Finlandia contrata trabajadores españoles como sus nuevos esquiroles ‘low cost’
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Finlandia contrata trabajadores españoles como sus nuevos esquiroles ‘low cost’

Las promesas de trabajo esconden a veces intereses ocultos. Lo han comprobado en sus carnes algunos de los 200 técnicos de cabina fichados por Finnair

Foto: Varios aviones de la aerolínea Finnair. (Reuters)
Varios aviones de la aerolínea Finnair. (Reuters)

Las ofertas de trabajo esconden a veces intereses ocultos. Lo han comprobado en sus carnes los 200 técnicos de cabina/auxiliares de vuelo españoles contratados recientemente por Finnair, la aerolínea de bandera de Finlandia. Los agraciados con el nuevo empleo han descubierto que el interés por incorporar a tripulación con pasaporte de España, a razón de 1.300 euros al mes, era una simple herramienta de la compañía aérea para desbloquear la situación de huelga que mantiene la plantilla finlandesa con motivo de la renegociación de su convenio laboral.

Aprovechándose de la precaria situación del mercado laboral en nuestro país, Finnair ha sido capaz de reclutar a 200 auxiliares de vuelo españoles para tenerlos en imaginaria (guardia para volar en caso de falta de personal) durante tres meses con sede en Madrid. En caso de ser requeridos, los seleccionados tienen siete días para presentarse en Helsinki, donde firmarán un contrato para volar a cualquier parte del mundo por un salario fuera de convenio, que será retirado como penalización si antes de ser llamados han encontrado otro trabajo.

En plena temporada estival, la consultora de recursos humanos Adecco reclutó en menos de un mes, entre Madrid y Barcelona, a los interesados españoles en formar parte de la tripulación de la línea aérea, cuya identidad ocultó en la fase de preselección. Entonces, los candidatos sólo fueron informados de que serían contratados el próximo mes de noviembre, que tendrían la estancia pagada y una compensación de 200 euros por realizar un curso de formación de diez días, además de otro par de jornadas para conocer los aviones en octubre.

A pesar del tiempo de prueba, "muchos pensamos que era una oportunidad de continuidad", relata a El Confidencial uno de los españoles que formó parte del proceso de selección, que en sólo unos días consiguió hacerse con más de 2.500 curriculum para acceder a uno de los puestos de trabajo. Sin embargo, incluso en la primera reunión organizada por Adecco, alguno de los convocados sospechó de los fines del proceso: "¿Esta convocatoria es para impedir una huelga que tienen los tripulantes finlandeses en noviembre", preguntó una joven española.

Antes de iniciarse la selección de candidatos hubo una baja. "Nadie prestó la mayor atención a la escena, pero ella descubrió la realidad que se presentaría unas semanas después", explica otro de los españoles. Pese a no tener referencias directas de quien sería el contratante ni detalles concretos de las condiciones laborales, los aspirantes tuvieron que aportar, sin embargo, la renovación de la licencia de aviación, el certificado médico en vigor, el expediente de antecedentes penales… y superar además una prueba de inglés. Listos para volar.

Una vez que Adecco seleccionó a los 200 auxiliares de vuelo españoles fue turno de Finnair. En el primer día de contacto con la compañía, el responsable de formación de tripulación hizo creer que las nuevas incorporaciones se debían a la apertura de nuevas rutas a Asia (Bangkok, Tokio, Singapur, Seúl…). La oportunidad era única y las expectativas muy esperanzadoras. La oferta de trabajo suponía para todos la posibilidad de renovar las licencias y de aliviar la precaria situación laboral con horas de vuelo y condiciones salariales de un país nórdico.

Una oferta envenenada

A pesar de todas las bondades imaginadas, ese primer día de contacto, a primera hora de la mañana del lunes, el representante de Finnair cerró su presentación con un contundente "We need your help". La estupefacción por parte de los 200 aspirantes a formar parte de la aerolínea llegó sólo unos segundos después cuando se les explicó que "necesitamos vuestra ayuda para una posible huelga en noviembre. Los sindicatos finlandeses sólo están preocupados por sus privilegios de veteranía y no quieren adaptarse a los tiempos que corren".

Sin solución de continuidad, los futuros esquiroles españoles comenzaron su training de ocho horas continuadas durante diez días en el centro de formación CAE, donde a velocidad de crucero se iban a instruir dos manuales de más de 300 páginas cada uno. En aquel momento, impactados aún por la poca información y cegados por la posibilidad de volver a trabajar, nadie se cuestionó que el motivo único de la oferta de Finnair respondía a su interés por garantizarse la cobertura de un grupo de auto-aceptados rompehuelgas. Es lo que había.

Los sindicatos finlandeses denunciaron públicamente a la aerolínea por contratar a 200 españoles rompehuelgas

Tablas salariales, horas de vuelo garantizadas, derecho de huelga… Los españoles reclutados trasladaron al instructor de Finnair sus primeras dudas, que fueron despachadas con una respuesta esquiva: "¿Para qué íbamos a forma a tantos tripulantes en un curso tan caro si no es para volar?". La solución a todas las cuestiones sin resolver quedaron despejadas desde Helsinki. El Sindicato de Tripulantes de Aviación Finlandesa (SLSY) confirmó que no había aumento de flotas ni ampliación de rutas. Al contrario, la mano de obra española era para otra cosa.

Era ya finales de agosto. Una vez descubierto el plan, los sindicatos finlandeses denunciaron públicamente a la aerolínea: "Finnair planea contratar a 200 españoles rompehuelgas". Mientras tanto, las explicaciones oficiales seguían siendo imprecisas. La compañía no tenía los contratos especificados, ni las tablas salariales, ni los extras, ni las horas de vuelo programadas para noviembre. En realidad, lo único cierto, mientras acabasen el curso y completaran un vuelo de familiarización, es que estarían apostados en un hotel, con el salario prometido.

Al final terminó dando igual. Cada uno por distintos motivos personales, los integrantes de la tripulación española han aceptado las condiciones propuestas, aunque no se correspondieran con lo que inicialmente parecían. "Nos hicieron creer que tendremos continuidad en la empresa, cuando en realidad lo que se cierne son duras negociaciones de Finnair con sus sindicatos, en las que la aerolínea quiere ir fuerte a la mesa de negociación, con la amenaza del spanish team alojado en hoteles al lado del aeropuerto", concluye uno de los afectados.

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