indonesia, bienvenidos al archipiélago 'metal'

Usar la música heavy con fines políticos en el país con más musulmanes del mundo

En Indonesia hay más bandas de 'metal' que en ningún otro país. El presidente del Gobierno saluda haciendo los cuernos con la mano. Aficionados y músicos creen que hay una estrategia de control

Foto: Yayan Butcher (izquierda), vocalista de Jagal, un grupo de Brutal Death Metal de Surabaya; Lalaa Selvagio (centro), manager del grupo y Endro Wibowo, guitarrista, durante la entrevista en el estudio Nada Musik de Surabaya, Este de Java (Foto: Lola García
Yayan Butcher (izquierda), vocalista de Jagal, un grupo de Brutal Death Metal de Surabaya; Lalaa Selvagio (centro), manager del grupo y Endro Wibowo, guitarrista, durante la entrevista en el estudio Nada Musik de Surabaya, Este de Java (Foto: Lola García

El guitarrista Andre Tiranda abre la puerta del estudio Nada Musik, en Surabaya, la segunda ciudad más poblada de Indonesia, al Esta de Java, con el torso al descubierto y en calzoncillo de cuadros. De pelo largo, bigote, perilla y una hoja de marihuana tatuada en el pecho, tiene aires de Jesucristo de barrio. Da la bienvenida con un cigarro a medias, entre los dedos, y refunfuñando por el calor que hace en Surabaya: “Joder, más que en Yakarta”. Su grupo, Siksakubur, veteranos del brutal 'death metal' de Indonesia, prepara su octavo disco.

Son Rudy Harijanto (cantante), Andre Tiranda (guitarrista), Adhitya Perkasa (batería) y Dena Prabandara (bajo). El grupo lleva 20 años tocando y ha compartido escenario con bandas como los californianos ‘Suicidal Tendences’, en el Festival Java Rockin’ Land de 2013, los ingleses ‘Carcass’, en el Rock in Solo de 2014 o los alemanes Kreator, en el Hammersonic de 2014. Su album ‘Eye Cry’ (2003) es un clásico dentro y fuera de Indonesia. En Facebook les siguen medio millón de personas y están considerados uno de los mejores grupos de Metal del sudeste asiático. Nos colamos en el estudio de grabación.

Humo. Cables. Vasos de café y té azucarado en el suelo. Un ventilador de pie junto a una guitarra. En la batería, Adhitya Perkasa, toalla al cuello y sin camiseta, empapado en sudor, sacude los platillos y la habitación se estremece. Tiranda cierra los ojos, baja la cabeza y hace bailar las cuerdas de su nueva guitarra blanca “diseñada a medida”. Afuera, en una callejuela de casas de dos plantas, gatos parsimoniosos y vendedores ambulantes de bakso (sopa de albóndigas), la ciudad se va a la cama. Diluvia. En el estudio, quedan horas de grabación y descansos, con alcohol casero, tabaco y risas cantando ‘Hotel California’.

Entre los múltiples rankings que corona el mayor archipiélago del planeta –unas 8.000 islas habitadas-, con 254 millones y medio de personas –el cuarto país más poblado—, se cuela su pasión por la música metal.

No hace falta pasar mucho tiempo en Indonesia para darse cuenta de algo: ¿Qué hace ese anciano, repanchingado a la sombra, en una parada de minibús de Banjarmasin, con camisa del tejido tradicional (batik) y gorra vaquera de un grupo de Metal Extremo polaco, “Behemoth”? ¿Y ese ‘aparcamotos’ de Yogyakarta, con visera del grupo norteamericano de Punk Hardcord Agnostic Front? En las grandes ciudades de Java, entre el barullo de las motos y el murmullo de las mezquitas, florecen las tiendas de ‘merchandising’ y los grupos que se reúnen para ensayar o grabar. Los conciertos son multitudinarios. 54.000 personas contemplaron a Metallica en el estadio Bung Karno de Yakarta en 2013. En las tiendas, como “More Shop” de Surabaya, venden minicamisetas para bebé de grupos de Death Metal como Cannibal Corpse. Y posiblemente sea el único país del mundo en el que el presidente del Gobierno, Joko Widodo, luce camisetas de Napalm Death y saluda en los mítines haciendo los cuernos con la mano.

