SE ARRIESGAN A MULTAS HASTA 11.000 MILLONES

Las multas a las marcas 'sin' coches eléctricos (gas, híbridos...) para reducir las emisiones

Lanzan nuevos modelos eléctricos y otros con sistemas híbridos, PHEV, de gas natural o de GLP para cumplir las normas de la UE

Foto: Los fabricantes hacen intensas pruebas para comprobar las emisiones de sus vehículos, como Mazda con su CX5.
Los fabricantes hacen intensas pruebas para comprobar las emisiones de sus vehículos, como Mazda con su CX5.

Los fabricantes de automóviles están en una carrera contrarreloj para conseguir reducir sus emisiones y con ello rebajar la multa de la Unión Europea cuando entren en vigor las nuevas limitaciones, en 2021. Tienen que vender muchos coches eléctricos de los que ya disponen varios fabricantes, pero ni los usuarios quieren pagar más por esos coches ni las administraciones dan pasos para mejorar las infraestructuras de recarga. El futuro es difícil, porque según un estudio elaborado por Moody's al que ha tenido acceso Europa Press, las multas podrán oscilar entre 2.403 millones de euros en el escenario más favorable para los fabricantes y los 11.198 millones en el peor de los casos.

El sector del automóvil lleva años trabajando en el coche eléctrico, sin duda el futuro a corto y medio plazo, para mejorar los niveles de contaminación en las ciudades, pero es una tecnología que todavía no está a pleno rendimiento. Ni las baterías tienen la capacidad necesaria, ni se han resuelto todavía algunos problemas que plantea esta tecnología del coche eléctrico. Entre ellos, los tiempos de recarga, la falta de infraestructuras o el reciclado de millones de grandes baterías cada año.

Y por esta razón los fabricantes han apostado por soluciones intermedias que permitan rebajar por el momento las emisiones en el día a día sin hacer grandes despliegues tecnológicos. Y con ello reducir las multas que tendrán que pagar desde 2021 en Europa. Hay que vender muchos coches menos contaminantes, pero que no supongan cambios importantes a los ciudadanos. Pero sobre todo que no tengan unos sobrecostes excesivos, como el eléctrico.

Cada marca de coches apuesta por unas tecnologías u otras. El abanico de opciones es muy grande, y en muchos casos se habla de la palabra hibrido. Básicamente, es la combinación de un motor eléctrico con otro de gasolina, lo que combinados de manera óptima permite reducir las emisiones, sobre todo en ciudad. Los más conocidos son los denominados híbridos autorrecargables. En este sentido, la marca más importante en su desarrollo es Toyota, que lleva 25 años apostando por estas tecnología. Y la consecuencia es que la marca Toyota ya cumple la estricta norma que entrará en vigor en 2020, según el informe de Moody's.

Los vehículos híbridos tienen etiqueta ECO.
Los vehículos híbridos tienen etiqueta ECO.

Comenzó con el Prius, pero en este momento toda la gama de su marca de lujo, Lexus, tiene vehículos híbridos, y también la gama de la marca Toyota es básicamente híbrida en Europa. En una utilización en ciudad este sistema híbrido, ya utilizado por muchos fabricantes, reduce mucho el consumo al poder hacer buena parte del recorrido, entre semáforos y atascos, en modo eléctrico sin emisiones. En los últimos años cada vez hay más marcas de coches que apuestan por esta opción, que proporciona la etiqueta ECO de la DGT.

La otra alternativa híbrida más conocida es la denominada híbrida enchufable o, por sus siglas en inglés, PHEV. Es una tecnología mucho más sofisticada y cara, requiere el empleo de baterías mucho más potentes con las que el vehículo puede recorrer en torno a 50 kilómetros en modo solo eléctrico, sin tener que poner en marcha el motor de gasolina. Es como conducir un coche eléctrico, pero cuando se agota la batería puede seguir funcionando durante muchos kilómetros gracias a su motor de gasolina. Son coches bastante más caros y también requieren de una infraestructura para poder recargar esas baterías más capaces. Disponen de la etiqueta "0 emisiones".

Los más modernos son los denominados mild-hybrid o también conocidos como híbridos suaves. Son un paso menos de hibridación con respecto al autorrecargable, ya que ni siquiera tienen un motor eléctrico que mueva el vehículo. Solo dispone de una máquina eléctrica (así lo definen algunos fabricantes) para poder gestionar los sistemas eléctricos del vehículo, para arrancar el motor de gasolina con más suavidad o para poder circular en modo a vela por carretera con el motor de gasolina apagado. En este caso no hay un motor eléctrico para mover el coche, por lo que algunos expertos no los consideran híbridos. También cuentan con la etiqueta ECO de la DGT. Y en cualquier caso, son buenos para reducir las emisiones de CO2, sobre todo en ciudad y una alternativa muy razonable.

Hay pocos surtidores de gas natural comprimido.
Hay pocos surtidores de gas natural comprimido.

Otra opción muy diferente a la de los híbridos es la de los modelos bifuel. En este caso encontramos que solo hay un motor, de gasolina, pero que según la tecnología emplea o gas natural comprimido (GNC) o gas licuado de petróleo (GLP) como carburante. Estos modelos, con una tecnología muy sencilla, que solo tiene un sobrecoste de unos 1.500 euros, permite reducir las emisiones de CO2 en torno a un 25% respecto a un coche de gasolina equivalente. Y también disponen de la etiqueta ECO.

Los fabricantes están enfrascados en una difícil carrera contrarreloj, en la que tienen que conseguir nuevos coches que reduzcan mucho sus emisiones de CO2 para evitarse las multas de la Unión Europea. Pero no se trata solo de desarrollar los coches sino que además tienen que convencer a los ciudadanos para que compren esos coches menos contaminantes.

También tienen que convencer a las administraciones de los diferentes países europeos que tienen que implementar infraestructuras para que los ciudadanos compren más eléctricos, o más PHEV o más coches de gas natural o de GLP. Pero si no hay dónde recargarlos, difícilmente los ciudadanos van a comprar esos vehículos. Nuestras ciudades seguirán contaminadas, pero la UE ganará muchos miles de millones de euros por las multas.

De momento, y pese a que hay que reducir drásticamente las emisiones de CO2, el mercado demanda vehículos todocamino con motores de gasolina, que aumentan las emisiones de CO2 frente a los coches compactos diésel que eran los que más se vendían hace solo unos años. Reducir las emisiones es un problema de difícil solución, y aunque parece que solo es un problema de los fabricantes, en realidad es una cuestión que afecta a toda la sociedad.

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