EN UN SECTOR QUE MUEVE 8.000 MILLONES ANUALES

La gallina de los huevos de oro está en Filipinas… y además habla español

El sector, que emplea a más de 6000.000 personas, mueve ya unos 8.000 millones. Un agente cobra poco más de 300 euros. Con el plus del castellano, 1.000

Foto: Un pescador trabaja en Bacoor, en la Bahía de Manila, al suroeste de la capital de Filipinas. (Reuters)
Un pescador trabaja en Bacoor, en la Bahía de Manila, al suroeste de la capital de Filipinas. (Reuters)

"¡A ver si me podéis hacer un apañete con las facturas! Hablamos y liquidamos lo poco que me queda esta semana”. Al teléfono, Manuel, un modesto empresario granadino.

“¡Si yo sé que la cosa está muy mala en España!”, responde, desde Manila, Graciela, una filipina que le ríe las gracias a su cliente en un español cuasi perfecto. Graciela trabajó en varios call-centers hasta recalar en la naviera danesa Maersk, donde se ocupa como agente bilingüe en castellano de la gestión de cobro de deudas a clientes españoles.

“Graciela, hija, que no te puedo pagar porque mis clientes no me han pagado… ¡y a ellos no les han pagado los suyos!”, exclama la voz al otro lado de la línea. Pero, al colgar, Graciela suspira esperanzada y sonríe con complicidad. “Parece que va a pagar. En diciembre nos debía más de 100.000 euros y le quedan 14.000. Los españoles cuando dicen que pagan, pagan de verdad”, cuenta a El Confidencial desde su puesto, en medio de una sala que abarrotan cien agentes con auriculares.  

La gallina de los huevos de oro está en Filipinas… y habla español

“Es difícil encontrar a un filipino que no tenga algún familiar trabajando en un call-center (centros de atención de llamadas de clientes)”, apunta a este diario uno de sus compañeros de trabajo, J. Antonio Escalante, también filipino. Las cifras avalan sus palabras: los expertos estiman que el volumen de negocio del sector, que emplea a más de 6.000.000 personas, ya supera los 8.000 millones de euros. Y sigue creciendo. Un 21,8% en 2010 respecto a 2009, según los últimos datos del Banco Central de Filipinas. De hecho, el país ya ha arrebatado el primer puesto a India. Un agente de llamadas sin experiencia cobra poco más de 300 euros. Con el plus del castellano se sueldo alcanza los 1.000.

El volumen de negocio del sector, que emplea a más de 6000.000 personas, ya supera los 8.000 millones. Y sigue creciendo. De hecho, Filipinas ya ha arrebatado el primer puesto a India. Un agente de llamadas sin experiencia cobra poco más de 300 euros. Con el plus del castellano se sueldo alcanza los 1.000Empresas como Maersk han trasladado los servicios de atención al cliente desde India a Filipinas. La razón fundamental, según Francisco Milán, manager español de RRHH de esta naviera, es “la facilidad filipina para hablar inglés con un acento neutro. Cuando el cliente llama no quieres que la barrera idiomática sea un problema, algo más difícil de conseguir con un agente indio. No se trata tanto del nivel salarial, no hay tanta diferencia, aunque reconozco que no podríamos tener un centro con 300 personas en Mónaco”.

La situación económica global supone una oportunidad de negocio para los call-centers. Como consecuencia de la crisis, las empresas están inmersas en una frenética carrera por aumentar la competitividad y reducir costes, un objetivo alcanzable si externalizan el trabajo hacia países en vías de desarrollo, más baratos. En la jerga del sector lo denominan “subcontratación offshore”.

“Si eres filipino y no quieres emigrar, trabajar en español en un call-center es una de las salidas profesionales mejor remuneradas”. Esta es una conclusión a la que llegan muchos jóvenes ante el sueño de ganar casi 1.000 euros mensuales en un país subdesarrollado. Según el Everest Research Institute, Filipinas está llamada a convertirse en la capital mundial de los call-centers.

El sector, aún joven en el país, se ha instaurado a tal velocidad que su futuro dependerá “del valor añadido que se genere”, reconoce el director de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada española, Enrique Feás. “Un sistema muy básico de call-centers tiene una gran volatilidad. Y siempre habrá alguien más barato que tú, por lo tanto debes profesionalizar el sector y remunerarlo según su valía, de tal forma que una bajada en costes laborales en otro país no consiga llevarse los call-centers hispano-parlantes de Filipinas”.

La baza que juega la antigua colonia española en esta industria multimillonaria es sencilla: la mayoría de la población activa es bilingüe en inglés y se está preparando especialmente para atender llamadas en castellano. “El español es el segundo idioma más hablado en los call-centers después del inglés”, continúa el portavoz de Maersk. “Hoy por hoy lo que más tira aquí es la relación de Filipinas con EEUU. Como EEUU demanda español, Filipinas produce español”, añade Enrique Feás.

