NO SANCIONA AL CÍRCULO DE PUTIN

Una Europa timorata empieza a enseñar los dientes a Rusia

En una demostración de respuesta coordinada, poco habitual en las relaciones exteriores de la UE, Europa ha incrementado el tono de sus amenazas a Putin

Foto: Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea, a su llegada ayer a la reunión de ministros de la UE (Reuters).
Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea, a su llegada ayer a la reunión de ministros de la UE (Reuters).

Por primera vez en su historia, la Unión Europea se ha atrevido a sacar el palo contra Rusia. Europa ha dado este paso histórico empujada por la fuerza de los acontecimientos, después de que la celebración del referéndum en Crimea este fin de semana, orquestado desde el Kremlin, haya devuelto el continente a enfrentamientos propios de la Guerra Fría.

Junto a la “condena firme” del referéndum “ilegal”, los ministros de Asuntos Exteriores europeos acordaron castigar, con la prohibición de viajes al territorio comunitario y congelación de activos, a trece rusos y ocho autoridades de la región de Crimea vinculadas con la organización del referéndum, según informaron fuentes diplomáticas. La UE ha dejado fuera, de momento, al círculo íntimo de Vladimir Putin o los gerifaltes de las grandes empresas rusas, a la espera de los pasos que dé el presidente ruso en las próximas horas, y de la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno al final de esta semana.

En una demostración de respuesta coordinada y firme, poco habitual en el campo de las relaciones exteriores de la UE, las capitales han incrementado el tono de sus amenazas contra Putin, incluida Merkel, cuyo país mantiene unas estrechas relaciones económicas y energéticas con RusiaEstas medidas se suman a la congelación de las negociaciones que están en marcha con Rusia, decidida el pasado día 6, como en el caso de la liberalización de visados. De momento se queda en el arsenal la cancelación de las cumbres bilaterales,  sanciones económicas o comerciales, o la imposición de un embargo de armas a Rusia, que sólo fue sugerida por un ministro europeo, según comentaron fuentes diplomáticas.

“Son las únicas posibles en este momento”

“Son medidas eficaces y, en todo caso, las únicas posibles en este momento”, advertía ya incluso antes de que arrancara la reunión el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. En una demostración de respuesta coordinada y firme, poco habitual en el campo de las relaciones exteriores de la UE, las capitales han incrementado el tono de sus amenazas contra Putin, incluida la canciller Angela Merkel, cuyo país mantiene unas estrechas relaciones económicas y energéticas con Rusia. Sin embargo, la Unión opta por la prudencia al trasladar sus palabras a hechos concretos, recelosa de los pasos que puede dar el impredecible dirigente ruso, en una partida de ajedrez geopolítico que planificó desde que envió a sus fuerzas sin insignias a la península de Crimea.

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La UE quiere evitar meterse en callejones de los que no pueda salir, no sólo por el poderío militar ruso, que Putin no duda en desplegar en la frontera ucraniana. También por unas estrechas relaciones económicas que alcanzaron un volumen de 246.000 millones en 2010 (sumadas importaciones y exportaciones), un incremento del 185% comparado con el año 2000.

Los Veintiocho buscan empujar a Putin sólo lo justo para que se siente a dialogar, una puerta que Bruselas todavía mantiene abierta de par en par. “Todavía hay tiempo para revertir los acontecimientos actuales” dicen las conclusiones adoptadas por los ministros. “Existen oportunidades para evitar una espiral negativa”, añade el documento. Europa confía en que la presión justa de sanciones y la mediación internacional terminen de convencer al presidente ruso de que ponga fin a la escalada.

La prudencia europea, con el aliento de Putin en su nuca, coincidió con las sanciones aprobadas por la Casa Blanca, que con las manos más libres no dudó en apuntar directamente al corazón de la Administración rusa. EEUU incluye en su lista a siete miembros del Gobierno, incluidos dos consejeros de Putin y el vice primer ministro Dmitri Rogozin.

La UE quiere evitar meterse en callejones de los que no pueda salir, no sólo por el poderío militar ruso, que Putin no duda en desplegar en la frontera ucraniana. También por unas estrechas relaciones económicas que alcanzaron un volumen de 246.000 millones en 2010, un incremento del 185% comparado con el año 2000“No es cuestión de ser más duros o más blandos”, dijo la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, tras la reunión de los ministros. “Creemos que es la aproximación adecuada”, añadió.

El ministro de Exteriores polaco, uno de los protagonistas en la ofensiva diplomática europea, Radoslaw Sikorski, añadió que Europa adoptó las medidas que dijo que iba a tomar. “Lo que pasa es que ustedes son de Marte, y nosotros somos de Venus”, respondió al ser preguntado por un corresponsal estadounidense.

Asthon prefirió evitar marcar líneas rojas antes de imponer nuevos castigos. Pero tanto Europa como EEUU advierten que, si Rusia no devuelve sus tropas a los cuarteles y respeta la integridad territorial y soberanía de Ucrania, llegarán consecuencias “de gran alcance para nuestras relaciones en un espectro amplio de áreas económicas”, según rezan las conclusiones de la UE.

“Confiar en Rusia fue un error”

Daniela Schwarzer, directora del programa europeo de German Marshall Fund, opina que la crisis con Moscú “incluso podría ser el disparador para que Europa integre su mercado energético y reduzca su dependencia del gas y el petróleo ruso”, un viejo sueño que Rusia siempre ha conseguido frenar con su política de divide y vencerás entre los europeos.

Es difícil predecir los siguientes movimientos en una partida que los Veintiocho han jugado casi a ciegas. Echando la vista atrás, el eurodiputado español José Ignacio Salafranca indica a El Confidencial que “uno de nuestros errores fue confiar en nuestro diálogo con Rusia”. En los primeros días, Putin garantizó a Merkel y al presidente Obama que no intervendría en Crimea. Salafranca, uno de los responsables de la resolución del Parlamento Europeo sobre Ucrania, opina que, aunque limitadas, las sanciones evitarán que Putin no pague un precio por su osadía. Un precio que, hasta ahora, el hombre más poderoso del planeta (según la revista Forbes) parece dispuesto a pagar por su trozo del pastel.

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