participación de más del 80%

Macri se impone a Scioli en Argentina y entierra el kirchnerismo

El líder de la alianza Cambiemos se ha alzado con el triunfo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada este domingo

Foto: El líder de Cambiemos, Mauricio Macri, saluda a sus seguidores tras ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Argentina. (EFE)
El líder de Cambiemos, Mauricio Macri, saluda a sus seguidores tras ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Argentina. (EFE)

El líder de la alianza Cambiemos, Mauricio Macri, se ha impuesto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el domingo en Argentina. con más del 99% del escrutinio, Macri se apunta un 51,42% de votos, frente al 48,58% del oficialista Daniel Scioli, del gobernante Frente para la Victoria.

"Estos comicios se celebraron con absoluta normalidad, con orden y en paz, y con altísimo nivel de seguridad, organización y fiscalización", aseguró el ministro de Justicia argentino, Julio Alak, quien destacó que el nivel de participación en las elecciones ha sido del 80,63%. Unos 32 millones de argentinos estaban convocados a votar en esta segunda vuelta, tras la primera ronda del 25 de octubre, en la que Scioli había obtenido el 37,08% de los votos y Macri, el 34,15% de los sufragios.

Militantes de Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri. (EFE)
Militantes de Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri. (EFE)

Tras conocerse los resultados parciales, Macri afirmó que no le va "a alcanzar la vida para agradecer". "Estoy acá porque ustedes lo han decidido", agregó un Macri visiblemente emocionado que, ante las más de 7.000 personas que abarrotan la sede de Cambiemos, agradeció a sus votantes "haber creído que juntos" pueden construir la Argentina soñada.

Por su parte, Scioli reconoció su derrota, que supone el fin de toda una era del kirchnerismo en Argentina. "Se optó por un cambio, Dios quiera e ilumine al ingeniero Macri y que ese cambio sea por el bien de nuestro pueblo", agregó el candidato oficialista, que compareció con el semblante serio ante los medios de comunicación congregados en su sede electoral. "Esperamos que cuiden todos estos logros, todos estos derechos" conseguidos durante los doce años de gobiernos kirchneristas (2003-2015), apuntó.

"¿Qué va a pasar con el dólar?"

Desagregados por provincias, los resultados dejan ver las diferencias geográficas en la preferencia del voto: en el centro del país, en provincias como Mendoza y Córdoba, ganó Macri con amplitud, mientras que el candidato oficialista se impuso en el Norte y en el Sur del país.

El fin de la era kirchnerista

Pero, ¿qué va a pasar con el dólar? Es la pregunta que está ahora en la boca de buena parte de los argentinos, que esta primera jornada post-electoral estarán muy pendientes de los movimientos del dólar blue, que cotiza a 15 pesos en las cuevas (casas de cambio ilegales), frente a un dólar oficial a 9,6 pesos. Los asesores económicos de Macri ya han dejado clara su postura de que el peso está subvaluado: dicho de otro modo, es necesario devaluar. Para ello, el macrismo sugirió la propuesta, aunque no la confirmó ni concretó en medio de la campaña electoral, de liberar el mercado de cambios: lo previsible es que, si el Banco Central no interviene como hasta ahora, el precio oficial del dólar subirá, pero es difícil saber si igualará al precio del mercado negro. Lo que más preocupa a los argentinos es cuán inmediata será la devaluación, si se producirá nada más tomar el poder el 11 de diciembre o más adelante, y qué sucederá con las restricciones a las importaciones que ha mantenido el kirchnerismo para proteger la industria nacional.

Mientras buena parte de la sociedad argentina festeja el resultado -en varios barrios de Buenos Aires, los partidarios de Macri tomaron las calles a voz en grito-, otros sectores, también amplios, temen que el presidente electo implemente políticas de ajuste neoliberal similares a las que llevaron a la debacle económica y social que fraguó la crisis de 2001. Para consuelo de estos últimos, el nuevo presidente tendrá que enfrentarse a unas cámaras legislativas divididas que le obligarán a negociar. También está por ver qué ocurrirá en el seno de la Alianza Cambiemos, con la que el PRO de Macri ha ganado las elecciones, y que alberga diferentes sensibilidades y fuerzas políticas.

