PROHÍBE ANUNCIOS E IMÁGENES DE CONDENADOS

China veta en televisión a las 'celebrities' condenadas por drogas o prostitución

Decidido a evitar que se conviertan en “un mal ejemplo” para la población, Pekín ha declarado la guerra a las estrellas chinas disolutas. Ya no saldrán en televisión

Foto: Kai Ko hace una reverencia en una rueda de prensa tras ser liberado por la policía de Pekín, a finales de agosto. (Reuters)
Kai Ko hace una reverencia en una rueda de prensa tras ser liberado por la policía de Pekín, a finales de agosto. (Reuters)

Decidido a evitar que se conviertan en “un mal ejemplo” para la población, Pekín ha declarado la guerra a las estrellas chinas disolutas. Las autoridades han prohibido que se emitan por televisión las obras de artistas condenados por consumo de drogas o por contratar prostitutas. Durante los últimos meses la policía ha detenido a distintas celebridades por delitos vinculados con la prostitución, el consumo de estupefacientes y las apuestas ilegales.

Me dio 300.000 dólares de Hong Kong y mantuvimos relaciones sexuales el día que llegué. Al día siguiente dije que tenía que volver a Pekín y me compró el billete de avión”, confesaba ante las cámaras la celebrity china Guo Meimei, enfundada en una chaqueta naranja de presidiaria. Esta joven desató un escándalo en 2011 cuando empezó a colgar en la red, sin ningún tipo de pudor, retratos de ella posando con su Maserati y sus bolsos de lujo, a la vez que se presentaba como una empleada de la Cruz Roja de China.

Guo Meimei tras su detención.
Guo Meimei tras su detención.
Gracias a sus provocaciones, Guo ha aparecido con regularidad en los titulares de prensa. La suerte le sonrió hasta este verano, cuando fue detenida bajo acusaciones de ejercer la prostitución y organizar timbas ilegales en Pekín. Sus últimas imágenes, esposada y custodiada por dos policías, con el rostro sin maquillar y desfigurado por el cansancio, contrastan con los selfies de su cuenta de Weibo, el Twitter chino, navegando en lujosos yates y asistiendo a fiestas de la jet set.

El Gobierno chino ha decidido iniciar una guerra contra todo tipo de vicios entre las estrellas del gigante asiático para evitar que se conviertan en una mala influencia para su población. La Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión, responsable de la censura sobre los productos culturales, anunció el pasado jueves que no se podrán emitir por televisión obras de aquellos artistas que hayan sido sentenciados por contratar prostitutas o consumir drogas. La prohibición incluye también anuncios y apariciones en programas de radio y televisión, y las autoridades resaltan que los últimos casos “son un mal ejemplo” para la juventud, según el periódico estatal China Daily. Unos días antes, más de 40 organizaciones de artes escénicas pequinesas habían anunciado que no contrarían a intérpretes que consumieran drogas.

Prostitutas y premios de oro

Distintas celebridades, principalmente del mundo de la televisión y el cine, se han visto envueltas en investigaciones criminales. A la vez, los medios de comunicación han difundido extractos de sus confesiones o algunos detalles morbosos de los casos. Por ejemplo, el director Wang Quan'an, ganador del Oso de Oro de Berlín en 2007, fue arrestado en su hogar a medianos de septiembre por contratar a prostitutas. El realizador pagó supuestamente durante tres noches seguidas por los servicios de profesionales del sexo, mientras su mujer, la actriz Zhang Yuqi, se encontraba en Nueva York.

A su vez, Jaycee Chan, hijo de la estrella de cine Jackie Chan, y el actor y cantante taiwanés Kai Ko dieron positivo de marihuana en un test policial el pasado agosto. Ko se dio a conocer en 2011 al ganar el galardón de Actor Revelación en los premios Caballo de Oro, considerados a menudo el equivalente a los Oscar en Asia. “Perdón por decepcionar a todos los que me apoyan y dar un mal ejemplo”, se disculpaba, llorando, el intérprete de Taiwán en un reportaje de la televisión pública china, donde también se emitieron imágenes del rastreo policial en la casa del hijo de Jackie Chan. De momento, al menos 12 personajes conocidos por el público chino han sufrido un destino similar desde principios de año. Muchos de ellos han tenido que pedir disculpas al público a través de las redes sociales.

“En estos casos, el objetivo principal es mostrar que se está luchando contra el consumo de drogas, y ni siquiera los famosos están a salvo”, explicaba a The Guardian Shen Tingting, directora de la ONG Asia Catalyst, una organización que lucha por los derechos de prostitutas, drogadictos y enfermos de sida.

El actor taiwanés Kai Ko llora tras ser liberado después de dos semanas detenido en Pekín.
El actor taiwanés Kai Ko llora tras ser liberado después de dos semanas detenido en Pekín.

“El enemigo de la humanidad”

Las últimas detenciones se enmarcan dentro de una ofensiva lanzada en febrero por el Ministerio de Seguridad Pública, que pidió a los agentes policiales que reforzarán la persecución contra el consumo de drogas, las apuestas y la prostitución (ilegal en el país). En concreto, las fuerzas del orden han empezado una de las mayores campañas contra las sustancias adictivas de los últimos años: el país sentenció a 40.000 criminales por delitos vinculados a las drogas durante los primeros cinco meses de 2014, un aumento del 27,8% respecto a 2013. De entre ellos, 9.000 fueron condenados a más de cinco años en prisión, cadena perpetua o pena de muerte, según la agencia estatal Xinhua. El primer ministro chino, Li Keqiang, tildó las drogas de “enemigo común de la humanidad” el pasado junio.

Desde su llegada al poder hace cerca de dos años, el presidente Xi Jinping ha usado distintas campañas para preservar “la moralidad” del país, tanto dentro como fuera del Ejecutivo. Sin duda, la campaña de “línea de masas” ha sido la que ha obtenido mayor notoriedad en los medios nacionales. La operación, que empezó a mediados de 2013 y terminó la semana pasada, pretendía luchar contra la corrupción, las malas prácticas y los excesos dentro del Partido Comunista de China (PCCh). Según datos oficiales, durante ese período más de 74.000 miembros de la organización fueron castigados por violar las nuevas directrices del PCCh para evitar la “ostentación y la extravagancia” entre los miembros del Gobierno. Sin embargo, Pekín también ha llevado a cabo distintas ofensivas similares en otros sectores de la sociedad, como los periodistas o los blogueros y comentaristas de internet más críticos con el régimen.

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