sensaciones mixtas en la capital británica

"Creí que no iba a ocurrir": confusión incluso entre los partidarios del Brexit

El pueblo británico empieza a digerir el resultado del referéndum ante la incertidumbre que se abre en el país. Entre otras cosas, hay que gestionar la fractura social creada por la consulta

Foto: Una partidaria de la permanencia pasa junto a un votante pro-Brexit en Londres, el 24 de junio de 2016 (Reuters)
Una partidaria de la permanencia pasa junto a un votante pro-Brexit en Londres, el 24 de junio de 2016 (Reuters)

Una vez que el Brexit es una realidad en las urnas la sociedad británica comienza a digerir el resultado. Muy temprano, a las espaldas del Parlamento, Nigel Farage, líder del UKIP, aseguraba que por fin el “Día de la Independencia” había llegado, y que “el 23 de junio debería ser declarado como fiesta nacional”. Miraba al cielo: “Hasta el tiempo ha mejorado”. La metáfora le venía al pelo a Farage, ya que después de dos días de intensas lluvias en Londres el día ha amenecido radiante en la capital británica.

Pero claro, una cosa es la cambiante meteorología en Londres y otra muy distinta el momento incierto al que se enfrenta el país. Apenas una hora después de que de David Cameron renunciara a Downing Street, Alex Salmond, ex primer ministro de Escocia y adalid del independentismo escocés, declaraba que “Escocia es una nación inminentemente europea” y que veía mucho más cerca “el sueño de mi vida que no es otro que la independencia”.

En la zona donde se arremolinaban los periodistas e iban saliendo los líderes de Westminster, al igual que salen los futbolistas a zona mixta después de disputar un partido, partidarios del Leave conversaban animadamente entre ellos, aunque con un mueca de desconcierto. Charlie Brooking asegura que Europa estaba homogenizando los territorios: “Cuando viajo a Newcastle tengo la sensación de que cada vez se parece más a una ciudad alemana y cuando viajo al norte de Francia parece que estoy en Leeds”. ¿El norte de Francia como Leeds? “Más o menos”, ríe, “lo que quiero decir es que creo que es bueno que todos los territorios de la Unión recuperen parte de su identidad perdida”.

"Lo más importante es que hoy hemos conseguido recuperar el poder sobre nuestra frontera", dice una seguidora del partido euroescéptico UKIPRory es un londinense de 30 años que ha trabajado intensamente por el Brexit, pero al que el resultado le pilla casi a pie cambiado. “Estoy muy feliz, pero honestamente pensaba que no iba a ocurrir”. La noche ha sido muy larga en los diferentes Councils del país donde se ha hecho el recuento de los votos. “Es verdad que cuando la victoria del Remain en Newcastle fue un poco menor de lo que esperábamos y victoria del Leave en Sunderand fue un poco más holgada de nuestras predicciones, nos empezamos a mirar sintiendo que íbamos a ganar”.

Una vez que el Reino Unido se decantó por la salida de la UE, una de las múltiples preguntas a la que se enfrenta la sociedad británica es cómo se debe gestionar la fractura social que deja la virulenta campaña y el incierto futuro. “Creo que todo será un proceso lento, pero que finalmente los británicos sabrán caminar juntos en una misma dirección”, opina Charlotte, que porta una bandera de la Union Jack y es seguidora del UKIP. “Creo que lo más importante es que hoy hemos conseguido recuperar el poder sobre nuestra frontera”.

Parece claro que la carta de la inmigración ha sido la que más ha pesado a la hora de decidir. Marc Stears es profesor de la Universidad de Oxford y cabeza visible del think tank New Economics asegura que “es un día extraordinariamente difícil para Gran Bretaña”. Stears aseguraba a El Confidencial que se debe comenzar un proceso de “sanación” en la dividida sociedad británica. “Es un día muy difícil para los que amamos la tolerancia, ya que entiendo que el miedo a la inmigración ha jugado un papel decisivo en este campaña”.

Un taxista celebra el resultado del referéndum en el centro de Londres (Reuters)
Un taxista celebra el resultado del referéndum en el centro de Londres (Reuters)

Momento de incertidumbre

La campaña del Remain confiaba en el impulso de Londres a la hora de ganar las elecciones. Pese a que la opción de quedarse ha ganado por 60% a 40% en la capital británica, no ha sido suficiente para acabar de inclinar la opinión del país. En este sentido el alcalde londinense, Sadiq Khan, ha querido mandar un mensaje de tranquilidad a los europeos que viven en la capital británica: “Agradezco la enorme contribución que los europeos hacen a la ciudad y la relación que tienen con Londres no cambiará”.

Sin embargo, James Laurent, que ondeaba una bandera comunitaria en la inmediaciones del Parlamento, no tiene tan claro que el aterrizaje vaya a ser tan suave: “Estoy tremendamente decepcionado con el resultado, creo que la gente ha votado motivada por un miedo inoculado que nos acabará haciendo mal”. Y ésa es una las preguntas: Mmiedo a qué? “A un deterioro de las condiciones en el trabajo y en el sistema social, aunque para proteger eso tengo la sensación que la gente ha optado justamente por la opción errónea”. Mientras James habla, el conductor de un coche le dice que queme esa bandera: “No, no es la respuesta más usual que me estoy encontrando, pero es verdad que sí hay mucha gente que me expresa con otras formas que en ondear esta bandera hoy es inapropiado”.

"Para mí es un desastre", dice una ciudadana checa que pensaba mudarse a Londres, donde reside su novioPietr es un checo que lleva viviendo dos años en Londres y se ha pasado a palpar el ambiente en Westminster: “Para mí es un desastre, es claramente un antes y un después”. Su novia ha ido a visitarlo este fin de semana desde Praga y se muestra preocupada: “Quería venir a estudiar aquí, pero temo que ahora sea más complicado tramitar mi mudanza, aunque en principio en estos dos años todo debería mantenerse como hasta ahora”.

Lo que sí es cierto es que los partidarios del Leave pronuncian discursos más mesurados que antes del referéndum, como si se hubieran cargado de responsabilidad de golpe. “La democracia es maravillosa, ¿no crees?”, comenta un miembro del UKIP a otro partidario del Leave, con el que, sin embargo, no tiene muchos más puntos en común. Ambos se saludan y coinciden que se abre un proceso de ajuste y diálogo: “Que nadie espere cambios radicales, pondremos a la gente justa en los sitios justos para que la desconexión de la UE se haga en los términos más apropiados para el Reino Unido”. La pregunta, le explico, era otra: si va a ser traumática esta desconexión: “Recuperamos nuestras instituciones. No veo nada de traumático en eso”, sentencia.

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