LA LEGISLACIÓN VIOLA "LIBERTADES FUNDAMENTALES"

Bruselas reacciona contra las medidas autoritarias del húngaro Viktor Orbán

La Comisión Europea abre la puerta a la adopción de sanciones contra el primer ministro por la ley que fuerza el cierre de una universidad financiada por George Soros

Foto: Viktor Orbán a su llegada a la cumbre de la UE en Bruselas, el 9 de marzo de 2017. (Reuters)
Viktor Orbán a su llegada a la cumbre de la UE en Bruselas, el 9 de marzo de 2017. (Reuters)

La paciencia de la Comisión Europea se está agotando. Ante la deriva autoritaria emprendida por el Gobierno de Viktor Orbán, este miércoles ha dejado a un lado las advertencias para tomar medidas legales. En concreto, Bruselas ha iniciado un procedimiento de infracción contra Hungría ante las maniobras de Orbán para forzar el cierre de la Universidad Centroeuropea (CEU), fundada por el magnate húngaro-estadounidense George Soros.

El último punto de desacuerdo entre Bruselas y Budapest es la ley húngara de Educación Superior, aprobada el pasado 4 de abril, que incluye unos requisitos que ponen en peligro la continuidad de la CEU. La normativa ha disparado todas las alarmas en la UE, dado que se inspira en las medidas de Vladimir Putin para ahogar a las ONG rusas con vínculos en el exterior. Es una muestra más de la pendiente hacia el autoritarismo por la que se desliza Hungría, abriendo camino a otros socios como Polonia, país que también mantiene varios enfrentamientos con Bruselas a cuenta de medidas que amenazan el Estado de Derecho en el país.

Antonio Martínez. BerlínAntonio Martínez. Berlín

La Comisión asegura que la ley húngara viola varias “libertades fundamentales” garantizadas en las normativas europeas, desde la libertad de prestación de servicios y la de establecimiento, al derecho a libertad académica y a la educación. Y aún más: considera que la ley es contraria a la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, que encierra los valores y el espíritu europeo más allá de las normativas comerciales y económicas.

Pero Bruselas deja un pequeño margen para la reconciliación con Budapest. Este primer paso dado hoy abre un procedimiento que consta de dos etapas más, antes de que la Comisión pueda llevar al país a los tribunales europeos e imponerle sanciones. Solo se llegará a ese punto si Orban se mantiene en sus trece y se niega a responder a las advertencias europeas. “Es el primer paso hacia un procedimiento de infracción, pero hay tiempo para que las autoridades húngaras reaccionen y, en función de esta reacción, la Comisión decidirá sobre los siguientes pasos a dar”, ha explicado Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea.

Carteles críticos con Viktor Orbán y su Gobierno puestos por el partido opositor ultraderechista, en Budapest, en abril de 2017. (Reuters)
Carteles críticos con Viktor Orbán y su Gobierno puestos por el partido opositor ultraderechista, en Budapest, en abril de 2017. (Reuters)

Orban, bajo el paraguas del PPE

La decisión se ha hecho pública con un visitante inesperado en Bruselas: el propio Viktor Orbán. El primer ministro húngaro se invitó hace dos días, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, al debate que ha mantenido el pleno del Parlamento Europeo sobre la situación en el país magiar. “Cada uno de los países, incluida Hungría, ha firmado las reglas del club” comunitario, ha advertido el vicepresidente primero de la CE, Frans Timmermans. Orban, además de cargar contra el “especulador norteamericano” Soros, ha pedido a sus socios que no le juzguen, porque tienen “opiniones diferentes”. A su juicio, el problema no es que Hungría tenga que adaptarse a las normas europeas, sino que la UE debe ser reformada..

En la Eurocámara encuentra Orbán uno de los apoyos más fuertes que tiene en el seno de la UE: el del Partido Popular Europeo, al que pertenece. Hasta el momento, la fuerza con más poder a escala europea ha protegido a su hijo descarriado. Pero ante el deterioro de la situación en Hungría, en las últimas semanas la preocupación ha aflorado también desde la bancada popular. El presidente del grupo, el alemán Weber, ha instado a Orban a cumplir con las exigencias europeas. Pero “el PPE no va a echar a Orbán, salvo que lo diga [la canciller alemana, Angela] Merkel”, explican a El Confidencial fuentes del grupo. Y esto no se prevé que suceda salvo que el primer ministro magiar se enroque. Pese a la exigencias de los otros grupos políticos, como los Socialistas y Demócratas, para que se le excluya.

María Tejero Martín. BruselasMaría Tejero Martín. Bruselas

Las señales que llegan en los últimos desde Budapest apuntan más a una reconciliación que a una ruptura, aunque queda por ver a qué precio. Por lo pronto, los diputados europeos pertenecientes a Fidesz, el partido de Orbán, enviaron este martes una carta a sus colegas del PPE, en la que aseguran que es “absurdo” pensar que pretenden cerrar la CEU.

En la misiva, a la que ha tenido acceso El Confidencial, denuncian que hay en Europa una campaña “políticamente sesgada” contra su Gobierno, aunque también reconocen que éste es partidario de “acciones contundentes y poco ortodoxas” para alcanzar sus objetivos. Y dicen que el tono y el lenguaje duro con el que se dirige el debate sobre las ONG, el modo de detener la inmigración o la fiscalidad es simplemente “el modo de hacer política en Hungría”.

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