PRUEBA KIA CARENS 1.7 CRDI 115 CV

Un monovolumen amplio y muy accesible

Este Kia Carens es una muy buena alternativa dentro del segmento de los monovolúmenes compactos. Alguien que busque un coche de uso eminentemente familiar, bien equipado,

Este Kia Carens es una muy buena alternativa dentro del segmento de los monovolúmenes compactos. Alguien que busque un coche de uso eminentemente familiar, bien equipado, amplio y con un precio asequible, sin duda debe pensar en este coche como una opción de compra. Incluso si necesita siete plazas, algo que también ofrece este Carens. El precio de este Kia Carens oscila en función de la versión entre los 15.000 y los 25.000 euros.  

Los modelos de la marca Kia evolucionan de manera constante a lo largo de los últimos años y se han convertido en rivales, en igualdad de condiciones, con los modelos europeos del mercado. Solo hay que ver este Carens en su aspecto exterior, o abrir la puerta del conductor y ver cómo todo está perfectamente terminado y cuidado como si fuera el mejor modelo de un fabricante generalista europeo.

El Carens es el monovolumen compacto de la marca coreana y tiene todos los argumentos necesarios para competir en este difícil mercado. Ofrece, como algunos de sus rivales, versiones de cinco y de siete plazas, pero a diferencia de los modelos de otras marcas, en este caso no se recurre a dos carrocerías diferentes, como es el caso del Citroën C4, del Ford C-Max o del Renault Scenic. La diferencia de precio entre ambas variantes es de 700 euros

El coche está muy bien pensado. En el caso de nuestra unidad de pruebas se trataba de la variante de cinco plazas. La diferencia es que en el de siete los dos asientos de la tercera fila van plegados normalmente en el suelo del maletero. En este último caso el maletero es algo más pequeño que en el caso del de cinco plazas. En concreto son 536 litros de capacidad en “nuestra” versión de cinco plazas, mientras que en el de siete este valor se sitúa por debajo de los 500 litros con cinco plazas.

El maletero, como casi todo en este coche, está muy estudiado. Pero les hablo de la versión de cinco plazas. En este caso, encontramos un hueco pegado al portón con su correspondiente tapa. Es muy estrecha y solo permite llevar herramientas y un espacio para los triángulos y poco más. Y detrás tenemos otra tapa bajo la cual encontramos una zona compartimentada realmente interesante, con tres grandes huecos.

Y por encima de este plano de carga, una zona con los mencionados 536 litros, muy bien organizados, sin aristas y muy fácil de cargar. A esto también contribuye su buen portón trasero, que permiten un acceso muy generoso.

La segunda fila de asientos ofrece tres asientos iguales e independientes, que se pueden deslizar hacia delante y también se puede reclinar el respaldo en varias posiciones y cada uno de ellos por separado. Una forma de poder adaptar perfectamente el habitáculo a las necesidades de cada momento.  El mullido de esta segunda fila es bastante duro y resulta muy agradable para poder hacer incluso largos viajes sin un excesivo desgaste para sus ocupantes.

Y por lo que se refiere a las plazas delanteras, son muy buenas, bastante duras y con las formas de su contorno muy bien pensadas. Sujetan bien el cuerpo incluso en zonas viradas y eso pese a que este coche no está pensado para permitir una conducción más deportiva sino más bien para ser un perfecto coche familiar, un coche tranquilo, pero muy cómodo, amplio y de consumo ajustado.

Llama la atención que pese a ser un monovolumen, que normalmente es un tipo de vehículo con un asiento del conductor en una posición sobreelevada para ofrecer más visibilidad, en este caso del Kia no es así. Los asientos delanteros van en una posición que recuerdan más a los de un turismo que a un monovolumen. Pero ofrece muy buena visibilidad delantera, consecuencia de su gran parabrisas delantero, y una excelente luminosidad interior, sobre todo si incorpora el techo solar panorámico como nuestra unidad de pruebas.

Lo de la altura también se aprecia en la segunda fila de asientos. Los ocupantes van sentados en una posición bastante baja, con poca distancia de la banqueta al suelo, lo que hace que las personas de altura media lleven parte del muslo elevado respecto a la banqueta. Y en la tercera fila, en el caso de la versión de siete plazas, las plazas están pensadas para personas de poca altura, sobre todo porque los asientos van bastante bajos.   

