El laborismo vuelve a la izquierda con la victoria de Ed Miliband
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GANÓ A SU HERMANO DAVID EN LAS PRIMARIAS

El laborismo vuelve a la izquierda con la victoria de Ed Miliband

Las pasadas Navidades, Ed Miliband ya sabía que se iba a presentar a la batalla por el liderazgo laborista. Su hermano mayor David lo intuía, pero

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El laborismo vuelve a la izquierda con la victoria de Ed Miliband

Las pasadas Navidades, Ed Miliband ya sabía que se iba a presentar a la batalla por el liderazgo laborista. Su hermano mayor David lo intuía, pero en aquel momento decidieron evitar hablar del tema. Fue la primera vez que en aquella casa la política se convirtió en un tabú. Y la situación era extraña, incómoda para ambos. Al fin y al cabo, en ese mismo salón, los dos habían crecido escuchando las largas conversaciones que su padre mantenía con los protagonistas de la izquierda de la época.

 

Ralf Miliband (se llamaba Aldof, pero le dijeron que ese nombre era poco popular) había aterrizado en Londres huyendo de los nazis. De origen polaco y de firmes creencias marxistas, decidió convertir su hogar de Primrose Hill en el punto de encuentro de los pensadores más progresistas. Jamás consiguió casar sus ideas con las del Partido Laborista, pero llegó a hablar en el congreso anual de 1955. El mismo escenario ha servido ahora para proclamar a su pequeño como líder.

No se puede decir que la victoria de Ed Miliband haya pillado por sorpresa. Su hermano mayor, David, siempre había sido el favorito para suceder a Gordon Brown, pero en la última semana, el pequeño de la familia le había cogido ventaja en las encuestas. Ed, de 40 años, no cuenta con don de gentes y su poca facilidad de palabra no le hacían el más atractivo, pero ha sabido ganarse la confianza de empresarios, ecologistas, diputados y, lo más importante, de sindicatos.

El que fuera ministro de Medio Ambiente con el anterior Ejecutivo se presentó como el hombre capaz de llevar al partido de nuevo a la izquierda. Y su mensaje ha calado en las filas deseosas de enterrar el Nuevo Laborismo. La tercera vía de Tony Blair y Gordon Brown consiguió tres victorias consecutivas, pero en la última etapa andaba ya moribunda.

Mientras que su hermano era considerado el candidato “continuador”, Ed se hizo eco de la estrategia Obama y repitió durante todo el verano aquello de que el cambio era posible. Poco a poco fue desvelando sus propuestas: se revisarían las propuestas del anterior Gobierno para reducir la deuda, la presión fiscal del 50% sería permanente, se aplicaría una tasa a la banca, un impuesto para los licenciados y el programa Trident de desarme nuclear –que tanto divide a la coalición de conservadores y liberal-demócratas- entraría en la revisión estratégica de defensa.

Las conversaciones con su padre parecían que habían hecho su efecto. “La gran cuestión para Reino Unido en la próxima década es si se dirige hacia un capitalismo más inspirado en el de Estados Unidos, más desequilibrado, más injusto, más salvaje, o si puede construir un modelo diferente, un capitalismo que funcione para la gente, y no al revés”, dijo recientemente.

El 'otro' Miliband

Durante la campaña por el liderazgo, su hermano David consiguió meter a otra candidata de izquierdas Diane Abbott para que Ed tuviera competencia directa, pero la estrategia no funcionó. Y quizá el fracaso del mayor de los Miliband fue ese, no saberse posicionar tan claramente como su hermano menor. David intentó alejarse de Tony Blair sin éxito y su empeño en resucitar el Nuevo Laborismo para seguir compitiendo con los tories por el voto del centro no cuajó.

En ese sentido, Ed siempre fue más listo. Todo el mundo sabía que venía de la mano de Gordon Brown, pero desde el principio marcó las distancias. No le convenía estar al lado del gran derrotado en las elecciones de mayo y quería pasar cuanto antes página para evitar hablar de nuevo de blairistas y brownistas.

Fue durante aquella guerra civil cuando su camino se separó, por primera vez, del de su hermano mayor. Hasta entonces, sus trayectorias habían sido idénticas aunque eso sí, Ed siempre a la sombra. De hecho, hasta hace muy poco siempre se presentaba como “el otro Miliband”.

Los dos hermanos habían estudiado en el mismo colegio, habían ido a Oxford y habían pasado un año en Estados Unidos. Pero cuando Tony Blair se hizo con las riendas del partido, David trabajó para el número 10 y Ed para el número 11. Con el escocés aprendió todo lo que sabe de economía y siempre mantuvo buena relación. De hecho, cuando Brown se convirtió en premier le encargó la difícil tarea de redactar el manifiesto del partido para las elecciones de mayo, unos comicios que Ed daba ya por perdidos.

Ahora que se ha hecho con el liderazgo del partido, Ed tendrá que mantenerlo. Y no le será fácil. En la votación ganó a su hermano por poco más de un punto, lo que significa que las filas de centro juegan aún un gran poder. Será este sector el más crítico con sus propuestas para reducir la deuda histórica de las islas, el que será su primer examen.

Su hermano David era fiel al plan presentado por Alistair Darling para reducir a la mitad el déficit de 150.000 millones de libras en los próximos cuatro años, pero Ed ha dicho que el proyecto del anterior Chancellor tan sólo sirve como punto de partida.

Seguramente no será hasta el próximo 20 de octubre, cuando el Gobierno de coalición presente su primer presupuesto, cuando muestre verdaderamente sus cartas. Será entonces cuando David Cameron conozca más profundamente el perfil de su rival en las próximas elecciones. Muchos dicen que el tory está tranquilo porque al que temía realmente era a su hermano. Sin embargo, otros aseguran que tiene más motivos que nunca para estar en alerta, ya que con Ed al frente del Laborismo, el liberal-demócrata Nick Clegg podría cambiar en el futuro de socio.

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