"huir, esconderse, informar"

"No te hagas el muerto, corre": Qué hacer en caso de un atentado como el de París

Los servicios de seguridad de todo el mundo temen que esta carnicería "inspire" a otros individuos a cometer actos semejantes. El Reino Unido publica una guía con consejos para los ciudadanos

Foto: Las fuerzas especiales francesas evacuan a supervivientes del atentado en la sala Bataclan (Reuters)
Las fuerzas especiales francesas evacuan a supervivientes del atentado en la sala Bataclan (Reuters)

Los servicios de seguridad de medio mundo se encuentran en estado de alerta ante la posibilidad de que se produzcan nuevos atentados. Y aunque una conspiración de semejante magnitud es relativamente improbable -requiere de una complicada logística difícil de poner en marcha sin levantar sospechas-, el mayor temor es ahora que los ataques de París “inspiren” a elementos independientes a perpetrar por su cuenta acciones similares, tal y como advirtió ayer Anders Thornberg, jefe de la SÄPO, la policía de seguridad de Suecia. Lo acaecido horas después, cuando tres individuos apuñalaron a un profesor de un colegio judío en Marsella, parecían darle la razón.

Por este motivo, la Oficina de Seguridad Nacional Antiterrorista del Reino Unido (NaCTSO) ha emitido una breve guía (en inglés) en la que ofrece consejos a los ciudadanos sobre qué hacer en caso de un atentado de este tipo. La directriz básica es “Mantente a salvo”, que se resume en tres principios: “Corre, escóndete, cuéntalo”.

La primera norma es tratar de escapar a toda costa del lugar donde se está produciendo el ataque, valorando siempre si esa es, de hecho, la mejor opción (si para llegar a la salida hay que ponerse en la línea de tiro de los terroristas, probablemente es una mala idea). La guía también pide a los ciudadanos que insistan a otros para que huyan con ellos y no se queden en el sitio.

Si salir no es posible, la mejor opción es esconderse en un sitio a cubierto de las balas. “Estar a cubierto de la vista no significa estar a salvo. Las balas pueden atravesar el cristal, el ladrillo, la madera y el metal”, dice la guía, que aconseja buscar paredes reforzadas o de ladrillo sólido. “Si puedes ver al atacante, él podría verte”, añade. También sugiere ser consciente de las posibles vías de escape, y tratar de no quedar atrapado, donde un terrorista que se tomase su tiempo podría encontrarle y rematarle. Por el mismo motivo, sugiere poner el móvil en silencio y no hacer ruido, e intentar encerrarse en algún espacio al que los atacantes no puedan acceder desde fuera, o bloquear la puerta de algún modo.

Una norma fundamental a la hora de esconderse: “Evitar la puerta”, el lugar por donde presumiblemente tratarán de salir los terroristas, y donde podrían encontrarse una última víctima fácil antes de marcharse.

Policías franceses aseguran la zona durante la redada en Saint-Denis, París, el 18 de noviembre de 2015. (Reuters)
Policías franceses aseguran la zona durante la redada en Saint-Denis, París, el 18 de noviembre de 2015. (Reuters)

El asalto policial no será delicado

Si estamos relativamente a salvo, la guía pide a los ciudadanos que traten de avisar a las autoridades por teléfono (el 999 en el Reino Unido, el 091 en España), proporcionando la siguiente información: dónde están los sospechosos, dónde fueron vistos por última vez, una descripción de los atacantes y algunos elementos adicionales que pueden ser útiles, como si se han producido víctimas y de qué tipo, cómo es el edificio y los accesos, si hay rehenes, o qué tipo de armas tienen los asaltantes.

El documento, además, explica que en caso de asalto policial podrían producirse situaciones tensas en que los agentes pueden apuntar sus armas a los civiles, por lo que es fundamental permanecer en calma, poner las manos a la vista y no hacer movimientos bruscos que puedan ser interpretados como una amenaza. Además, advierten de que probablemente habrá poco margen para delicadezas, y seguramente los oficiales serán rudos y podrían interrogar con firmeza a los presentes. Es más: la evacuación no se producirá hasta que sea seguro hacerlo. Por ello, la guía propone a los ciudadanos mentalizarse para una situación semejante, y hacer planes en consecuencia por si llega ese terrible momento.

También la BBC ha elaborado su propia guía a partir de los consejos de varios expertos. John Leach, instructor militar y psicólogo especializado en supervivencia, sugiere, sobre todo, estar preparado mentalmente.

“Respondemos al modelo en nuestra cabeza, no directamente al entorno, y eso es lo que nos hace vulnerables”, afirma Leach. Un ejemplo: muchas víctimas de París, tal y como han contado los supervivientes, pensaron que los disparos eran petardos o fuegos artificiales, por lo que tardaron mucho en reaccionar. “Lo único que necesitas preguntarte es: si algo va mal, ¿cuál va a ser mi primera respuesta?”, dice el psicólogo. Identificar las salidas de emergencia al llegar a un establecimiento puede salvar muchas vidas, como ocurrió en la sala Bataclan.

En una situación de este tipo, el 75 % de las personas no reacciona, y el 10% toma decisiones que le ponen en mayor peligro

“Reacciona rápido”, dice la BBC. Más fácil de decir que de hacer: según un estudio realizado por Leach, solo el 15% de la gente reacciona de una manera que ayuda a salvar sus vidas. Alrededor de un 75% se quedan tan estupefactos que no reaccionan. Para el 10% restante es aún peor: toman decisiones que les ponen todavía más en riesgo.

Atención a segundos ataques

Ian Reed, instructor militar y director de una empresa de seguridad, sugiere buscar cobijo lo antes posible. “Si uno está fuera de la vista, está a cubierto del fuego”, indica. A primera vista, este consejo es contradictorio con las recomendaciones de la NaCTSO, pero tiene sentido: mantenerse oculto reduce el riesgo de ser tomado como objetivo deliberado, aunque eso no significa estar a salvo. “Obviamente, Hollywood muestra algunos coches como si fuesen a prueba de balas, pero ese no es necesariamente el caso”, dice Reed.

Pero incluso un coche es mejor que nada. Si es lo único que hay, y se está bajo el fuego, el motor es la parte más sólida del vehículo y por lo tanto la que más probabilidades tiene de detener una bala. Y si no hay nada con lo que cubrirse, la mejor opción es tirarse al suelo y tratar de ofrecer la menor superficie posible, para reducir las posibilidades de ser alcanzado por una bala perdida.

“Vete lo más lejos posible, lo más protegido posible, y busca a la figura de autoridad más cercana en busca de ayuda”, aconseja Reed. Sin embargo, unirse a grupos grandes de personas puede ser peligroso. “Asume siempre que va a haber un segundo artefacto o acción”, dice el exmilitar, una táctica perfeccionada por muchos grupos terroristas para causar el mayor número de bajas posibles entre las fuerzas de seguridad que se despliegan en el lugar, aquellos que acuden a ayudar a las víctimas o simples curiosos.

Por último, la BBC aconseja pelear si es necesario. Reed asegura que enfrentarse a unos atacantes sin entrenamiento o equipo adecuados es una mala idea. Pero dependiendo de la situación, puede ser la mejor opción, como ocurrió en el intento de atentado en el tren París-Ámsterdam, frustrado por varios marines estadounidenses que redujeron al atacante. “A los miembros del Estado Islámico no les motiva la toma de rehenes”, asegura James Alvarez, psicólogo y negociador profesional. “No hay nada con lo que negociar. Tu valor reside en estar muerto. Si sé que me van a disparar, quiero pensar que no me voy a marchar tranquilamente”, afirma.

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