El Carens de la generación actual, lanzado el pasado año, ha cambiado mucho con respecto a su antecesor en varios aspectos importantes. Por un lado su estética, que ahora es mucho más moderna, más estudiada, y  mucho más en línea con lo que sus rivales ofrecen en este segmento. Pero sobre todo ha cambiado en su calidad percibida.

El anterior Carens yo diría que ofrecía una buena sensación de calidad, pero en este la definición de cómo es su calidad percibida yo diría que es muy buena. Vamos, mucho mejor que la de su antecesor. Solo hay que abrir la puerta del conductor de noche y ver cómo una luz blanca ilumina el volante y el cuadro de instrumentos y transmite una sensación de un vehículo del segmento Premium.

Si a un usuario medio se le enseña una foto del salpicadero y se tapa el anagrama de Kia de su volante, serían muchos los que pondrían el nombre de un fabricante de un segmento superior. De verdad, sorprende lo que ha llegado a conseguir la marca Kia en los últimos años.

Toca hablar de su mecánica. Nuestra unidad de pruebas equipaba el motor CRDi de 1.7 litros que proporciona 115 caballos. También hay una versión más potente, con el mismo bloque  motor pero con algunos parámetros modificados para ofrecer 136 caballos.

El motor es suave en su funcionamiento, con un nivel de ruido y vibraciones bastante razonable. No es un motor excesivamente elástico, ya que a pocas vueltas se muestra algo perezoso, pero esto lo ha solucionado en parte la marca coreana ajustando los desarrollos. Estos son más cortos que en la mayor parte de sus rivales.

Y estos desarrollos le proporcionan al Carens la suficiente reactividad. Es más, cuando se trata de recuperaciones circulando en quinta o incluso en sexta, la típica maniobra de adelantamiento, las cifras son mejores de lo que cabría esperar de este propulsor. Lo que sorprende es que estos desarrollos más cortos, no son un hándicap a la hora de analizar el consumo de carburante.

El valor homologado para este coche, que no es precisamente un vehículo pequeño ni tampoco especialmente ligero, es de 4,6 litros. En nuestra prueba, rodando a ritmo fuerte pero tratando de no superar los límites legales, siempre ha estado por debajo de los seis litros. Incluso en las condiciones más complicadas, en nuestra sesión de fotos, en la que se abusa más de acelerador y freno.

No es un coche pensado para buscar deportividad y por el contrario si está optimizado para proporcionar el máximo confort de marcha. No es un vehículo, por ello, que pida guerra cuando llegamos a una zona muy virada, pero se comporta con una gran dignidad, no balancea en exceso, y es bastante obediente a las órdenes de su conductor.

Su equipamiento es muy completo, tanto de serie como con su amplia lista de opciones. Y es que ahora los modelos de Kia ofrecen casi todo lo que puede llevar un coche moderno. Un buen ejemplo es su volante multifunción, en el que además de los mandos habituales de la radio, con el sonido, encontramos el control de crucero, las teclas para colgar y descolgar una llamada de teléfono o el control por voz. Y también otros sistemas no tan frecuentes, como la posibilidad de ajustar la dureza de la dirección.

A modo de resumen les diría que este Kia Carens, ya sea en la versión de cinco o de siete plazas, es un coche ideal como vehículo familiar para personas que anteponen aspectos como el confort, la habitabilidad o la versatilidad de uso, el buen volumen de carga, la terminación o el equipamiento.

Si por el contrario lo que se busca es el máximo dinamismo, una agilidad de marcha destacada en todo tipo de trazados y un comportamiento en carretera más deportivo, entonces no será nuestro coche ideal y habrá que mirar hacia otro lado. Pero este tipo de usuario, el que busca deportividad hasta en un vehículo monovolumen, es cada vez menos frecuente. Los límites de velocidad cada vez más estrictos y las carreteras llenas de coches y de radares están acabando con la diversión al volante. Y en utilidad, este Carens si está bien posicionado.   

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