Partidarios de Macri tras la victoria. (Efe)
Partidarios de Macri tras la victoria. (Efe)

Por el momento, son momentos de incertidumbre, sobre todo en algunos sectores, como las universidades públicas del conurbano bonaerense, donde se temen drásticos recortes presupuestarios, sobre todo después de que se viralizase en la red, en plena campaña, un vídeo en que Macri mostraba su animadversión: “¿Qué es esto de universidades por todos lados? Acá hay que hacer más jardines de infantes. Basta de esta locura”, afirmó el entonces candidato.

La vicepresidenta electa, Gabriela Michetti, apostó por el mismo discurso que Macri repitió en campaña: calmar al electorado esquivo y repetir que el nuevo presidente trabajará para todos los argentinos. “Lo que más necesitamos es más amor y unión entre nosotros”, concluyó antes de dar paso al presidente electo.

Adiós a la 'era K'

El nombramiento de Macri marca un cambio drástico y termina con la llamada "era K". El 'ingeniero', como se le conoce en círculos políticos y empresariales, aterrizó en la política en su madurez. Para llegar a la Presidencia, Macri se ha creado un perfil de ciudadano medio, con un aspecto desenfadado y una campaña volcada en las redes sociales. Evita las etiquetas ideológicas y apuesta por el "desarrollismo del siglo XXI", con la bandera del "cambio" y el sueño, ha dicho, de una Argentina unida.

Este ingeniero de 56 años comenzó su carrera en las empresas del imperio fundado por su padre, el italiano Franco Macri. A los 32 años fue secuestrado durante dos semanas por un grupo de expolicías, una experiencia que marcó su vida pero que, vista en la distancia, le ayudó en su carrera política. De los negocios familiares saltó al deporte como presidente del Boca Juniors. Una exitosa gestión, con el récord de 17 títulos internacionales para el club, le abrió las puertas de la fama y de la política.

Macri gana en Argentina

Rostro habitual de las revistas del corazón a finales de los 90, Macri creó 2003 Compromiso para el Cambio, un semillero de jóvenes profesionales de distintas tendencias. Consolidado el grupo, nació Propuesta Republicana (Pro), el partido que le permitió convertirse en diputado nacional y ganar la Alcaldía de Buenos Aires en 2007.


En 2011 llegó a adelantar incluso sus planes, pero la muerte de Néstor Kirchner, un año antes, fortaleció electoralmente a su esposa y sucesora, Cristina Fernández, y Macri se replegó. Fernández revalidó la Presidencia con un 54% de votos y el 'ingeniero' se consolidó en la ciudad, con un 64% de apoyo. Con este aval en la mano, comenzó a preparar concienzudamente su carrera presidencial.

Un peronismo dividido y distanciado del núcleo duro del kirchnerismo colaboró con la estrategia de Mauricio Macri para escalar posiciones
Consciente de que lideraba una fuerza joven, con cuadros desconocidos y carente de una estructura nacional, tejió una alianza con la centenaria Unión Cívica Radical y socios coyunturales. Un peronismo dividido y distanciado del núcleo duro del kirchnerismo colaboró con la estrategia de Macri para escalar posiciones.

La "revolución de la alegría" que propuso en un programa con poco contenido para resolver los graves problemas del país caló entre los electores frente a la "campaña del miedo" que lanzó el oficialismo para intentar frenarle. "Voy a dejar lo que tengo y lo que no tengo para que los argentinos tengan mejores oportunidades", prometió Macri el jueves, en su cierre de campaña, en el empobrecido norte argentino. A partir del 10 de diciembre, cuando asuma la Presidencia, tendrá la oportunidad de demostrarlo.

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