta. La única reforma ratificada este lunes por el presidente polaco fue la que permite al actual ministro de Justicia (que también es el fiscal) despedir a los jueces de los tribunales provinciales y de apelación.

Tras el el sorprendente veto de este lunes, ni la primera ministra Szydlo ni el presidente del PiS, Jarosław Kaczyński, quisieron contestar a las preguntas de los periodistas que se agolpaban frente a la sede del partido gobernante. Sí lo hizo el viceprimer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, quien reconoció que la decisión de Duda había “sorprendido y decepcionado” al Gobierno, que debe ahora presentar cambios a las reformas judiciales vetadas por Duda en el plazo de los próximos dos meses.

La oposición, por su parte, celebró el inesperado veto presidencial. “Es sin duda un paso en la dirección correcta”, dijo Kamila Pihowicz-Gasiuk, diputada del partido liberal Nowoczesna, para quien la decisión del presidente era la prueba de que las masivas movilizaciones de las últimas semanas habían tenido efecto.

placeholder El expresidente polaco Lech Walesa participa en una protesta contra la reforma en Gdansk, el 22 de julio de 2017. (Reuters)
El expresidente polaco Lech Walesa participa en una protesta contra la reforma en Gdansk, el 22 de julio de 2017. (Reuters)

El regreso de Lech Walesa

Otra de las figuras destacadas que se ha opuesto expresamente a la deriva autoritaria del Gobierno es el Premio Nobel de la Paz y antiguo líder del sindicato Solidarnosc (Solidaridad), Lech Walesa, quien lideró la revolución contra el régimen comunista durante el hundimiento del bloque soviético. “En 1989 os dimos una Polonia democrática”, dijo Walesa el pasado fin de semana durante una protesta ciudadana contra la reforma judicial. “Ahora tenéis que luchar por ello, con todos los medios”. Walesa dijo este lunes estar “positivamente sorprendido” por la decisión de Duda y aseguró que ahora tenían que darse los pasos necesarios para apartar al Gobierno “del camino incorrecto”. En caso contrario, habría que sustituir al Ejecutivo, advirtió Walesa.

La Comisión Europea, que ha amenazado a Varsovia con sanciones que incluso podrían llevar a iniciar el proceso para retirar el derecho a voto polaco de las instituciones de la UE, prefirió no pronunciarse este lunes sobre el veto presidencial. La Comisión confirmó que tomará el próximo miércoles una decisión sobre los procedimientos de infracción que se activarán contra Polonia. "Es un asunto que hemos seguido durante meses. Prefiero dejarlo aquí, tendremos la oportunidad de volver al tema después de la discusión del colegio de comisarios", declaró en rueda de prensa Margaritis Schinas, portavoz del Ejecutivo comunitario. Está por ver qué efecto tendrá en estas amenazas de la Comisión la decisión de este lunes del presidente Duda, quien, por cierto, rechazó antes de anunciar su veto un reunión con el presidente del Consejo Europeo, el exprimer ministro polaco Donald Tusk.

Tras su clara victoria en las elecciones legislativas en 2015, el Gobierno del PiS, con la primera ministra Beate Szydlo como primera ministra pero con Jarosław Kaczyński como poder en la sombra, ha metido a Polonia en una senda que parece querer llevar al país a un proceso de 'orbanización'; es decir, ha aprobado una serie de reformas (fin de la independencia del Tribunal Constitucional, una ley de medios que restringe la independencia de la radio y la televisión públicas, entre otras medidas) con el aparente objetivo de copiar el modelo de “democracia iliberal” instaurado por Viktor Orbán en Hungría. No en vano, el primer ministro húngaro se ha manifestado en defensa del actual Gobierno polaco y prometido que usará su veto en el Consejo Europeo en caso de que la Comisión proponga retirar el derecho a voto a Varsovia.

Foto: Viktor Orbán.
Viktor Orbán: el autócrata de la Unión Europea del que nadie habla
Daniel Iriarte Brenda Valverde Luis Rodríguez

La pregunta que muchos se hacen ahora es si el veto presentado por Duda este lunes supondrá un cambio de rumbo o al menos una rectificación de la espiral autoritaria de Polonia. De momento, el veto del presidente polaco deja claro que el movimiento nacional-conservador que gobierna Polonia no está exento de conflictos internos y apunta a una crisis en el seno del oficialismo.

Los medios de Alemania, un país con una estrecha historia reciente con el país vecino y con un ojo siempre puesto en Varsovia, se llenaron este lunes de especulaciones sobre qué ocurrirá en los próximos meses. La mayoría de análisis coincidía en que el auténtico hombre fuerte del partido de gobierno, el ultraconservador Jarosław Kaczyński, buscará vías alternativas para sacar adelante su polémica reforma judicial. Para superar el veto presidencial, el PiS necesitaría una mayoría parlamentaria de tres quintos con la que el partido de Kaczyński no cuenta (le faltan 42 votos para ello).

La otra gran conclusión de los análisis es que Polonia, además de Kaczyński, parece tener a partir de ahora otro hombre fuerte con el que nadie contaba: el presidente Andrzej Duda parece dispuesto a oponerse a la hoja de ruta autoritaria marcada por Varsovia. Más allá de la presión que pueda venir de Bruselas, Duda podría convertirse así en el dique constitucional interno ante los ataques a la separación de poderes lanzados por el ejecutivo polaco.

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