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Música extrema en contextos extremos

“La escena del Metal en Indonesia es, sin lugar a duda, mayor, más entusiasta y con bandas más duraderas que la de la mayoría de países”, explica, por email, el antropólogo Jeremy Wallach, especializado en música del sudeste asiático y coeditor de 'Metal Rules the Globe: Heavy Metal Musci around the World, que estudia el tema desde su primera visita al archipiélago en 1997. Aquí, dice, “parece que hay menos peleas internas y los grupos están juntos más tiempo, a veces, durante 25 años”. Algo que puede tener que ver con la forma de vida local, “que incide en la cooperación mutua y la comunidad, así como con una vibrante cultura informal y con la sociabilidad gregaria”, argumenta. Pero, ¿por qué de Metal?

En números, en Indonesia hay “más bandas de 'brutal death metal' –uno de los géneros más extremos- que en ningún otro lugar del mundo”, sentencian en la web Metal Recusants, donde han hecho las cuentas. Un vistazo a los datos actualizados de ‘Metal Archives’ corrobora su conclusión. En Indonesia hay 1.336 grupos de metal registrados. De ellos, 298 son de Brutal Death Metal, un porcentaje desproporcionado (22,3%) si se compara con otros países como Estados Unidos, donde hay muchos más grupos de Metal, 23.068, pero de ellos, 737 son de Brutal Death Metal, solo un 3,19%.

Puede ser por nuestra historia convulsa”, argumenta Tiranda, que cita al sanguinario Gobierno de Suharto, durante 32 años, que se prolongó hasta 1998 y la corrupción: “El único país del mundo que nos supera en corrupción es Brasil y ahí también tienen buen Metal”, lanza, sonriente.

Magia negra y rituales

'Entre actuación y actuación, sobre las 3 y las 6 de la tarde, el festival se detuvo, y los asistentes, de camisetas negras, melenas largas y tatuajes en los brazos, rezaron juntos. Tras el rezó islámico continuó el show'Otra explicación, según varios de los entrevistados en el documental ‘A l'est de l'enfer’ (Al Este del Infierno) de Matthieu Canaguier, sería el vínculo entre el ‘black metal’ y las creencias espirituales tradicionales en Indonesia, relacionadas con la magia negra y los rituales. Poo Obscurum, de 23 años, diseñador de camisetas y carátulas para grupos de música, reconoce que le encanta “leer sobre conspiraciones y esas cosas y después imagino lo que dibujo”. Tal vez, en esta suma de ingredientes, también se incluya la afición de los indonesios por los decibelios.

Como otros géneros en otras partes del mundo, el Metal se coló en Indonesia a través de la cadena MTV. Endro Wibowo, guitarrista del grupo de Jagal, una banda de Brutal Death Metal de Surabaya, se define como un “street player”, “aprendí a tocar por mi cuenta”. Como el resto del grupo, Deddy Demon (Batería), Dhidit Ratt (Bajo) y Fauzan Dzulfiqar (Voz) y la mayoría de los indonesios de su generación, descubrió el Metal con los videoclips de Megadeath y Metallica y empezó a tocar como ellos. “Si me gusta algo, simplemente lo toco”. Para él, “el Metal es adrenalina”. Un día le gustaría tocar justo a su favorito, el cantante y guitarrista Dave Mustaine, de Megadeath, admite, soñador.

La MTV llegó al archipiélago en 1995. En los 60, Sukarno, el primer presidente de Indonesia (1945-1967) tras la independencia de Holanda, “prohibió toda la música del extranjero”. La prohibición duró solo unos años. Y, en los 90, los géneros de música alternativa como el rap, el punk o el hard rock derivados de la cultura comercial de Norteamérica y Europa captó la atención de una nueva generación de indonesios, explica Kalinga Seneviratne, en su libro ‘Countering MTV Influence in Indonesia and Malaysia’, donde se refiere al indudable papel de la MTV en la definición de los gustos musicales y las culturas suburbanas del mundo: “A un nivel psicológico, la cadena vende una imagen, un ‘look’ y un estilo”.

El grupo de Death Metal de Surabaya V.A.L.E.R.I.A.N, tras una actuación en el Gran City Mall de Surabaya, Indonesia (Foto: L.G. Ajofrín).
El grupo de Death Metal de Surabaya V.A.L.E.R.I.A.N, tras una actuación en el Gran City Mall de Surabaya, Indonesia (Foto: L.G. Ajofrín).

Un presidente metalero

Cuando el 22 de julio de 2014, fue elegido Jokowi como Presidente de Indonesia, las revistas de música y seguidores de Metal, celebraron la noticia. “Un metalero es ahora el presidente de Indonesia”, titulaba la web ‘Metal Insider’.

