Agentes de la policía antidisturbios honkonesa y centenares extremistas han vuelto a protagonizar una noche de reyertas en Hong Kong. La Policía comenzó a tirar gas lacrimógeno para dispersar una marcha ilegal contra el gobierno, que atrajo a decenas de miles de personas y que acabo con los extremistas destrozando tiendas, bancos chinos y estaciones de metro. La Policía también detonó lo que creían –y luego confirmaron al explotar- que era un explosivo casero encontrado en la carretera Lai Chi Kok. Tras dos semanas de relativa calma, la gran manifestación de ayer demostró que la campaña en contra del Gobierno honkonés que preside Carrie Lam no pierde apoyo y que los más extremistas continuarán enfrentándose con las fuerzas del orden chinas. Algunos de estos violentos lanzaron cocteles molotov en la estación de policía Tsim Sha Tsui en la península de Kowloon tras disparar los agentes gases lacrimógenos para dispersarlos. Las barricadas de fuego han vuelto a tener protagonismo en la noche honkonesa.

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