El ministro de Exteriores filipino junto a John Kerry en Manila en diciembre (Reuters).
El ministro de Exteriores filipino junto a John Kerry en Manila en diciembre (Reuters).

Aluvión de matrículas en el Cervantes de Manila

De la producción de español se ocupa, en gran medida, el Instituto Cervantes de Manila, que recibe aproximadamente 6.000 matrículas anuales y que próximamente trasladará su sede al distrito financiero de la ciudad. Los lazos históricos y culturales no dejaron tanto poso entre la población filipina como para que esta vuelva a abrazar todo lo español. En este caso, la variable económica gana la batalla. Según Luis Roger, jefe de estudios del Cervantes de Manila, “hay una gran demanda de español en el país, pero la visión de los alumnos es más cortoplacista. Convertirse en agentes telefónicos bilingües en castellano les supone un notable incremento salarial. (…) A veces es el propio alumno quien decide por propia iniciativa matricularse porque la empresa no proporciona ese servicio”.

Hoy por hoy lo que más tira aquí es la relación de Filipinas con EEUU. Como EEUU demanda español, Filipinas produce español, cuenta Enrique Féas, director de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada españolaEl perfil de estudiante del Instituto Cervantes que trabaja en un call-center es el siguiente: universitario, con más de 20 años y que, como Roxie Cabrera, de noche se convierte en agente. Este joven cuenta su experiencia minutos antes de que empiece su clase. “Aún no tengo un buen nivel de español y llego al Cervantes después de haber dormido sólo una hora. Mi horario es de 11 de la noche a 7 de la mañana. Cuando mejore y sea agente bilingüe podré ganar casi 600 euros”. A su lado, sepultado entre los deberes y el táper, Jerome repasa el estilo indirecto. “Me gusta mucho el español y los profesores aquí son muy exigentes. A veces me resultan un poco agresivos aunque no quiero ser negativo... Sé que quieren que aprendamos”.

A la hora de hablar de dinero, “mejor con un español”

Algunos trabajadores filipinos reconocen que han dado con clientes españoles que, a la hora de hablar de dinero, demandan tratar “mejor con un español”. Es lo que se encontró Juan Buzón, sevillano recién entrado en la treintena, a quien la crisis expulsó de la Península. El destino le trajo a Manila en busca de una oportunidad laboral y ahora trabaja como agente en el mismo call-center que Graciela. “No está bien que lo diga, pero creo que tengo más oportunidades que los filipinos. Me contrataron desde España y vine aquí por la experiencia. El idioma ayuda y mi forma de ser también. Soy más asertivo. Mis compañeros locales me preguntan cómo dirigirse a un cliente español”.

Los españoles que, como Juan, llegan a Filipinas para trabajar en un call-center suelen ganar unos 1.000 euros netos. Al Instituto Cervantes, Cámara de Comercio, Consulado y Embajada llegan cientos de currículos de nacionales buscando una oportunidad, pero es en la empresa privada donde se demanda el conocimiento del castellano. En palabras del responsable de RRHH de Maersk, “yo animo a los españoles a que vengan. En esta empresa hay ahora 200 puestos para hispanohablantes y hay planes a muy corto plazo para ampliar el número”.

Una multitud aguarda la llegada de la Reina Sofía en Legazpi, al sur de Manila (Reuters).
Una multitud aguarda la llegada de la Reina Sofía en Legazpi, al sur de Manila (Reuters).

La ‘marea granate’

Luis Pérez es uno más de los jóvenes españoles que se han autodenominado la marea granate, por el color de los pasaportes que sacan de sus cajones cuando parten en busca de oportunidades de trabajo. Hace un año se armó de valor y se marchó a Filipinas con sus ahorros en el bolsillo y un proyecto que está convirtiendo en realidad. “Quiero dar a los recién licenciados españoles la oportunidad que yo no tuve cuando terminé la carrera, ofrecerles un trabajo en Filipinas en el sector de las finanzas o el marketing por más de 1.000 euros, que aquí es mucho dinero si lo comparas con el nivel de vida”, dice este expatriado de 28 años.   

Luis asegura que los candidatos salen de España con contrato, visa y ayuda para encontrar alojamiento en Filipinas. Con una inversión de 40.000 euros –todos sus ahorros– y tres socios filipinos, se lanzó a la aventura con hcmnexus.com, una empresa de reclutamiento. “Somos autosuficientes con tres meses de actividad, pero con la demanda actual necesitamos expandir, no damos abasto”.

Las cifras son indiscutibles: el paro juvenil en España supera el 50%; en los últimos seis años han emigrado más de 400.000 jóvenes. “En Filipinas ser europeo es un plus. No solamente por el idioma, también lo es por la formación académica de calidad. Y algunas empresas están dispuestas a pagar ese plus. Las compañías aquí necesitan constantemente trabajadores que hablen castellano y en España hay jóvenes licenciados que están deseando salir a trabajar, por eso cuando aquí ven a un español se pelean por él”, asegura Luis. La marea granate parece dispuesta a abrir el cajón. 

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