Los integrantes de Siksakubur son escépticos con esta devoción del gobierno. “La música Metal consiste en rebelión, en independencia y en crítica política y, en Indonesia, está financiada por la campaña de un partido”, cuestiona Rudi, el productor, que explica que “la mayoría de los jóvenes de clase media y baja de Indonesia escucha Death Metal o Punk, muchos incluso ya no escuchan Pop y los partidos quizás saben esto y, en el caso de Jokowi, lo usaron en su campaña”.

Joder, que ni siquiera votamos”, interrumpe Tiranda, que cuestiona que “si Jokowi fuese un auténtico metalero, como dice, no haría lo que está haciendo. Tenemos una historia oscura respecto al comunismo y, ¿qué ha hecho él? ¿Ponerse camisetas guays? Si nuestro presidente fuera realmente metalero, esto no pasa, tío. Yo creo que simplemente se encontró con un tío que vendía camisetas creativas. Si el hip hop fuese importante en Indonesia, probablemente Jokowi sería rapero”, resuelve.

En 2005, Mark “Barney” Greenway de Napalm Death dirigió una carta al presidente Jokowi, publicada en el 'Sydney Morning Herald', en el que imploraba clemencia por la vida de los australianos Andrew Chan y Myuran Sukumaran, condenados a pena de muerte por tráfico de drogas. Al poco tiempo, fue Tony Iommi, guitarrista de Black Sabbath el que escribió al presidente. Jokowi hizo caso omiso. Andrew, de 31 años y Myuran de 34 años, fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento en la Isla de Nusa Kambangan, el 29 de abril de 2015, tras pasar una década en prisión.

¿Metal y religión?

Otra pregunta que surge: ¿Metal en el país con más musulmanes del mundo? Para el antropólogo Wallach, “el satanismo es parte de metal” sin embargo, “muchos musulmanes no consideran el satanismo una amenaza especial para el Islam ya que en Occidente es explícitamente anticristiano y metal explícito contra los musulmanes es muy raro”. Y en un país en el que la religión figura hasta en el DNI, Dimas Bramantyo, de melena y brazos tatuados, del grupo V.A.L.E.R.I.A.N, lo entiende como dos componentes aislados: “Aquí en Indonesia, la mayoría, como es mi caso, separamos la religión de los gustos musicales. Lo primero tiene que ver con nuestra persona y Dios y lo segundo es una afición”, explica.

En abril, V.A.L.E.R.I.A.N actuó en la octava Expo de ropa Indie de Surabaya. A las cinco. Lo hicieron después de la oración. En algunos festivales, los conciertos se detienen por unos minutos para que el público rece. Fue el caso del Kukar Rocking Fest de este año, “en el que, entre actuación y actuación, sobre las 3 y las 6 de la tarde, el festival se detuvo, y los asistentes, de camisetas negras, melenas largas y tatuajes en los brazos, rezaron juntos. Tras el rezó continuó el show”, recuerda Dimas, que dice, emocionado, que el hecho de que todos se respeten y recen juntos es muy bonito”.

En Internet, se hizo viral el vídeo de Meliani Siti Sumartini, una niña de 15 años con 'hijab' –velo islámico—, tocando la guitarra eléctrica. Aunque aún minoría, también, hay cada vez más mujeres en los grupos, como Popo Uzi, la vocalista de Demons Damn, un grupo de Death Metal de Bandung o Phopy de Lose it All, de Bandung.

Phopy, recuerda que, de adolescente, empezó a interesarse por grupos como Nirvana y Limp Bizquit y en 2006, se unió a Lose It All. “Siempre he sido un poco marimacho”, admite a este periódico. Dice que hay muchas chicas indonesias en la escena metal, “aunque aún menos que chicos”. A su familia le costó más asumirlo: “fueron los que me apoyaron menos cuando di el salto a la escena metal pero tengo una fuerte determinación para hacerles creer en ello poco a poco, y cuento con amigos que me han apoyado desde el principio”, resuelve. Como el resto de integrantes de su grupo: Azy, batería, que empezó a introducirse en el Metal a través de la música de veteranos como Sepultura; John, que empezó a tocar en 1999; Renga, que se enganchó al Metal gracias a Metálica y Luckyta, gracias a Iron Maiden. Actualmente, el grupo, Lose It All, está inmerso en la grabación de su segundo álbum.

Los conflictos –entre música y religión— derivan de la falta de entendimiento”, argumenta en una entrevista con ‘The Star’, Alfian Muhammad Tajul Arifin de Tormentor, un grupo de Garut, al oeste de Java. “Es como decir que esas personas en las ‘pesantren’ (instituciones religiosas) deben ser todas fanáticas y las de las bandas de metal todas malas”, concluye. Arifin es profesor de Religión y cantante de Metal. Bienvenidos al archipiélago metalero.

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