LA POLICÍA TIENE ACORDONADo el lugar

"Este atentado va a cambiar Alemania": Berlín trata de superar la tragedia

Cientos de berlineses se han dirigido al lugar del incidente para depositar velas y flores. Muchos temen que la ultraderecha se beneficie de lo sucedido en las elecciones del año que viene

Foto: Un policía da instrucciones cerca del lugar del atentado en Berlín, el 20 de diciembre de 2016. (Reuters)
Un policía da instrucciones cerca del lugar del atentado en Berlín, el 20 de diciembre de 2016. (Reuters)

En la calle Kürfurstendamm, normalmente hay mucho tráfico, pero este martes solo circulan furgonetas de la policía o elegantes coches negros de alta gama. En un lateral, el tradicional mercadillo navideño —arrasado anoche por un camión que segó una docena de vidas e hirió gravemente a decenas de personas más— permanece silencioso.

El vehículo ha sido retirado por la mañana temprano. Los 'stands' destrozados por el impacto solo se avistan desde lejos. El mercado transmite una tristeza profunda, subrayada por la niebla y la escarcha. Los berlineses se acercan a dejar flores, velas, peluches, junto a atracciones para niños precintadas por las cintas policiales.

Los autobuses tampoco funcionan. “Tenemos que seguir con nuestra vida, no podemos dejar que los terroristas se salgan con la suya y nos tengan atemorizados en casa“, dice una mujer llamada Ronja que espera pacientemente el metro. Trabaja en una asociación para personas con enfermedades poco comunes, y se muestra preocupada de que la extrema derecha utilice el brutal atentado para ganar votos. “No olvide que a finales de 2017 tenemos elecciones en Alemania y la popularidad de [la canciller Angela] Merkel ya está por los suelos. Lo último que nos faltaba era un Trump alemán“.

La policía ha acordonado toda la zona del suceso, y detrás de las vallas varios agentes con ametralladoras nos recuerdan que la situación está lejos de volver a la normalidad. Enfrente, los corresponsales de los principales diarios y televisiones internacionales hablan a la cámara.

Berlineses depositan flores cerca del lugar del atentado. (S. Gómez)
Berlineses depositan flores cerca del lugar del atentado. (S. Gómez)

“Pueden dejar sus ofrendas aquí“, señala una trabajadora de la Iglesia Memorial Kaiser Guillermo a quienes se acercan a dejar ramos de flores en el interior de la misma. La iglesia, un símbolo de las consecuencias del horror de la guerra, cobra en estas horas un significado especial. Sus bancos se encuentran llenos de visitantes apesadumbrados. La tenue luz que entra a través de las vidrieras transmite una calma preñada de tensión, la misma que se siente este martes en las calles berlinesas. Los alemanes no suelen hacer grandes aspavientos, pero sus miradas delatan dolor, a pesar de los intentos de seguir adelante con sus vidas.

Junto al mercadillo y las secuelas de la locura terrorista, las tiendas permanecen abiertas. Las principales marcas tienen sus filiales en esta avenida: Zara, Swatch, Levis, C&A. Algunas personas se acercan a comprar, pero están más vacías de lo habitual. "¿Por qué deberíamos cerrar? No podemos dejar que venzan. Lo que quieren es que interrumpamos nuestra vida habitual, y es lo peor que se podría hacer en este momento“, explica un empleado de seguridad de uno de dichos establecimientos. “La vida sigue” es el mensaje más repetido por los berlineses.

"Si hablo, voy a llorar"

Una ciudadana chileno-alemana ha venido con su hija a dejar flores. La pequeña tiene unos dos años, y le pregunta a su madre por qué dejan flores ahí. “No quiero hablar, porque entonces voy a llorar y no quiero que lo vea mi hija“, nos dice, visiblemente afectada, a pesar de no tener ningún familiar entre las víctimas.

De repente, la policía abre un corredor entre las personas presentes: “Por aquí no se puede pasar ahora”. Por ese espacio circula entonces la comitiva del alcalde de Berlín, Michael Müller. Entre los representantes se encuentra también Sawsan Chebli, la portavoz del ministro de Exteriores, Frank Walter-Steinmeier. Frente a la entrada a la iglesia, hay un grupo dejando flores. Se rumorea que también la canciller Merkel va a venir al mercado.

El alcalde de Berlín, Michael Müller, la canciller, Angela Merkel, y los ministros de Interior, Thomas de Maizière, y Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, depositan flores en el lugar del atentado. (Reuters)
El alcalde de Berlín, Michael Müller, la canciller, Angela Merkel, y los ministros de Interior, Thomas de Maizière, y Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, depositan flores en el lugar del atentado. (Reuters)

“Para mí ha tardado demasiado en reaccionar, si quieres que te sea sincero“, explica otro alemán que ha venido con su pareja a dejar una vela junto al lugar de los hechos. "La canciller debería haber hecho declaraciones el lunes", asegura. “No han querido que la gente entrase en estado de pánico, porque es obvio que un ciudadano paquistaní no pasa desapercibido, sobre todo si no es empleado de la empresa de transportes polaca a la que pertenecía el camión”, dice, refiriéndose al sospechoso detenido este lunes, pero que ha sido puesto en libertad ante la falta de pruebas.

Pasa un hombre con una bandera de Alemania. Una periodista le pregunta el porqué de dicho símbolo. Un par de policías se acercan. El hombre asegura estar indignado con lo que ocurre en su país: “Es una vergüenza que nos dejemos tratar así”, explica. Un descontento compartido por numerosos alemanes, como confirma el crecimiento del movimiento de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida, por sus siglas en alemán), y por los avances del partido Alternativa para Alemania (AfD).

Mientras en la zona del terrible suceso se respeta el duelo de forma prusiana, en otros barrios se preparan para algo muy diferente. Una persona lee en su móvil la convocatoria de una protesta. Un grupo de extrema derecha llamado Despierta. Actuar en Lugar de Quejarse (Wache auf. Handeln statt Klagen) ha convocado una manifestación para mañana, y el partido neonazi NDP, al parecer, ha comenzado a repartir 'sprays' de pimienta en la ciudad de Hannover. “Esperemos que sigan siendo una minoría”, le dice un hombre a otro a su lado, “aunque este atentado va a cambiar Alemania sin remedio”.

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